miércoles, 3 de octubre de 2012

Ronald relata como vivió el infierno del bombardeo al campamento del ´Mono Jojoy´


Nosotros no queremos la pax romana, la paz del circo, la paz de pan y agua. Lo que queremos es que se instale un gobierno democrático y socialista y esto a las buenas, nunca va a ser”.
El guerrillero Ronald Guerrero en ésta entrevista



Ronald relata como vivió el infierno del bombardeo al campamento del ´Mono Jojoy´

“Perdiste una mano, pero esa mano no la perdiste en vano sino en la lucha”

Entrevista a Ronald Guerrero, guerrillero de las FARC-EP


Por Dick y Mirian Emanuelsson

Trascripción Ingrid Storgen
Video: http://www.youtube.com/watch?v=WFEbcK2E5pw&feature=share&list=UUD-CrDORRxvPMxLcOMqJCcA


MONTAÑAS DE COLOMBIA / El caso de Ronald Guerrero es conmovedor. Él es un guerrillero que perdió una mano como consecuencia de la guerra que comenzó el Estado Colombiano y sin embargo refleja un optimismo increíble.
Mientras los distintos gobiernos anunciaron el fin de la guerrilla, los hombres y mujeres dentro la fuerza guerrillera continúan con el mismo espíritu con que se manifestaron hace 48 años cuando los hombres y mujeres liderados por Manuel Marulanda y Jacobo Arenas crearon las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.
Se refleja en sus dichos el valor de tener esa la voluntad firme de combate contra un sistema injusto y asesino. Los guerrilleros y guerrilleras saben que el camino no es fácil, pero tampoco imposible.
Con Ronald Guerrero conversamos una tarde. Supimos que él había estado en el campamento del Mono Jojoy (Jorge Briceño) el 22 de septiembre de 2010 cuando fuera bombardeado los guerrilleros, quizás en la acción armada más grande de la historia del conflicto armado en Colombia.

Dick Emanuelsson (DE): Estamos aquí, en plena selva un día de calor intenso y húmedo pero con un marcado descenso de la temperatura una vez entrada la noche. Dime Ronald, ¿De dónde proviene tu nombre?

Ronald Guerrero (RG): el nombre Ronald me lo puso el comandante que me ingresó. era muy aficionado al fútbol, entonces Ronald lo uso abreviando a Ronaldo. El apellido Guerrero lo tomé de un compañero caído en combate en Caquetá y en honor a él, tomé su apellido.

DE: ¿Cuándo y dónde naciste?
RG: – Nací el 29 de agosto de 1980, en Agua Chica, (departamento) Cesar.

DE: ¿Fueron ustedes una familia compuesta por muchas personas? ¿Muchos hermanos tienes?
RG: – No, somos una familia revolucionaria, sólo tengo una hermana. Crecí en el ambiente de la revolución, la UP, PC. Desde muy niño incursioné en los pioneros, alrededor de los 5 ó 6 años (organización de niños liderada por la Juventud Comunista-JUCO). Allí fue que empecé a hacer mi carrera política. Luego entré en la JUCO y desde allí dí el salto al movimiento revolucionario.

DE: ¿Cuándo fue eso?
RG: – Exactamente en el ’96, en el mes de agosto.

DE: ¿Cómo fue el primer tiempo? Caminando por acá, en la trocha, con esas botas kilómetro tras kilómetro, ¿fue demasiado duro, no?
RG: – Claro, porque uno se crió en Cartagena, viviendo casi como bacán en la ciudad y luego tú das el salto y te encuentras acá, tropezando con una piedra, cayendo, es como si te encontraras empezando todo de nuevo. Es bastante duro pero los compañeros, el ambiente, la gente, te van llenando de solidaridad y apoyándote. Luego te das cuenta que ya eres un profesional y puedes desenvolverte perfectamente.



