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martes, 9 de julio de 2013

Detrás de los hechos del Catatumbo..Por las FARC-EP

El Terrorismo Estado también se refleja en lo mediático. Los dueños de Colombia son los mismos que son dueños de los medios corporativos que arremeten en sus medios contra la protesta popular, como el caso de Catatumbo.





¿Para eso montaron la Mesa de La Habana? ¿Para señalar y perseguir dirigentes populares que levanten banderas similares a las nuestras?

La protesta campesina que se desarrolla en el Catatumbo ha terminado por generar comentarios y posturas oficiales poco inclinadas al diálogo y a una pronta solución. Que se acuse a una movilización popular de estar infiltrada por la guerrilla es apenas normal en este país, en donde los poderes dominantes apelan habitualmente al anatema para volver la espalda a los problemas y aplicar un tratamiento violento a los reclamos. Pero esta vez parece que las cosas van más allá.

La prosperidad democrática no quiere saber nada de la opinión popular en torno a sus políticas neoliberales. Quien realice una mirada imparcial sobre la problemática que se debate en Norte de Santander, fácilmente percibe que los reclamos del Catatumbo se relacionan directamente con los planes gubernamentales para la región. La expansión de los cultivos de palma africana y la puesta en práctica de grandes proyectos mineros, choca abiertamente con la vieja solicitud campesina de zona de reserva. Así como la erradicación forzada de los cultivos ilícitos apunta a agudizar las condiciones de pobreza, ardid disimulado de presión para el ingreso a la región de las grandes empresas.

Analistas prestigiosos han expuesto reiteradamente que la crisis económica global del sistema capitalista, unida a los intereses de las grandes potencias por el control de los recursos naturales no renovables, impulsan una especie de recolonización del tercer mundo a objeto de sostener, mediante el saqueo y la súper explotación de la mano de obra, una cuota de ganancia que por las vías de la industria capitalista y la especulación financiera es más difícil conseguir. Poderosas corporaciones de carácter transnacional imponen su lógica a gobiernos apátridas subordinados por completo a ellas, al costo de hundir a los pueblos en dolorosos dramas sociales y humanos.

Los índices de crecimiento de la economía hablandel resultado que la feria neoliberal entraña para los grandes capitales inversionistas extranjeros o los grupos económicos locales. Los fabulosos beneficios del sector crediticio están muy lejos de producir algún saldo positivo a los millones de desempleados o los asalariados por sumas miserables que conforman la gran masa de colombianos del montón. En algunos países de América Latina y el Caribe sus pueblos ensayan caminos distintos a los trazados por los centros de poder capitalista mundial. Es obvio que la oligarquía colombiana descarta por completo esa posibilidad. Y es esa la contradicción manifiesta en el Catatumbo hoy.


Reserva Campesina en el Valle de Cimitarra


La oligarquía colombiana, alineada con los intereses de las compañías transnacionales norteamericanas y europeas, tiene definido ya desde mucho tiempo atrás el rumbo que imprimirá al país. Cuando Andrés Pastrana hablaba de paz con las FARC, acordaba con los Estados Unidos la implementación del Plan Colombia cuyo objetivo principal era el exterminio de la oposición por la vía de la guerra. El desmesurado brote paramilitar que se extendió por la geografía nacional, cobrando miles de vidas y desplazando millones de campesinos, hizo su presencia en el Catatumbo de modo horroroso para la misma época. Las políticas de Santos insisten en la misma dirección, sacar la gente, ingresar los mercaderes.

Así que la resistencia campesina de los pobladores del Catatumbo asume caracteres de heroicidad, intenso patriotismo e inquebrantable fe en una alternativa distinta para la vida de la región. Ninguna de las violencias aplicadas contra ellos ha logrado su objetivo de aplastar su digna lucha. Es por eso que Santos y sus asesoresdeciden asumir un tratamiento absolutamente intolerante y represivo. En primer lugar ordenan responder a física bala, plomo y gases la movilización en marcha. Cuatro muertos, varias decenas de heridos y un buen número de judicializados por terrorismo y no sé qué más cargos infames.

La gran prensa colombiana prefiere ignorar los resultados de la ofensiva terrorista del ESMAD, el Ejército Nacional y la Fiscalía General contra los marchantes. En su lugar hace eco a las afirmaciones de altos funcionarios y comandantes de Policía o militares, que acusan a los campesinos de protestar obligados por la guerrilla, de estar infiltrados por la insurgencia, de portar armas de fuego y sofisticados explosivos con los que agreden a los inermes e inofensivos guardianes del orden público y la paz social.

El cubrimiento de la lucha campesina en Catatumbo del diario El Tiempo es un clásico ejemplo en cómo
la inteligencia militar tiene canales directos en donde manipula la opinión pública en la guerra mediática.


Afirman también que existe una sospechosa coincidencia entre lo exigido por los campesinos movilizados y los planteamientos hechos por las FARC en la Mesa de La Habana. Se difunde la especie de que se trata de una acción dirigida por Timoleón Jiménez e Iván Márquez. Eso debería bastar para quitar toda legitimidad a la protesta. Al fin y al cabo, para la oligarquía de este país, basta con que un argumento o razón sea imputable a la insurgencia armada para considerarlo perverso y absurdo. ¿Para eso montaron la Mesa de La Habana? ¿Para tener argumentos para descalificar la protesta social? ¿Para señalar y perseguir a los dirigentes populares que plantean banderas similares a las nuestras?

