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miércoles, 24 de julio de 2013

Las FARC responden sobre la captura del militar estadounidense Kevin Scott Sutay en la zona de guerra







Contratistas, mercenarios e intervencionismo

Escrito por Foro Permanente


Para el diario capitalino El Tiempo, el soldado estadounidense Kevin Scott Sutay, ”ex marine, fue secuestrado por las Farc el pasado 20 de junio en El Retorno (Guaviare)”.

Este medio de comunicación titula una nota de su Redacción Judicial del 22 de julio, tomando las palabras del ministro de la guerra, el señor Pinzón, quien pretende que el país crea que, inocentemente, Kevin Scott ”llegó al Guaviare en busca de fortuna”.

No somos tontos, nadie se va a tragar el cuento de que una persona con la formación militar del soldado Sutay, que hasta hace pocos meses cumplió misión en las guerras que el imperio desató en Asia, va a llegar de su propia inspiración, de ”turista” a un área de guerra.

Así las cosas, el ”joven aventurero que planeó cruzar las selvas del Guaviare, a pie y con la ayuda de un machete y un GPS”, no es otra cosa que un mercenario, o lo que eufemísticamente suelen llamar como ”soldado de la fortuna”. Y esa fortuna no consiste propiamente en ”buscar una mina de oro”, según de manera casi angelical lo expresa el ministro Pinzón



EL EMBAJADOR ESTADOUNIDENSE, Michael Mckinley, dijo el sábado anterior que ”su compatriota era un militar retirado y que no hacía parte de una misión de su país en Colombia”. Es lo menos que puede decir, y se entiende. A él le corresponde tratar de proteger a su compatriota, y sobre todo ocultar el intervencionismo militar de su país en Colombia.

Pero ocurre que desde los inicios del mal llamado Plan Colombia, los Estados Unidos incrementaron como política oficial la presencia de mercenarios y su intromisión en el conflicto interno, lo cual ha obligado a que las FARC tomen elementales medidas de seguridad y precaución en sus áreas de operaciones, como ésta de capturar e investigar a un extraño, bastante extraño, que aparece de la noche a la mañana con pinta de RAMBO en medio de la selva.


ESTAMOS EN GUERRA, una confrontación respecto a la cual, aunque estemos en diálogos de paz, el gobierno ni siquiera ha querido pactar un cese bilateral de fuegos que brinde un mejor ambiente de tranquilidad que permita avanzar con más celeridad. Entonces, es absurdo que el ministro Pinzón insista en que las Farc rompieron su promesa de no volver a secuestrar. 

Las capturas de militares, incluyendo mercenarios y paramilitares, en áreas de confrontación no son secuestro, así que no suenan más que a bravuconadas torpes e innecesarias las exigencias de Pinzón cuando dice respecto a Sutay, que las FARC “Tienen que liberarlo rápidamente y dejar de decir mentiras señalándolo como un mercenario”.


Los tres mercenarios de la CIA que fueron derribados en febrero de 2003 en el departamento de Caquetá,
son ilustres ejemplos cómo el Pentágono privatiza su intervencionismo en conflictos como el colombia
no.


La fraseología de El Tiempo en ese sentido tampoco sirve de nada, sobre todo cuando por nuestra propia voluntad hemos dicho que será liberado, aunque tendríamos todo el derecho de canjearlo por alguno de los nuestros que sufren hacinamiento, tortura y todo tipo de vejaciones en las cárceles del régimen.

Necesario sería que en vez de hacerle eco al sonsonete mediático que sigue apuntando a señalar a los insurgentes como secuestradores, la ”gran” prensa más bien, desenmascarara con la denuncia la creciente presencia de mercenarios en Colombia, pues bastante utilizados han sido y son como instrumento para violar los derechos humanos y obstaculizar el ejercicio de los pueblos a la libre autodeterminación.


El Mercenario israelí YAIR KLEIN (enmarcado).

CON SOLAMENTE RECORDAR los ”servicios” que el Mercenario israelí YAIR KLEIN, ”prestó” a nuestro país, tenemos argumentos suficientes para alarmar al mundo entero y exigir con razón que debe cesar el criminal intervencionismo extranjero, el cual para el caso de Colombia se hace fundamentalmente a través de compañías privadas de seguridad que son las que regularmente contratan servicios militares empleando mercenarios. Una especie de privatización del intervencionismo.