Poder de los terratenientes


DE: El departamento del Cesar es un departamento dedicado a la ganadería, entre terratenientes, donde el tema de la tierra es conflicto central. El campesino no tiene tierra contrastando con el terrateniente que tiene miles de hectáreas.
RG: – Si, Agua Chica, por la planicie es una zona algodonera, eso todo pertenece a familias terratenientes que ostentaban esas tierras y allí teníamos que vivir nosotros, trabajando para ellos.

DE: ¿Tu familia es de origen campesino?
RG: – Si, campesinos de Agua Chica y de Ocaña, santandereanos y costeños.

DE: Cuando llegamos al campamento (guerrillero) y te vimos bañándote en un cañón uno se impresiona verte con una sola mano. ¿Perdiste la mano en un combate? ¿Cómo puede arreglarte con las cosas siendo tan difícil en esa situación?
RG: (risas) – Todo lo hace la práctica, pero más aún lo hace el nivel de conciencia que uno asume en la lucha por la defensa del pueblo. Entonces tú sabes que perdiste una mano, pero esa mano no la perdiste en vano sino en la lucha. Y tu ni piensas en decir “no hago nada”, al contrario, en ningún momento piensas que aquí termina tu carrera revolucionaria sino que piensas que es en ese momento tienes que demostrar todo lo que sabes. Esa misma tenacidad hace que tú aprendas todo de nuevo, a vestirte, a lavar, a reparar tus prendas, a disparar tu arma. Uno de los temores míos era, que al volver al combate, fueran a ganarme de mano. Pero no, todo lo que se adquiere con el entrenamiento y con la lucha, no se pierde.

Perdió la mano


DE: ¿Cómo fue que perdiste la mano?
RG: – La pérdida fue un accidente, estábamos trabajando con explosivos haciendo unas minas para tratar de parar o bloquear un avance que el ejército descargaría sobre nosotros. Entonces, habían llegado unos tésteres nuevos, tú sabes que el téster es un aparatito que sirve para medir amperaje, o voltaje en la corriente alterna o continua. O sea, la corriente de las plantas de electricidad o la corriente de las baterías triple A o doble A que son las que nosotros usamos.

– El enemigo ha utilizado todas las formas como para matarnos o golpearnos lo más que pueda y una de estas maneras es cogernos los aparatos que nosotros mandamos a comprar o a reparar. Ellos aprovechan para colocarles chip o microchip para localizar nuestros campamentos y luego bombardearnos. Otras veces directamente lo que hacen es arreglarlos para que cuando nosotros los usemos, exploten.
Fue cuando llegaron dos tésteres nuevos al campamento, pero ya antes habían pasado por un retén militar. El muchacho que los traía dijo que ya habían llegado hacía un tiempo. A mi me entregaron un tester y traté de hacer el trabajo para enviarlo a los grupos que van a ir a minar.

– Cuando metí el tester en la mina, se detonan 3 y esto funciona así, es decir, cuando detona una mina, se detona otra y esa hará detonar a una tercera y así sucesivamente. De esta manera fue que perdí la mano.

DE: ¿El enemigo utiliza todo tipo de formas para agredirlos?
RG: – Exactamente, todas las formas para golpearnos, sea infiltrándose, utilizando los medios como radios, grabadoras. Es decir, todo lo que nosotros compramos tiene que pasar por una especie de purga y ahí utilizan todas las formas de ataque. Por tierra no les resulta fácil por eso nos bombardean.

Como en Vietnam, las FF.MM. se quedan “cortas” en tierra si no tienen un
masivo respaldo de la aviación, asesorada por 2.000 asesores del Comando
Sur de EE.UU. La orden es “bombardear todo para después entrar en terreno
con el enemigo”. Y ahi les espera la guerrilla que conoce el terreno.


El bombardeo al campamento del ´Mono´


DE: Tú viviste el bombardeo al campamento del ´Mono´, o el del comandante Jorge Briceño. Tú estuviste esa noche cuando cayeron toneladas y toneladas de bombas. Relátame,
RG: – Exactamente. Mira, todo ocurrió una tarde normal como cualquier otra dentro del campamento. Yo no me atrevo a decir si entre las cosas que entraron entró un chip o algo similar. Estábamos preparando algo, esa noche habíamos pernoctado ahí. Pasaban aviones, uno de esos era comercial un jumbo, Boeing, no se, porque era una ruta comercial y todos los días pasaba a la misma hora.