Las FARC-EP operamos en el territorio de Colombia, en todos los departamentos y regiones, y eso desde hace medio siglo. Crecimos al calor de las luchas populares, buen número de nuestros cuadros e integrantes provienen de la arremetida militar, policial y paramilitar contra la gente que reclama por sus derechos. No somos una organización de extraterrestres aislados por completo del resto del país y de su gente. Conocemos de manera directa la realidad amarga que soporta el pueblo colombiano. Y sabemos muy bien quién es quién en asuntos políticos y sociales en esta nación. Quiénes son los que sirven a la oligarquía y el imperialismo, y quiénes se alinean en las filas de la lucha popular.

Somos una organización político militar producto de la violencia terrorista del Estado colombiano. Y así como nos sentamos a dialogar con el gobierno nacional, con generales del Ejército y la Policía incluidos, también conversamos a diario con mucha gente en Colombia. Eso no significa que todo el que se reúne o dialoga con nosotros se halle a nuestro servicio o milite en nuestras filas. Somos colombianos enfrascados en el torrente de las luchas populares y las apoyamos a todas, lo cual no confiere ningún derecho a las autoridades para estigmatizar a las voces que se alzan en su contra desde la legalidad. Semejantes ensañamientos son el principal combustible del conflicto armado colombiano.

Ya lo señalaba algún columnista, y ojalá que no lo vayan a sindicar ahora por ello, que del tratamiento y resultado que el gobierno colombiano dé a la protesta de los campesinos del Catatumbo, se podrá deducir su voluntad de terminar con el conflicto y construir la paz en La Habana. Ojalá Santos piense muy bien lo que hace. Y por el bien de la paz, aprenda a desoír los asesores que sólo entienden de guerra.

Montañas de Colombia, 8 de julio de 2013

lunes, 8 de julio de 2013

“La gente se alza a diario contra la mentira y la violencia”: Por Gabriel Ángel, FARC-EP

Campesinos, obreros y estudiantes agrupados en Plaza Bolívar y son agredidos por ESMAD.


Unos meses atrás contemplamos las imágenes del paro decretado por los campesinos cafetaleros, a los que pronto se sumaron los productores de cacao y más tarde los paperos. Para enfrentar su lucha, el gobierno dispuso el envío de varios escuadrones del ESMAD, la fuerza policial entrenada para triturar a garrote la inconformidad. Y se vio de todo.
Cada semana se producen una o dos asonadas en distintos municipios del país, en protesta airada contra el comportamiento abusivo de la Policía o el Ejército.
Por Gabriel Ángel
La sola presencia de la policía antimotines significa una agresión contra quienes protestan. Se trata de una formación de hombres apertrechados con todo lo necesario para violentar. Significa la negación del diálogo. Cascos, escudos, corazas, garrotes, granadas de gas, armas de fuego, todo listo a manera de amenaza y con visible intención de lanzarse el  ataque.
Aparte de ellos, otros policías embarcados en tanquetas que arrojan poderosos chorros de agua y en tétricos vehículos que cumplen el papel de terroríficas celdas rodantes, completan el panorama de comprensión y respeto hacia el opositor.Por sí sola la estampa del ESMAD habla de lo que piensa el gobierno con relación a la inconformidad de los gobernados.
Por eso, unos meses atrás, como recién sucedió ahora en el Catatumbo, el enfrentamiento físico con los campesinos cafeteros resultó ser apenas la consecuencia lógica del ambiente intolerante que reina en nuestro país. Hombres humildes con las cabezas rotas y sangrantes ante las cámaras, manos mutiladas, mujeres campesinas asfixiadas por el gas.
Policías enardecidos corriendo con sus garrotes tras la gente, moliéndola a palos como si se tratara de abominables monstruos a los que se intenta aniquilar. La reacción defensiva estalla entonces con furia. Y además genera una especie de cultura de combate cuando se marcha a la protesta. Los hombres se arman de varas gruesas y largas, se cuelgan sus machetas a la cintura.
Y por eso ahora cada manifestación en Colombia se encuentra sazonada por actos violentos. Cada paro, cada huelga, cada jornada se trae sus muertos, sus heridos, sus encarcelados. Cuando tales imágenes dan vuelta al mundo gracias a la televisión internacional, el gobierno recula, llama a la cordura, y acepta conversar para buscar un arreglo.Considera que ya tiene blando al rival.
Por encima de todo el discurso oficial sobre la democracia ejemplar y los gigantes logros en materia social y económica, el tropel popular de inconformidad con la situación se impone en calles y carreteras, en pueblos y veredas, incluso en las grandes ciudades. A la violencia y la mentira oficiales les aparecieron la reacción y la verdad populares.
Y con pasos de animal grande. El Presidente de la República puede cantar en Escocia todas las maravillas que quiera sobre nuestro país, hablando en inglés por demás. Pero en lenguaje chibcha, los colombianos de abajo viven en condiciones totalmente distintas. Y le han perdido por completo el respeto las autoridades violentas. Asombra el modo como las enfrentan.
Por lo menos cada semana vienen produciéndose una o dos asonadas en distintos municipios del país, en protesta airada contra el comportamiento abusivo de la Policía o el Ejército. Por el modo como detienen la gente a su arbitrio, por la forma agresiva con que se dirigen a la población, por el desgreño de las administraciones locales, regionales o nacionales.
Si bien los noticieros de la televisión dan cuenta de muchos de estos hechos, pasan luego sobre ellos reduciéndolos a la insignificancia. Cuentan más los devaneos de Cristiano Ronaldo, el matrimonio de Shakira, las declaraciones de Falcao o la última de Lady Gagá. La alienación mediática surte su efecto, desde luego, pero no puede desbancar la realidad por completo.
Que sigue terca ahí. Y creciendo. A manera de ejemplo, hablemos de La Uribe, en el departamento del Meta, una de las zonas más militarizadas del país, y seguramente candidata a disputar el título de área rural colombiana donde más combates se presentan con las FARC, además del territorio habitado donde más bombas y metralla ha descargado la aviación en los últimos años.
En días pasados, la policía del corregimiento La Julia detuvo al Presidente de una Junta de Acción Comunal rural. A las ocho de la noche, una masa de campesinos de su vereda llegó a reclamarlo al puesto, lo cual terminó en batalla campal.Con piedras y palos, la gente enfrentó los uniformados hasta la una de la mañana. La Julia es sede de una Brigada Móvil del Ejército.
La tropa acudió en apoyo de la Policía, disparando tiros al aire y ráfagas de fusil a los pies de los enardecidos civiles. Hubo nubes de gases lacrimógenos. Los campesinos capturaron un policía y se apoderaron de su fusil. Al entregarlos, dijeron al Ejército: "No peleamos para agarrar policías, sino porque estamos cansados de que nos capturen cuando les viene en gana".
Hubo dos policías heridos y daños materiales, entre ellos tres motos averiadas por la tropa. Unos días después hubo otro revolcón. La policía capturó por sospechoso a un muchacho campesino que no portaba sus papeles y los habitantes de su vereda, tras reunirse, se presentaron al puesto y lo sacaron del encierro. También sucedió con el poblador de otra vereda.
Un desertor lo señaló como guerrillero y el Ejército lo aprehendió de inmediato. Valiéndose de la presión del desertor, el Ejército pretendía que el muchacho aceptara el cargo y se sumara al plan de reinserción. El detenido, ampliamente conocido en la zona, fue rescatado por decenas de campesinos de dos veredas, poniendo en evidencia la farsa montada contra él.
Santos puede decir en Glasgow que el hecho más importante que puede sucederle a Colombia es que le concedan a Medellín la sede de los juegos olímpicos juveniles, con lo cual da perfecta cuenta de lo que tiene en su cabeza. Nosotros creemos que sería la paz, al igual que todo ese pueblo que se cansó de tanta violencia y mentira, y se alza a la pelea contra ellas.
Montañas de Colombia, 4 de julio de 2013.