YAIR KLEIN era coronel retirado del ejército israelí, y por sus propias declaraciones se conoce que su empresa de seguridad fue contratada en 1988 por ganaderos y empresarios de la industria del banano para entrenar a miembros de grupos paramilitares en Colombia, entre los que se contaba a los hermanos Castaño.

Agrega Klein que estas actividades eran de conocimiento de Carlos Arturo Casadiego, por entonces General de la Policía Nacional. El resto de la historia ya es conocido, las decenas de alumnos de Yair Klein llenaron de masacres y luto el territorio nacional.

Por lo demás, y como ya habíamos apuntado, con el Plan Colombia se incrementó la contratación de mercenarios, comenzando por que los aviones, helicópteros, armamento, mantenimiento, capacitación, asesoría en inteligencia técnica, y otros aspectos que tienen que ver con el asunto, son manejados por misiones permanentes de militares y civiles yanquis que, para colmo de males y descaros, están cobijados por la inmunidad diplomática.



RECORDEMOS QUE EL PLAN COLOMBIA en su primera fase dispuso de 400 militares estadounidenses para operar en nuestro territorio y el congreso de Estados Unidos autorizó la presencia de hasta 400 ”contratistas civiles”, que es el nombre eufemístico de los intervencionistas privatizados. Esto hasta donde se sabe.

Pronto el Departamento de Estado y la empresa Dyn Corp, argumentando que esta limitación era para estadounidenses, sobrepasaron los números indicados incorporando mercenarios de Guatemala, Honduras y Perú. Pero de complemento, en octubre de 2004 el Congreso de EE.UU. levantó las restricciones, entonces el número de soldados pasó a 800 y el de ”civiles” a 600, según versiones oficiales.

No es admisible la pretensión de que el personal militar, entrenado para la guerra, equipado con instrumentos bélicos, pueda estar cobijados por convenciones como las de Viena, argumentando que se han firmado los “acuerdos” de instalación de Bases militares y marines que en ella operen.

Valga expresar que las Convenciones sobre Relaciones Diplomáticas (1961), Relaciones Consulares (1963), Misiones Oficiales (1969), no fueron diseñadas para personal militar o prácticas de guerra, sino para darle sustento a la práctica diplomática de los Estados.

Es un exabrupto pretender que militares que actúan en un escenario en el que el Estado Huésped ha perdido su soberanía puedan pretender los privilegios e inmunidades del personal diplomático y consular que representa a un país extranjero, acudiendo a subterfugios como el de incluirlo como “personal técnico y administrativo de la embajada”.


Los pretextos para el intervencionismo son múltiples.
DESDE LOS TIEMPOS EN QUE RONALD REGAN declaro su “guerra a las drogas”, con una visión de extraterritorialidad propia de la mentalidad imperialista, se recrudeció la militarización de la política exterior yanqui y con ello la inclusión de personal militar gringo y de diversos países en operaciones aparentemente orientadas a acabar con el flagelo del narcotráfico, y bajo la consideración de que era un “asunto de seguridad nacional”, se desplegaron procesos de radarización e interdicción aérea, construcción de Bases en áreas de cultivos “ilícitos”, estructuración de cuerpos especiales para la “lucha anti-drogas”, militarización de la policía con adiestramiento, conducción y control del Comando Sur, sin que ello efectivamente se tradujera en una merma de la narco producción, pero sí en intervencionismo creciente.

Para tal despliegue, entre muchos otros puntos donde operan fuerzas yanquis y otras fuerzas extranjeras, está el aeropuerto de San José del Guaviare, con presencia de los llamados “Contratistas” de la Dyn Corp, de Matcom y TRW, apersonados del mantenimiento de los helicópteros Black Hawk y de fumigaciones aéreas de plantíos de coca. Por otro lado, en el departamento del Vichada está ubicada la Base de Marandúa, donde existe un sistema de radares y comunicaciones controlado por la National Segurity Agency (NSA) del Departamento de defensa de los Estados Unidos.