– Pero realmente lo que se pudo determinar luego fue que no era un avión comercial. El enemigo utilizó la ruta comercial (violación de tratados internacionales) tratando que nosotros mantuviéramos la frecuencia de ese avión. Nosotros, en ese caso, comunicamos a todos para que bajen a las trincheras y desde allí nos protegemos.

– Nosotros estamos acostumbrados a esto y siempre el avión pasaba todos los días a la misma hora.

– El día 22 (de septiembre, 2010) el avión llegó normalmente, a las 2 de la madrugada. Los guardias lo escucharon pero no dio tiempo a nada porque al momento se picó y lanzó las primeras bombas.

– Luego llegaron aviones SúperTucanos, OB10, helicóptero Harpía, el Fantasma, se supo luego de una concentración de aviones que ese día era como para acabar a toda la Unidad Guerrillera que había allí. Eso fue prácticamente dos horas de bombas tras bombas, no hubo momento de sosiego en esas dos horas de bombardeo.

En total fueron lanzadas 30 toneladas de bombas al campamento.


DE: Aparte de las detonaciones y la destrucción habría mucho calor ahí generado por las bombas, según los reportes en la prensa. ¿Debe ser una situación desesperante?
RG: – Si, hubo una bomba que cayó cerca de la caleta donde yo dormía y vi que pasó por encima de mi trinchera una bola de candela. Como si no fuera una bomba solo de explosivos sino otra cosa. Nosotros luego decíamos que en esas bombas caía algo más, porque el olor era impresionante, fuerte, un olor que lo mareaba a uno.

Dos guerrilleras cubrían el cuerpo del ´Mono´


DE: ¿En ese momento tú lograste ver al Mono?
RG: – No, en ese momento el estaba con sus guardias en su trinchera; lo que si, se escuchaba, era su voz dando orientaciones que indicaban que apenas hubiera un descanso deberíamos sacar a la gente del campamento.

DE: ¿El estaba un poco mal por el tema de su diabetes?
RG: – Si, el estaba con su problema pero aún así tomó fuerzas para continuar. Pero desgraciadamente, en esta oportunidad lo perdimos.

DE: Escuché el comentario de otra compañera que decía que él ordenaba que habría que salvar la tropa e irse del campamento, pero había dos compañeras que se negaron, tirándose sobre su cuerpo (del Mono) como para salvarlo y murieron con él.
RG: – Si, había un grupo especial que le correspondía ir detrás de la seguridad de él. En medio del bombardeo llegaron adonde estaba él.

No les importó arriesgar, la idea era llegar adonde estaba él para sacarlo. Bueno, una manera trágica que no pudo ser, también estaba el camarada Aquino y no pudo pero ellas iban a dar la vida o a sacarlo. Ellas eran las camaradas Xiomara y Diana.

“Todos decían; ¡¡hay que pelear”!


DE: Sabemos que allá en Bogotá, Santos y el mundo del Poder estaban eufóricos, casi lloraban por la alegría de haber abatido al Comandante Jorge Briceño. Pensaron que las FARC ya iban a ser derrotadas después de ese hecho. ¿Qué piensas tú, sigue el espíritu guerrillero luego de haber perdido a un comandante tan destacado como fue el Mono?
RG: – Imagínate, la gente tenía esa tristeza de que hablamos, que por otra parte es normal que la sientan.  Pero en medio estaba esa verraquera de decir no se acabó todo sino al contrario.

En ese momento brotó todo aquello que él quería de nosotros, el empuje de echar todo para adelante, continuar este proceso revolucionario y eso mismo transmitía la gente. Todos decían; ¡hay que pelear, hay que hacer algo, tenemos que demostrarles que estamos aquí y eso se demostró en el terreno!