jueves, 20 de junio de 2013

Con frio cálculo comienza a legitimarse en Colombia la dictadura militar

Caricatura mexicana que desde ahora
también puede ser colombiana.



Por Sofía Sánchez corresponsal del Bloque Iván Ríos/FARC-EP


Con la aprobación de la reforma al fuero militar, después de un fuerte debate sobre sus puntos más polémicos (que son prácticamente todos), la población quedó expuesta a las bestialidades que bajo su mampara legal, las fuerzas militares y todo el estamento castrense, llámese como se llame cada dependencia, quiera cometer contra la ciudadanía.

Los falsos positivos, las violaciones y las ejecuciones extrajudiciales fueron actos hábilmente dejados en manos de la justicia ordinaria para atenuar la inconformidad expresada por los pocos legisladores oponentes a la ley, organismos internacionales, entre ellos algunas ONGs y la ONU, quienes se han mostrado preocupados por los peligros que encierra dicha reforma.

Uno de los puntos duramente cuestionados y que generó mas polémica para su aprobación fue el llamado "blanco legitimo", pues como su nombre lo indica, se trata de otorgar legitimidad y legalidad a los falsos positivos bajo un nuevo nombre, contemplado dentro del fuero, que da poder a los militares para asesinar al pueblo.

Cabe recordar que los falsos positivos no fueron hechos aislados dentro del servicio, sino que obedecieron a una política de Estado cuyo promotor fue el actual presidente de la república, quien en ese entonces ejercía como ministro de la defensa nacional, con incentivos como ascensos, dinero y vacaciones al militar que más bajas guerrilleras registrara en su historial. Por estos hechos han sido procesados algunos militares, mientras el cerebro criminal que diseño la práctica no ha sido tocado por la justicia.

Serán muchos los casos donde darán de baja a quien consideren sospechoso de colaborar con la insurgencia y le pondrán al lado uno par de botas "Venus Llanera", una caja de munición 9mm, una reata y tal vez unas ampollas de Cefradina, para poder decir que es un auxiliador de la guerrilla. Pero también, todo aquel que haga parte de un sindicato, de una asociación o junta comunal o haga justos reclamos, sin lugar a dudas será otro "blanco legitimo", porque quien reclama está en contra del gobierno y por ende es insurgente. Entonces el “blanco legitimo”, dentro de su interpretación, da significado de “legitimidad” a las ejecuciones extrajudiciales, falsos positivos y está por verse de que manera le darán “legalidad” al acto de violar y asesinar niños y niñas.

Con piscina, fiestas de asado y trago en ambiente tropical “sufren” los
militares colombianos sus “penas” entre “hermanos en armas”.


Se construirán otras instalaciones tipo Tolemaida Resort donde habitarán sicópatas con charreteras y soles. Y desde esos complejos vacacionales seguirán manejando sus negocios con las mafias del planeta, sin tener que preocuparse por su seguridad. Se seguirán ensañando con los chivos expiatorios de poca monta como el oficial Guarnizo, mientras el alto mando militar, untado de pies a cabeza de sangre inocente, drogas y corrupción sigue ocupando honorables puestos.