Pero aparte de Dyn Corp existen muchas otras empresas privadas como Lockheed Martin Corp (fabricante de aviones de combate, tecnología militar de punta, armamento para guerra de baja intensidad, sistemas de comunicaciones, entrenamiento a la Policía Nacional colombiana); Te Rendon Group (asesores de las Fuerzas Armadas, de la Policía Nacional y del Ministerio de Defensa en comunicaciones y diseño de guerra psicológica); Northrop Grumman (asesoría en sistemas de inteligencia y comunicaciones en tierra y en aire); Arinc Inc (mantenimiento, apoyo logístico, entrenamiento y modernización de aeronaves de guerra artilladas, entrenamiento de Policía nacional); TW (manejo de datos de radares y comunicaciones para las Fuerzas Armadas); Matcom (coordina programas de contrainsurgencia entre el Comando Sur y las Fuerzas Armadas de Colombia): Están además las empresas contratistas Oackley Network, ACS Defense, Air Park Sales and Service Inc, INS, Integrated Aero System Inc, Alion, Sciencie Applications International Corp; Imagery Analysis; Kellogg Brown & Root (subsidiaria de Halliburton), Man Tech, Arriscan y Vinnell, todas abrigando mercenarios y pisoteando nuestra soberanía con el beneplácito de los gobernantes de turno.



COMO CONSECUENCIA DE LOS CONVENIOS que cobijan la presencia de los mercenarios, sobre estos las autoridades no pueden ejercer jurisdicción para investigarlos o juzgarlos, y al ser considerados parte de la misión diplomática en Colombia, estos contratistas se sustraen también al cumplimiento de la normatividad migratoria, situación que les facilita cometer delitos en el país.

Ninguna autoridad colombiana ha dado explicaciones claras sobre la presencia de mercenarios en nuestro territorio, y la justifican diciendo que se enmarcan en actos propios de fraternidad y cortesía internacional, amparados por la celebración de acuerdos bilaterales que, valga precisar, nunca han sido objeto de revisión por parte del poder legislativo.

Estos mercenarios, aliados con los paramilitares y empresas trasnacionales como Chiquita Brands, Coca Cola y Drummond Company, han sido causantes principales del desangre de nuestro pueblo; razón suficiente para legítimar el procedimiento de captura e investigación sobre Kevin Scott Sutay, a quien liberaremos solamente motivados por nuestro anhelo de paz, incluso pasando por alto las majaderías de un ministro pendenciero, que mantiene inclinada su cabeza frente a su amo del norte.


martes, 16 de julio de 2013

”Estamos en La Habana para buscar un acuerdo que conduzca a la terminación del conflicto colombiano”: Iván Márquez, jefe del equipo negociador de las Farc

Llgegando a La Habana, Alexandra, Shirley, Iván y Santrich para la Paz en Colombia





”Estamos en La Habana para buscar un acuerdo que conduzca a la terminación del conflicto colombiano”

Entrevista a Iván Márquez, jefe del equipo negociador de las Farc en La Habana

Por: RCN La Radio

Escuche la entrevista con Iván Márquez, jefe del equipo negociador de las Farc

Iván Márquez, jefe del equipo negociador de las Farc en los diálogos con el Gobierno en Cuba, se declaró confiado en el fin del conflicto en el país, no descartó la posibilidad de un cese al fuego unilateral y propuso una convergencia política de sectores de Izquierda. Dijo igualmente que las Farc están de acuerdo con una posible participación del ELN en La Habana y afirmó que no se arrepiente de ser guerrillero.

”Estamos en La Habana para buscar un acuerdo que conduzca a la terminación del conflicto colombiano”, señaló el líder insurgente en diálogo con RCN La Radio.

Sobre la posibilidad de un cese al fuego unilateral, afirmó que ”no lo descarto en cuanto a gestos, pero eso todavía no se ha acordado”.

Sostuvo que ”no hay que dudar que el esfuerzo que estamos haciendo es de verdad y vamos por la paz. La verdad no hemos discutido gestos de esa naturaleza, yo no descarto que se pueda dar algo parecido, nada se descarta en cuanto a gestos, y los gestos tienen diferentes naturalezas”.