Homenaje al comandante guerrillero del Movimiento Bolivariano
del Suroccidente en el aniversario de su caída en combate

– Fíjate que por monitoreo se escuchaba a los pilotos, llorar, parecía que aullaban, decir que lo peor que podrían haber hecho fue torear a semejante culebra. Allí no fue como ellos pensaron, que la guerrilla huiría despavorida. No, salimos, sí, pero para tomar puestos en el campamento listos para el combate. Y ahí se miró bastante la cantidad de soldados muertos que había, nosotros mismos los mirábamos.

DE: Hubo un general que dijo “con el bombardeo no terminaron las cosas”. Siguieron peleando por los alrededores (del campamento) durante más de 48 días y hubo bajas importantes del ejército (Según cifras oficiales fueron muertos o heridos más de 130 militares en los combates con los guerrilleros sobrevivientes).
RG: – Bastantes. Después del bombardeo el ejército no logró salir del campamento. O sea a ellos los desembarcan ahí y luego del bombardeo los recogen, lo que los sostiene allí es el apoyo del bombardeo.

La guerrillerada anilló ese campamento, lo bloqueó a esos de la Fuerza Jungla que ellos tienen como lo mejor de lo mejor. Es un comando de la policía y ellos quedaron allí, encerrados.

– El bombardeo era constante, con los aviones, el helicóptero Harpía, descargaban bombas constantemente pero no pudieron salir de allí. No les valió su fuerza, los desembarcos que hicieron quedaron por fuera de ese anillo

El reportaje del reportero Romeo Langlois


DE: En estos días vimos el reportaje que hizo el reportero francés, Romeo Langlois, y lo que escuchamos y vimos es que no tenían mucha valentía los oficiales y soldados de ese Comando Jungla del Ejército que Langlois acompañaba. Inmediatamente cuando escucharon el primer tiro se pararon, casi paralizados y llamaron por refuerzos de la aviación. Había 3 ó 4 helicópteros, más el avión Fantasma y pedían refuerzos.
RG: – Si, tú miras por los medios de comunicación y ellos justifican cualquier ataque nuestro como si fuera hecho por mil guerrilleros, 500 guerrilleros, 200 guerrilleros que atacaron la población y en ese sentido queda demostrado que es mentira.

O sea, pregonan una cantidad de cosas por los medios de comunicación pero a ellos les suena un disparo nuestro y automáticamente piden la aviación. Si las fuerzas militares no hubieran desarrollado un poco más de lo que ha hecho con la fuerza aérea colombiana yo creo que esto terminaría de otra manera.

La guerrillera holandesa Tanja Nijmeijer, alias Tania, también sobrevivió
y peleó contra las tropas desembarcadas del ejército en el campamento.


DE: Justamente fue aniquilado ese grupo de unos 20 ó 25 soldados de las Fuerzas Especiales y el reportero tiró el casco y el chaleco militar y se fue para el otro lado (al 15 Frente de las FARC). Para un periodista debe ser una experiencia increíble estar de un lado y después pasar al otro lado y ver la guerra de ambas partes.
RG: – Muy rica la experiencia que tuvo Romeo Langlois. Además revela un poco la posición nuestra cuando dentro del combate capturamos a un militar o a un civil.

La guerra de la oligarquía colombiana


(c) Calarcá (VOZ)
DE: Cuéntanos un poco qué tipo de sueños tiene un guerrillero que está en un campamento que es bombardeado, que ve caer bombas de una tonelada. ¿Siente odio contra el enemigo?
RG: – Si, pero realmente no es ese odio que tu sientes hacia alguien. No. Es el odio que se siente de mirar como personas que son como nosotros, campesinos de bajos recursos, obreros de bajos recursos, hijos de un carpintero, de un tipo que barre una escuela para poder vivir, cómo esos tipos atropellan a su propio pueblo. Como llegan a los caseríos, a la parte rural y como miras tú el trato suyo para con la población civil. No es justo eso. Eso realmente a uno le hierve la sangre.