Es incierto el futuro de una nación, cuyo órgano legislativo este plegado a los intereses del poder y la guerra contra los oponentes que no tienen más armas para defenderse, que su legitimo derecho a expresar abiertamente su inconformidad ante los abusos y atropellos del régimen. Derecho cada vez más vulnerado cuando meticulosamente, con toda frialdad y maquiavélico cálculo se elaboran las leyes con la trampa incluida y otras se someten a reformas cuya finalidad conlleva al mismo objetivo.

La solución del conflicto colombiano demanda cada vez más de la solidaridad de la comunidad internacional, para que ayude a buscarle una salida menos cruento al problema de la guerra que vive el país. No bajo el interés económico que algunos gobiernos persiguen, sino como la necesidad imperiosa de garantizar la paz continental y mundial.


jueves, 30 de mayo de 2013

Informa la Delegación de Paz de las FARC en La Habana que su blog de ha sido recuperado

Pueblo Colombiano: ¡Pa´la mesa!_Diálogos de paz FARC-EP

EL BLOG HA SIDO RECUPERADO

El saboteo a este blog coincide con el cierre del noveno ciclo de los diálogos de paz y con el aniversario numero 49 de nuestra fundación. La manipulación mediática a la que estamos acostumbrados nuevamente se hace presente.

Lamentamos estos hechos tan deplorables e insistiremos en divulgar la verdad a pesar de la censura y la persecución del Estado colombiano.

Desde el mismo día 22 de mayo de 2013 cuando bloquearon el portal, hasta hoy 30 de mayo de 2013 alojamos los documentos en el portal web https://resistencia-colombia.org/. Actualizaremos este blog a partir de la fecha.

viernes, 8 de febrero de 2013

Las FARC confirman la muerte del comandante del Frente 5

“La alianza Ejército-Paramilitarismo-transnacional florecía y florece y ha cobrado la
muerte de miles de civiles, parte de la oposición legal, popular y de izquierda” en la
región donde la población a veces solo tenía la guerrilla como 
única defensa o escape.




Las FARC confirman la muerte del comandante del Frente 5

ANNCOL / 2013-02-08 / En un comunicado del Bloque Iván Ríos de las FARC-EP, la guerrilla confirma la muerte del comandante del Frente 5, Jacobo Arango y cinco guerrilleros más en un bombardeo realizado por la aviación colombiana, FAC.

Jacobo Arango dirigía el frente en la región bananera de Urabá y parte del departamento de Córdoba, según el comunicado. Es de notar, que en esa región, la alianza Ejército-Paramilitarismo florecía y florece y ha cobrado la muerte de miles de civiles, parte de la oposición legal, popular y de izquierda.

Solo el Partido Comunista Colombiano (PCC), que era poder local en 7 de las 11 alcaldías en el eje bananero, sepultó más de mil (1000) de los mejores cuadros solo en la década de 90. Alcaldes que no fueron asesinados fueron enjuiciados por “la Justicia Sin Rostro”, en donde agentes del DAS eran “prestados” como “Testigos” ocultos, sentenciando a los dirigentes del partido y de la Unión Patriótica (UP) a condenas hasta 50 años, como fue el caso de los alcaldes de Apartadó, Turbo y Chigorodó, hoy en libertad por que los montajes en gran parte cayeron, pero años después.

O el desmontaje del combativo sindicato del banano, Sintrainagro, en donde el Paramilitarismo-Estado y los traidores de la ex guerrilla EPL, convertido en un partido (Esperanza Paz y Libertad) con propio grupo paramilitar (Los Comandos Populares) hicieron alianza con sus antiguos enemigos y juntos erradicaron físicamente a centenares de dirigentes sindicales clasistas al servicio a quien? A Chiquita, Dole, DelMonte & Cia.

Albeiro Bustamante, dirigente comunista y de la UP en Apartadó, Urabá. Asesinado.

Recuerdo muy bien el corregimiento Nueva Antioquia (del municipio de Turbo) que en 1992 tenia 954 habitantes pero dos años después, con la entrada de “los Mochacabezas”, asesinaron y convirtieron la aldea en un Pueblo Fantasma. El secretario general del concejo de Apartadó, Albeiro Bustamante, habló en el acto del PCC&UP en Nueva Antioquia para nominar nuevos candidatos y subrayó; “que las elecciones próximas van a ser muy complicadas y sangrientas por que nos tienen en la mira”.

Fue detenido en febrero de 1994 y acusado por una masacre. El 1995 fue liberado por falta de méritos y tres semanas después fue asesinado.

Todos los días nos llegan reportes como la viva alianza Estado-Paramilitarismo arremete y hostiga los pobladores de San José de Apartadó, declarado en “Comunidad de Paz”. Pero lo que el Estado entrega es muerte y desolación a esta martirizada población que se niega a subordinarse al estado y sus monstruos del paramilitarismo.

Con la muerte del comandante del Frente 5, los verdaderos autores del Terrorismo de Estado, el Gran Capital Colombiano y sus socios de las transnacionales, han cobrado un nuevo trofeo. Pero si equivocan si cree que el pueblo urabaense se rinde. Por que donde hay opresión, hay resistencia. Y esa ley de la vida, casi natural, le tiene pavor el Poder.

Dick Emanuelsson, ANNCOL


En honor a los compañeros caidos

Comunicado de las FARC:
Honores por siempre a los mártires del Alto Sinú


En la madrugada del 31 de enero en el cañón del río Esmeralda, Alto Sinú, municipio de Tierralta, Córdoba, fueron masacrados 6 combatientes guerrilleros mientras dormían, sin presentarse combate, por la acción a sobre seguro de la aviación gubernamental. Entre los 6 guerrilleros asesinados se encuentra el cuerpo del indoblegable comandante de Urabá Jacobo Arango, jefe del Quinto Frente, integrante de la dirección del Bloque Iván Ríos y del Estado Mayor Central de Las FARC-EP.