Consideró que ”las guerras no son eternas. Tenemos la certeza de que Colombia está cerca del fin del conflicto que se ha extendido por más de medio siglo”.

”Hacemos un llamado a los organismos sociales y a los partidos para que se
unan y logremos la paz, pese a los enemigos de ella”, afirmó.

Diálogos con el ELN


Sobre la posibilidad de iniciar diálogos con el ELN, Iván Márquez dijo que todo depende de ese grupo rebelde.

”Si el ELN piensa que puede sumar esfuerzos en la mesa de la Habana, por nosotros no habría ningún problema, pero todo depende de lo que piense el ELN y lo que piense el Gobierno”, anotó.

Para embellecer el proceso de paz.


Dejación de las armas


El jefe negociador de las Farc sostuvo que no se puede anticipar a lo que será la discusión sobre la dejación de las armas, pero indicó que ese grupo guerrillero analiza otras experiencias.

”Yo no puedo anticipar argumentos de una discusión que no se está dando en la mesa. Por ahora, estamos mirando algunas experiencias. Por ejemplo, qué pasó en Irlanda; nos hemos reunido con irlandeses, con el IRA y ellos allá encontraron una fórmula que hay que analizarla muy bien” (….) ¿Qué pasó en Sudáfrica? y ahí tenemos lo que planteó Nelson Mandela”, anotó.

Dijo que ”en un gobierno donde estemos nosotros, aparezcamos como los receptores de esas armas. Lo más importante (es) ubicarlas lejos de su uso, su no utilización”, subrayó.

Márquez señaló que”éste es un proceso de paz, no de sometimiento, (en el) que la única guerra sea la de las ideas”.

Sostuvo que ”a la paz hay que darle el tiempo necesario (…) Una paz mal hecha es peor que la guerra”.

Víctimas


Sobre el tema de las víctimas, el quinto establecido en el Acuerdo General para la Terminación del Conflicto, Iván Márquez señaló que será discutido en su momento. Expresó que ”vamos a esperar ese tema con toda seguridad; tiene que arrojar satisfacciones”.

Indicó que ”nosotros sentimos de corazón el sufrimiento de las víctimas, pero la víctimas son víctimas del conflicto”

Márquez dijo que las Farc ya han hecho propuestas al Gobierno sobre el caso de las víctimas. Sostuvo que una de ellas es ”establecer una comisión de la responsabilidad histórica, donde participe la gente, las víctimas (…)”.

Agregó que ”a nosotros nos impacta esta situación y vamos a abordar ese tema cuando llegue el momento. Es muy complicado el asunto; hemos hecho una propuesta y estamos dispuestos a convenir un tratado de regularización de la guerra”

Señaló que ”en cuanto a responsabilidades, deben realizarse todos los esfuerzos para esclarecer los hechos”.



Constituyente


Durante las conversaciones entre el Gobierno y las Farc, el grupo insurgente ha insistido en una Asamblea Nacional Constituyente como mecanismo de refrendación de los eventuales acuerdos de paz.

Sobre este tema, Marquéz señaló que ”la Constituyente, debe ser el resultado de un acuerdo político, derivado de la necesidad de surtir cambios institucionales que sienten la base de la paz; no está prohibido hablar de Constituyente por la paz, es un recurso constitucional”.

Márquez explicó que ese mecanismo ayudará a que sean aprobadas aquellas salvedades que vayan quedando al cerrar cada tema contemplado en la agenda de paz.

”Entonces estamos dejando salvedades, temáticas como ocurrió en la discusión agraria, que van quedando en el congelador, y si no llegásemos a algún acuerdo, consideramos que la Constituyente es el instrumento, la instancia ideal para resolver estos problemas”, reiteró.

Agregó ”que la Constituyente es la que va a rodear de legitimad el acuerdo, que va a asegurar jurídicamente al futuro. No podrá ningún Presidente sucesivo desconocer esos acuerdos de la Habana, la Constituyente es la llave de la paz”

Dijo que esperan dirimir en la mesa de conversaciones, las opiniones dividas del Gobierno y las Farc sobre cuál será el mecanismo de refrendación.