– Que lo haga un oligarca, que lo haga un Santos, que lo haga un Ardila Lülle (uno de los cuatro clanes económicos de Colombia). Es normal porque ellos se criaron en cuna de oro y están acostumbrados a atropellar al pueblo desde niños. Pero que lo haga alguien que se levantó en medio del estiércol que nos hace comer el gobierno a los pobres, en Colombia. Ir a defender a esa patraña de ricos, eso para nosotros es algo que nos llena más que de un odio hacia el soldado colombiano, es una tristeza de ver como se han vuelto unos tontos útiles. Eso nos hace sentir rabia, nos da rabia ver como esos soldados defienden un sistema que nos está matando.

DE: Y que son de la misma clase social que son ustedes y se vuelven carne de cañón por la oligarquía, el poder fáctico.
RG: – Por un sueldo que realmente es una miseria porque eso es lo que gana el soldado colombiano.

DE: ¿Es la guerra de ellos?
RG: – Si, la guerra de ellos es el dinero, el poder.

Los sueños de la Nueva Colombia


DE: ¿Qué sueñas para el futuro de Colombia?
RG: – Lo que nosotros, los guerrilleros, soñamos, es llegar a ver el triunfo de la revolución. Ver la Colombia liberada. Ver a la guerrilla en la Plaza de Bolívar echando los últimos tiros para tomar el poder e instaurar un régimen socialista.

– Un régimen que cambie la situación política del país. No van a ser pañitos de agua tibia como han querido hacer todos los gobiernos para decir: las FARC no tienen poder, tienen que desmovilizarse. No, nosotros queremos cambios fundamentales, que el rico deje de ser el que lo tiene todo y el pobre, al que no le toca nada. Repartir de forma equitativa el dinero y los bienes del estado. Que la inversión social se centre en la educación, en la salud, sea en estos factores que están agobiando al pueblo.

DE: Santos dice que “si la guerrilla, el Secretariado hacen la paz conmigo, los comandantes podrán estar haciendo política en la plaza pública pero no van a poder votar”. ¿Esa es la política de paz que quiere la guerrilla?
RG: – No, nosotros no queremos la pax romana, la paz del circo, la paz de pan y agua. No.
– Nosotros queremos la paz no donde nosotros, los guerrilleros, resultemos beneficiados, sino donde el pueblo colombiano sea el beneficiado con esa paz.
Porque no tendría razón de ser que nosotros, 48 años luchando contra los gobiernos para cambiar el régimen y luego decir acá están las armas, vamos a hacer una campaña. No, nosotros no queremos eso.

La tierra a los campesinos


– No queremos el reconocimiento de que cuando triunfe la revolución tengamos que ser dirigentes del pueblo todos los comandantes guerrilleros. Lo que queremos es que se instale un gobierno democrático y socialista y esto a las buenas, nunca va a ser.
El gobierno se aferra al poder de todas las maneras posibles, ahora lo vemos con la Marcha Patriótica y el esfuerzo por tumbarla y el único medio para lograrlo es vincularla directamente con las FARC. Ya empezaron a desaparecer líderes, lo mismo que pasó con la UP. Esto va a pasar.

DE: Después del triunfo, cuando tú regreses al departamento del Cesar ¿Qué pasará con la tierra de los terratenientes?
RG: – Esa tierra automáticamente va a pasar a ser de todo el campesinado, de cada uno de los que la trabajen y quieran trabajarla. A esa gente se le repartirá equitativamente esa tierra. Y no solamente la tierra, sino los medios para producir, sembrarla y poder sacar los productos a la ciudad y con precios estables.
– Hay campesinos que se matan trabajando todo un año para sacar una carguita de maíz y reciben, ni siquiera, lo que vale el abono para echarle al maíz cuando eso debería ser remunerativo. El trabajo del colombiano, vale y eso, precisamente, es lo que esperamos lograr.

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