El alto gobierno, sus mandos militares y los manipuladores de opinión del conglomerado mediático, festejaron con regocijo y morbosidad sobre la sangre de las víctimas y acrecentaron amenazas de aniquilamiento a la resistencia armada, cuando hacía muy pocas horas aullaban condenando las bajas en combate (combates terrestres y en igualdad de condiciones) de otros colombianos integrantes de las fuerzas armadas gubernamentales, después de reiniciarse las hostilidades que las FARC-EP habíamos suspendido por sesenta días, como compromiso en la búsqueda de un medio ambiente propicio para la paz.

Nuestros muertos los homenajeamos, los lloramos, acompañados de la solidaridad de esa inmensa masa de colombianos que nos acompañan en este empeño por la paz con justicia social, Conocemos de la infamia y soberbia que caracteriza a la oligarquía colombiana y a todo su aparato de terror, por tanto, sabemos que donde bajemos la guardia no tendrán clemencia, pero eso no nos arredra, claramente conocemos nuestra responsabilidad moral con las esperanzas liberadoras de los oprimidos. Y abrazados a ese imperativo cayó asesinado el comandante Jacobo Arango y sus cinco camaradas.

Las comunidades empobrecidas y desplazadas de Urabá, del sur de Córdoba, del Bajo Cauca y Chocó expresan su congoja ante la muerte del indómito comandante de Urabá, al que siempre vieron protegiéndoles del terror militar y paramilitar que establecido en la región. La memoria de Urabá lo elevó a su mayor reconocimiento por su ardentía enfrentando las hordas asesinas de Rito Alejo del Río, Castaños y demás criminales al servicio de terratenientes y multinacionales del banano, porque su vivencia fue generosa con las esperanzas de todos los pobres que padecen el terror paraestatal y el despojo de la tierra en la región.

Las guerrilleras y guerrilleros del Bloque Iván Ríos, mantenemos elevado nuestro compromiso de lucha, y la moral más en alto, como homenaje perenne a la memoria de nuestro comandante asesinado.

Honores por siempre al comandante Jacobo Arango
y a los mártires del Alto Sinú.
Bloque Iván Ríos FARC-EP
Febrero 2 de 2013

jueves, 26 de julio de 2012

Respuesta de Timochenko a la carta de la organización indígena ACIN dirigida al jefe de las FARC


Respuesta de Timoleón Jiménez, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército del Pueblo, a la carta enviada por la ASOCIACIÓN DE CABILDOS INDÍGENAS CXHABWA LA KIWE (DEL NORTE DEL CAUCA)
Compañeros: 

ASOCIACIÓN DE CABILDOS INDÍGENAS CXHABWA LA KIWE (DEL NORTE DEL CAUCA)

Montañas del departamento del Cauca.

Apreciados compatriotas: 
Timoleón Jiménez.
He tenido conocimiento de la comunicación recientemente dirigida por Ustedes, la cual cuidé de leer con sumo respeto y atención. Con la misma claridad y franqueza con que su Asociación expresa su pensamiento y propósitos, procedo a responder sus inquietudes en mi condición de Comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP, organización que como ustedes conocen, nació en 1964 a la vida política colombiana como expresión de la resistencia popular a la guerra de agresión contra el pueblo, y se acerca a cumplir cincuenta años de lucha indeclinable por la paz.
Que ustedes expresen con tanto fervor su anhelo por la paz, confirma nuestra convicción de que las grandes mayorías colombianas claman en las cuatro esquinas del país por ese preciado bien. La guerra civil colombiana no ha sido una decisión del pueblo de este país, sino una imposición de sus clases pudientes dominantes. Es natural que el pueblo que la sufre la rechace con ahínco. Nosotros somos los primeros. Por eso la combatimos en todas las formas posibles.
Es un hecho reconocido por numerosos estudiosos de la realidad colombiana, que la guerra en nuestro país responde a un modelo de acumulación de capital. El despojo de la propiedad rural y su concentración en cada vez más pocas manos, ha coincidido de manera asombrosa con las sucesivas agresiones contra las zonas agrarias por parte de las fuerzas oficiales y paraoficiales. Pretextos para ellas nunca han faltado. Las FARC no estamos integradas por soldados pagos ni conscriptos, sino por gente sencilla del pueblo de Colombia que se ha levantado a la resistencia. Campesinos, indígenas, negros y mestizos que decidimos enfrentar con las armas la agresión.
Helicópteros desembarcando tropas en el Cauca.
Es absolutamente cierto que el despojo contra los indígenas americanos lleva más de cinco siglos. Razón de más para luchar por su justa reivindicación. Compartimos completamente todas las aspiraciones de las comunidades indígenas y de hecho las estamos apoyando al riesgo de nuestra propia vida. Pero la fuerza de los hechos históricos impone también que los indígenas no son las únicas comunidades violentadas y perseguidas en Colombia.
A veces parece desprenderse de sus sinceras alegaciones, que las comunidades indígenas sólo miran por ellas mismas, desconociendo la suerte de los demás desposeídos y perseguidos de Colombia, que suman por lo menos treinta millones de compatriotas. El grave conflicto colombiano no puede ser solucionado sólo para las comunidades indígenas, simplemente porque ustedes hacen parte de Colombia, habitan en territorios codiciados por los mismos terratenientes e inversionistas que despojan a colonos, mineros, trabajadores y demás sectores explotados.
Con todo el respeto y la consideración que merecen, me permito expresarles que no es aislándose del resto de colombianos que claman fervientemente por la paz y la justicia social, como van a lograr conquistar sus viejos anhelos. El Ejército colombiano no sólo ocupa resguardos indígenas, sino que cumple su labor predadora por todo el territorio nacional. Su misión es prestar seguridad a inversionistas, empresarios y terratenientes nacionales o del extranjero, al precio de aplastar cualquier oposición al modelo de saqueo y empobrecimiento que defienden.
Nosotros no sólo creemos que el Ejército debe salir de las comunidades indígenas, sino de todo el campo colombiano. Su misión natural es guarnecer las fronteras en defensa de la soberanía nacional, pero las clases dominantes lo han convertido en una máquina al servicio de poderosos intereses extranjeros, dirigida directamente por generales norteamericanos.