Participación en política – Palos en la rueda


Tras las declaraciones del fiscal general de la Nación, Eduardo Montealegre, quien dijo que ve lejana la posibilidad de que las Farc participen en política por los delitos de lesa humanidad que hayan podido cometer, Márquez indicó: ”Esas posiciones del señor Fiscal atraviesan palos al proceso de paz, sencillamente”.

Afirmó que ”lo importante para la transición hacia un régimen democrático es la participación política para todos”.

Sin embargo, sobre ese tema, cuya discusión continuará en el nuevo ciclo de conversaciones en Cuba, dijo que aspiran a llegar a primeros acuerdos.

”En este tema, de participación política en el que estamos ahora involucrados acá en la Habana, hemos concluido un ciclo de intercambios sobre esta temática, preparándonos para abordar el próximo 22 de julio este asunto, el 22 de julio empezaremos ya a construir acuerdos en materia de participación política”, indicó.

Señaló que ”diría que lo esencial es el establecimiento de la transición hacia un régimen democrático, este punto no se puede reducir a encontrar formulas de participación política de una insurgencia desmovilizada, es para todos”.

Colombianos que van para participar en el sepelio de José
Antequera, asesinado el 4 de marzo de 1988, son requisados
por la policía. Antequera era el vicepresidente de la UP
y secretario general de la JUCO, Juventud Comunista.
Sobre cómo se visualiza participando en política dijo: ”Realmente no pienso mucho en ese asunto, pero sí puedo decirle que política es lo que hemos hecho toda la vida”.

Unión Patriótica


Sobre la decisión del Consejo de Estado de restituirle la personería jurídica a la Unión Patriótica (UP), Márquez dijo que las Farc están de acuerdo con esa determinación. Agregó que ”aunque tarde es una decisión muy importante”.

Sin embargo, señaló que se hace necesario dar garantías para la no repetición, sub tema incluido en la agenda de paz.

Convergencia con la Izquierda


Iván Márquez dijo estar de acuerdo con una alianza de la Izquierda colombiana, coincidiendo con una propuesta planteada por el congresista Iván Cepeda.

”Estamos esperando cómo se desarrolla el proceso de La Habana. Por ahora consideramos que el esfuerzo tenemos que centrarlo en buscar que las fuerzas sociales y políticas de Izquierda encuentren un escenario común que logre una convergencia”, añadió.

Sobre la eventual participación en política de las Farc, afirmó que ”por ahora (es) eso que estamos sugiriendo, convergencia. Nos gustaría una convergencia de las fuerzas políticas de Izquierda, de partidos progresistas, de todos los sectores que quieran la paz”.

Campaña electoral


De otro lado, el líder insurgente reiteró que las Farc son escépticas por la 'mezcla' de la campaña electoral y el proceso de paz.

Recordó que por eso propusieron el aplazamiento del calendario electoral en el país. Márquez expresó que se debe convenir entre los actores políticos esa posible postergación de las próximas elecciones.

 

Vida guerrillera


Iván Márquez dijo de otro lado que se siente orgulloso de haber hecho uso de un derecho universal de levantarse en armas para exigir el bienestar de los más vulnerables y el desarrollo del país y agregó que en ese tipo de confrontaciones, que tienen ”asimetrías” muy marcadas, ”desafortunadamente” siempre habrá víctimas.

Reiteró el deseo de ese grupo insurgente de lograr un cese al fuego bilateral, ”para llegar al propósito de darle satisfacción plena a la sociedad y ponerle fin al conflicto”, aunque no descartó que si se logra la paz, la suspensión de las hostilidades posiblemente sea de un solo lado.

Manifestó que ”el país puede estar seguro de que la delegación de las Farc hará todos los esfuerzos para lograr la paz en este Gobierno y aunque somos conscientes de que hay que acelerar la negociación, no debemos preocuparnos por los tiempos”.

Tiempos para la paz


Sobre el ritmo de las conversaciones de paz, Márquez indicó que ”por nuestra parte hemos mantenido un buen ritmo. Queremos que los acuerdos avancen; con el Gobierno hemos convenido una metodología para avanzar”.