La guerra del Estado se sostiene en todo territorio nacional.
El reconocimiento de la autonomía y la autoridad de las comunidades indígenas no nos hacen ciegos ante la suma de intereses que llegan a ellas. Si los conquistadores españoles se valieron de la Iglesia, los halagos personales y hasta de la corrupción de muchos caciques como mecanismos de avanzada para su presencia expoliadora, sabemos que igual sucede hoy con diversas organizaciones de rostro humanitario, benefactor o clientelista. Fenómenos así minan la credibilidad de muchos liderazgos en la propia base indígena y descomponen su organización.
Sentimos sincero respeto por su oposición al empleo de la violencia como mecanismo de lucha. En una humanidad civilizada, ajena a los intereses de clase, seguramente que tal pretensión será generalizada. Por eso luchamos. Pero no es menos cierto que las realidades de Colombia, gobernada secularmente por una casta violenta y agresora, terminaron por producir la respuesta digna de los de abajo. Y esa también es una forma respetable de lucha, que no puede ser condenada por principio sin borrar de un plumazo la historia y rozar los límites de la utopía.
Como se infiere de su aspiración de poder desarrollar un proyecto de vida, sin que cambien las condiciones económicas, políticas, sociales y culturales que dominan el resto del país. El problema de ustedes no puede ser examinado a la simple luz de la no presencia del Ejército o la guerrilla en los resguardos, porque como dice Santos, el Ejército jamás va a abandonar sus bases. Porque su presencia encarna un modelo de dominación nacional, continental, de aspiraciones mundiales. Lo que hay que derrotar es ese modelo, y para ello hay que comenzar por el cambio del régimen.
Esa es nuestra lucha y la de millones de colombianos que estamos seguros los apoyan en este momento, los cuales verían fortalecidas sus aspiraciones si ustedes también apoyaran sus reivindicaciones. El asunto en la hora es unir fuerzas, no separarlas. 

Las guerras son cruentas, más las que enfrentan a los pueblos con regímenes terroristas al servicio de potencias imperiales. Toda la maquinaria militar, económica, ideológica y política es puesta en juego por estos últimos en aras de su victoria. Ella incluye la propaganda negra, los infundios y provocaciones más groseras. Nosotros más que nadie somos víctimas de todo eso junto.

Si a nuestra gente llegan muchachos indígenas sanos, desesperados por la miseria en que crecieron, ansiosos por luchar para mejorar la suerte de su pueblo, no los rechazamos. No podemos, así es la lucha. Igual sucede con campesinos, mineros, obreros, estudiantes y toda la juventud colombiana que decide unirse a la lucha. Las normas del Derecho Humanitario que ustedes citan prohíben ubicar bases y cuarteles de guerra en medio de la población. Nosotros jamás lo hacemos, ustedes saben que la tropa sí, y de manera permanente y dolosa.
Una parte del pueblo alzado en armas contra la guerra declarada por el Estado

Ustedes exigen que no empleemos nuestras armas con riesgo para la población civil. Nosotros somos población civil a la que la violencia estatal y paramilitar obligó a alzarse. Jamás podríamos tener en la mente la idea de afectar gente inocente. En eso compartimos por completo su reclamo con plena disposición a evitar que ocurra. ¿Pero qué hacer con las fuerzas terroristas de ocupación? Consideramos válidos y legítimos los heroicos esfuerzos que ustedes cumplen hoy.
Si en Colombia cesan las operaciones militares, los bombardeos y ametrallamientos, los desplazamientos forzados, el despojo de la tierra, los crímenes contra el pueblo y la impunidad, con toda seguridad que no tendrá sentido la existencia de las guerrillas. Si el Ejército, la Policía y los paramilitares salen del Cauca, si termina su guerra contra indígenas, campesinos, mineros y pueblo en general, nosotros no tendremos problemas para salir también.
En toda Colombia crece un ruidoso clamor por la paz. Por una salida política a la confrontación. Esa ha sido entre todas la más vieja de nuestras banderas. Es el régimen el que jamás se ha aprestado a poner fin a su predilección por la violencia. Es a él al que hay que obligar a abrir un diálogo. Ustedes, que hoy más que nunca sufren el estilo característico de responder en Colombia a las aspiraciones de paz, son bienvenidos sin duda al trabajo por ella. Con su presencia combativa estaremos mucho más cerca de ella.
Reciban todo mi afectuoso abrazo, que es el de todas las FARC-EP, el de todo el pueblo colombiano que los admira, aplaude y respalda.
Timoleón Jiménez, 

Comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP 

Montañas de Colombia, 20 de Julio de 2012.

NOTA: ACIN: Carta a las FARC, Miranda, julio 15 de 2012:


Más sobre el tema:
Video:
http://youtu.be/VZey5hInQRk



FARC-EP: Comunicado y recomendaciones a la poblacion civil del Bloque Occidente Comandante Alfonso Cano FARC-EP
La ofensiva militar del gobierno en campos y ciudades está llevando el conflicto armado a todo el país. La permanente utilización de la población civil como escudo por parte de la Fuerza Pública, hace que ciudadanos inocentes sean afectados en esta confrontación. LEER MÁS.


OPINIÓN: El Cauca, síntoma del agotamiento de la Unidad Nacional y desafío para el movimiento popular. Por José Antonio Gutiérrez D.
No puede existir la llamada “neutralidad” ante un enemigo que actúa como el estado colombiano, sostiene el autor de este importante documento. LEER MÁS


lunes, 23 de julio de 2012

Guerrillero en carta a las FF.MM.: Entre Golpes Y Lágrimas:


A las Fuerzas Militares y de Policía
Con copia conjunta para el pueblo colombiano

 – 22/07/2012 


E
l día de la inauguración del nuevo período de sesiones del Congreso de la República en Bogotá, un oficial del Ejército asignado a la seguridad en el Palacio de Nariño, se fue de bruces de un piso a otro del edificio del Capitolio Nacional, mientras conversaba distraídamente por su teléfono celular. Según afirman los noticieros, la oscuridad reinante en el sector en el que se movía el oficial, unida a la falta de una barrera de protección y, desde luego, al desconocimiento del lugar en el que prestaba su servicio el militar, fueron las causas del infortunado accidente.

La noticia, que parece un simple episodio fortuito, resulta sin embargo reveladora. De algún modo grafica la situación que atraviesan las fuerzas armadas colombianas en medio del oscuro, podrido y peligroso ambiente de descomposición política que caracteriza el régimen vigente. Al menor descuido pueden irse de cabeza y quedar absolutamente maltrechas. Servir en forma tan abnegada y sumisa a intereses tan antipatrióticos, tan sucios y tan contrarios a los intereses de la mayoría del pueblo colombiano, terminará por conducirlas al abismo.

Y si no que lo diga el , quien todavía no termina de comprender lo que le sucedió a él y a sus compañeros a manos de las comunidades indígenas del Cauca. Tal vez él no lo haya expresado ante ningún medio de comunicación, pero no hay duda de que la humillación que dice haber sentido tuvo su origen en una orden superior que le prohibió en forma terminante a él y a sus hombres responder con sus armas a las acciones de la comunidad. La situación pintaba demasiado grave y así lo entendieron en las altas esferas del gobierno. Haber empleado las armas hubiera dado origen a una masacre de dimensiones aterradoras.

A
lgo ha cambiado en el país y el mundo desde los tiempos en que el coronel Carlos Cortés Vargas ordenó a las tropas disparar contra los huelguistas concentrados en la plaza de Ciénaga en 1928. Una matanza semejante, como sin duda se habría producido sin la orden de abstenerse de hacer fuego, hubiera generado un escándalo de naturaleza mundial, que pese a toda la arrogancia del régimen terrorista, podría haberlo conducido a su caída.

El llanto adolorido del sargento García, tiene origen en su más hondo sentimiento de honor. Al menos del que le enseñan en las escuelas de formación. Siempre ha escuchado a sus superiores decir que el Ejército es el máximo poder en Colombia, que para sus integrantes eso significa una superioridad enorme sobre el resto de la población. Especialmente sobre esa inconforme y cansona que protesta por todo. A la que le enseñan a reprimir, a humillar, a aterrorizar con su fuerza. No poder haberlo podido hacer esta vez le resulta insoportable. No puede entenderlo.

Ahora pretenden compensarlo con dudosos homenajes, convencerlo de que a su manera es un auténtico héroe. A él, que sabe que las medallas por heroísmo las reciben quienes más matan enemigos. Esa no es la lección que debe aprender el sargento García y con él todo el resto de los suboficiales y tropas. La lección es otra. No es cierto que el poder del Ejército sea el que creían. Hay un poder mucho más grande, el poder de un pueblo decidido, lleno de autoridad moral, dispuesto incluso a morir por la defensa de sus nobles aspiraciones de justicia.

E
l papel cumplido por el Ejército en el pasado, se deduce de Noticias sacadas de la prensa diaria que dan cuenta de hechos como los siguientes: “La Fiscalía informó el 4 de julio que un sargento y tres soldados profesionales fueron cobijados con medida de aseguramiento por el presunto asesinato a sangre fría del labriego Carlos Daniel Martínez Ortega. El crimen fue perpetrado por miembros de la Brigada Móvil 15 del Ejército Nacional, el 9 de octubre de 2008 en la vereda Santa Catalina, municipio de San Calixto, Norte de Santander”.

“El Juzgado Noveno Penal del Circuito de Medellín, condenó a 15 años de prisión al soldado Virgilio de Jesús Castañeda Murillo, por el asesinato a sangre fía de una joven de la comuna 13 de esta ciudad. Por el mismo hecho fueron condenados a 24 meses de prisión los soldados Norman Alejandro Ríos Álvarez y Juan David Jaramillo Arenas, quienes incurrieron en el delito de encubrimiento por favorecimiento. Los hechos ocurrieron el 26 de septiembre de 2004 cuando la Cuarta Brigada del Ejército reportó la muerte en combate de Luz Stivaly Barrera Rivera”.

Son demasiados los casos a citar. Dentro de los que por lo regular sucede que la responsabilidad se queda en el personal subalterno, librándose de toda culpa los emisores de las órdenes. Cabe preguntarse si estos sargentos y soldados llorarán también por la humillación de sentirse aprendidos y sometidos a juicio. Es muy probable que no. Porque están convencidos de que obraron bien, tal y como les habían enseñado a hacerlo. Quizás lo que más duele al sargento García es que no lo dejaron defender el honor militar matando.