El Gobierno Nacional ha puesto como plazo hasta noviembre de este año para alcanzar un acuerdo de paz con las Farc.

En relación con la posibilidad de discutir la totalidad de los temas antes de noviembre próximo, el jefe negociador de las Farc indicó: ”Es posible, es posible; no me atrevo a asegurarlo. A la paz hay que darle todo el tiempo que sea necesario para construirla, una paz a las carreras, una paz mal hecha, es peor que la guerra”.

Crisis en el Catatumbo


Con relación a la crisis en el Catatumbo y las versiones sobre infiltración de las Farc en las protestas campesinas, Márquez dijo que esas versiones las ha escuchado del Gobierno.

Añadió que ”no es bueno estigmatizar. Fíjese lo que ha pasado (…) Pedimos desde La Habana que se escuche a esos campesinos”.

El jefe del equipo negociador de las Farc sostuvo que para desconocer la crisis en el Catatumbo, el Ministerio de Defensa sacó el ”cuento” de la infiltración de las Farc y por eso pueden dispararle a la gente.

La Zona de Reserva Campesina en el Valle de Cinitarra. ¿Que temen Santos&Pinzón?


Zonas de Reserva Campesina


Sobre el caso de las Zonas de Reserva Campesina, Iván Márquez dijo que hay que formalizar esas propiedades.

”Hemos dicho que hay que formalizar esta propiedad de estos campesinos. Hemos escuchado a sus líderes, y sabemos que ellos no están buscando la construcción de repúblicas independientes”, anotó.

Indicó que ”todo lo quieren hacer son acuerdos con el Estado. A mí me parece que eso es normal, que eso está permitido, que eso no está por fuera de la ley”.

”Decimos que se deben reconocer, formalizar esa propiedad, y además porque es un compromiso derivado del Acuerdo Parcial sobre tierras, firmado en La Habana”, enfatizó.

En el informe entregado sobre el primer punto de la agenda de los diálogos, el agrario, el Ejecutivo y las Farc destacan que ”sobre las Zonas de Reserva Campesina se estableció que el Gobierno hará efectivo el apoyo a los planes de desarrollo de las zonas ya constituidas y las que se constituirán siguiendo lo dispuesto en las normas vigentes y promoviendo la participación activa de las comunidades involucradas” 

martes, 9 de julio de 2013

Detrás de los hechos del Catatumbo..Por las FARC-EP

El Terrorismo Estado también se refleja en lo mediático. Los dueños de Colombia son los mismos que son dueños de los medios corporativos que arremeten en sus medios contra la protesta popular, como el caso de Catatumbo.





¿Para eso montaron la Mesa de La Habana? ¿Para señalar y perseguir dirigentes populares que levanten banderas similares a las nuestras?

La protesta campesina que se desarrolla en el Catatumbo ha terminado por generar comentarios y posturas oficiales poco inclinadas al diálogo y a una pronta solución. Que se acuse a una movilización popular de estar infiltrada por la guerrilla es apenas normal en este país, en donde los poderes dominantes apelan habitualmente al anatema para volver la espalda a los problemas y aplicar un tratamiento violento a los reclamos. Pero esta vez parece que las cosas van más allá.

La prosperidad democrática no quiere saber nada de la opinión popular en torno a sus políticas neoliberales. Quien realice una mirada imparcial sobre la problemática que se debate en Norte de Santander, fácilmente percibe que los reclamos del Catatumbo se relacionan directamente con los planes gubernamentales para la región. La expansión de los cultivos de palma africana y la puesta en práctica de grandes proyectos mineros, choca abiertamente con la vieja solicitud campesina de zona de reserva. Así como la erradicación forzada de los cultivos ilícitos apunta a agudizar las condiciones de pobreza, ardid disimulado de presión para el ingreso a la región de las grandes empresas.