Ese no es el caso. El caso es que en Colombia se crecen y fortalecen las fuerzas que luchan por un cambio. Que manifiestan de múltiples formas su anhelo de paz. Que exigen que la guerra civil colombiana se termine de una vez mediante una mesa de diálogos. Unas fuerzas sociales muy poderosas, que empiezan a poner en vilo el poder político y militar del Estado corrupto. Y bien vale la pena que militares y policías comiencen a considerar si en realidad están sirviendo en el bando correcto. Si no debieran ellos mismos organizarse y marchar.

C
ontra el régimen que los envía a morir matando colombianos humildes como ellos, por supuesto. Por una solución civilizada al conflicto que desangra el país. Ya está bien de heridos, mutilados, accidentados y muertos. Ya está bien de cárcel y oprobio para tanto joven usado por sus superiores para el crimen. Allí donde Presidentes casi dementes gritan soberanía, patria y democracia, en realidad está la entrega descarada del país a los extranjeros, la subordinación de las fuerzas armadas a generales gringos, el garrote y el plomo para los de abajo. ¡Basta de engaños!

  

martes, 17 de julio de 2012

FARC: Así tumbamos el Supertucano




El avión Supetucan cuyo costo es diez millónes de dólares, valor que contrasta a la pobreza
en las regiones indígenas en el Cauca. El gobierno de Uribe compró 25 aviones de ´Lula´.




"Usted no se imagina la emoción de todos, camarada; era como si el propio Santos se hubiera estrellado de cabeza contra el piso".

Así tumbamos el Supertucano

Tomado de un correo de la Columna Jacobo Arenas fechado el 12 de julio


“…Estaba anunciado que Santos vendría a Toribío a presidir el Consejo de Seguridad. Sabíamos que más que disponer de asuntos militares, venía era a hacer propaganda a su gobierno; porque los planes de guerra ya están elaborados y en plena ejecución; los diseñan los comandantes militares y sus jefes gringos.

Estamos claros de su contenido: sacar la guerrilla, matar a sus jefes, poner fin a cualquier influencia nuestra sobre la población, correr a la gente que protesta; aquí todo el mundo sabe eso. Muchos terratenientes y empresarios tienen planes parapara el Cauca. Para ellos los indios, los negros, los mineros y campesinos son lo de menos; o se someten, o se largan, o se mueren.

Pero Santos no venía a decir esas verdades, sino a echar sus cuentos mentirosos de prosperidad; a tomarse la foto con los pobladores; a mostrarle a Uribe que su gobierno tiene el control; a comprarse a los líderes indígenas; a anunciarnos a nosotros que nos va a acabar.

Por eso los camaradas le organizaron la recepción para el 11; y nos ubicamos regados por todos esos filos. También hay mucha tropa por ahí; pero nosotros aprendimos hace tiempo a permanecer bien cerca. A pelearles si se arriman mucho; y acolarnos entre sus patrullas para golpearlos en los caseríos y sus alrededores. Son descarados, camarada; se toman los pueblos y montan ahí sus cuarteles, sus bases, sus trincheras.

Con ametralladora Punto 50 fue derribado el Supertucan.
Hay que ver cómo se la montan a la pobre gente; para ellos todos son apoyos nuestros, o milicianos. Por todas partes tienen retenes con fotos que les han tomado en actos de la comunidad en el pasado; quién sabe quién se las da. La tropa viene de verdad muy ofendida con los civiles; les preguntan rabiosos por qué no les colaboran; es fácil concluir que quieren aburrirlos para que se vayan. Más cuando la mayoría vive de sus pequeños sembrados de coca; y como ahora no pueden recogerla, sus familias están pasando física hambre.

El caso es que todo el día estuvimos dándonos plomo con el Ejército y la Policía. Y a eso de las 16 horas aparecieron los dos Supertucanos; entraron de los lados de Silvia, en dirección a Jambaló. Como el personal estaba regado, los prendieron de una vez a plomo desde distintos puntos; hasta con ametralladoras punto 50 les tiramos.

Después de pasar, uno de los aviones se regresó; seguramente con intención de arrojarlas bombas, así es siempre. Se ubicó en medio de los grupos nuestros; volvimos a dispararle hasta que se vino a tierra. Usted no se imagina la emoción de todos, camarada; era como si el propio Santos se hubiera estrellado de cabeza contra el piso.

Un comando fue enviado a registrar el área donde se vio caer. No se podía enviar más gente; estábamos peleando por todos lados. Lo encontraron. Los dos pilotos estaban muertos; había 4 ametralladoras punto 50, 4 bombas de 500 kilos de puro TNT, unos diez mil tiros para las ametralladoras.

Demasiadas cosas para un grupo pequeño; desprender y llevarse todo ese material resultaba imposible dadas las condiciones. Los muchachos cargaron con una sola de las pesadas punto 50; y el cuerpo de uno de los pilotos. Con la idea de entregarlo al otro día a alguna comisión de periodistas y Cruz Roja; para que el Ejército no pudiera negar el hecho.

Todavía estamos peleando; el Ejército se encuentra a unos mil metros del avión derribado. Lo mantenemos a raya con mortero de 90 milímetros y minas…”

Textos relacionados:
La bofetada de las FARC a Santos en Toribío
11 de julio 2012: La guerrilla de las FARC-EP derriba un avión de guerra Super Tucan y rodea prácticamente a Santos que reune su Consejo de Ministro en el municipio de Toribío.