Analistas prestigiosos han expuesto reiteradamente que la crisis económica global del sistema capitalista, unida a los intereses de las grandes potencias por el control de los recursos naturales no renovables, impulsan una especie de recolonización del tercer mundo a objeto de sostener, mediante el saqueo y la súper explotación de la mano de obra, una cuota de ganancia que por las vías de la industria capitalista y la especulación financiera es más difícil conseguir. Poderosas corporaciones de carácter transnacional imponen su lógica a gobiernos apátridas subordinados por completo a ellas, al costo de hundir a los pueblos en dolorosos dramas sociales y humanos.

Los índices de crecimiento de la economía hablandel resultado que la feria neoliberal entraña para los grandes capitales inversionistas extranjeros o los grupos económicos locales. Los fabulosos beneficios del sector crediticio están muy lejos de producir algún saldo positivo a los millones de desempleados o los asalariados por sumas miserables que conforman la gran masa de colombianos del montón. En algunos países de América Latina y el Caribe sus pueblos ensayan caminos distintos a los trazados por los centros de poder capitalista mundial. Es obvio que la oligarquía colombiana descarta por completo esa posibilidad. Y es esa la contradicción manifiesta en el Catatumbo hoy.


Reserva Campesina en el Valle de Cimitarra


La oligarquía colombiana, alineada con los intereses de las compañías transnacionales norteamericanas y europeas, tiene definido ya desde mucho tiempo atrás el rumbo que imprimirá al país. Cuando Andrés Pastrana hablaba de paz con las FARC, acordaba con los Estados Unidos la implementación del Plan Colombia cuyo objetivo principal era el exterminio de la oposición por la vía de la guerra. El desmesurado brote paramilitar que se extendió por la geografía nacional, cobrando miles de vidas y desplazando millones de campesinos, hizo su presencia en el Catatumbo de modo horroroso para la misma época. Las políticas de Santos insisten en la misma dirección, sacar la gente, ingresar los mercaderes.

Así que la resistencia campesina de los pobladores del Catatumbo asume caracteres de heroicidad, intenso patriotismo e inquebrantable fe en una alternativa distinta para la vida de la región. Ninguna de las violencias aplicadas contra ellos ha logrado su objetivo de aplastar su digna lucha. Es por eso que Santos y sus asesoresdeciden asumir un tratamiento absolutamente intolerante y represivo. En primer lugar ordenan responder a física bala, plomo y gases la movilización en marcha. Cuatro muertos, varias decenas de heridos y un buen número de judicializados por terrorismo y no sé qué más cargos infames.

La gran prensa colombiana prefiere ignorar los resultados de la ofensiva terrorista del ESMAD, el Ejército Nacional y la Fiscalía General contra los marchantes. En su lugar hace eco a las afirmaciones de altos funcionarios y comandantes de Policía o militares, que acusan a los campesinos de protestar obligados por la guerrilla, de estar infiltrados por la insurgencia, de portar armas de fuego y sofisticados explosivos con los que agreden a los inermes e inofensivos guardianes del orden público y la paz social.

El cubrimiento de la lucha campesina en Catatumbo del diario El Tiempo es un clásico ejemplo en cómo
la inteligencia militar tiene canales directos en donde manipula la opinión pública en la guerra mediática.


Afirman también que existe una sospechosa coincidencia entre lo exigido por los campesinos movilizados y los planteamientos hechos por las FARC en la Mesa de La Habana. Se difunde la especie de que se trata de una acción dirigida por Timoleón Jiménez e Iván Márquez. Eso debería bastar para quitar toda legitimidad a la protesta. Al fin y al cabo, para la oligarquía de este país, basta con que un argumento o razón sea imputable a la insurgencia armada para considerarlo perverso y absurdo. ¿Para eso montaron la Mesa de La Habana? ¿Para tener argumentos para descalificar la protesta social? ¿Para señalar y perseguir a los dirigentes populares que plantean banderas similares a las nuestras?

Las FARC-EP operamos en el territorio de Colombia, en todos los departamentos y regiones, y eso desde hace medio siglo. Crecimos al calor de las luchas populares, buen número de nuestros cuadros e integrantes provienen de la arremetida militar, policial y paramilitar contra la gente que reclama por sus derechos. No somos una organización de extraterrestres aislados por completo del resto del país y de su gente. Conocemos de manera directa la realidad amarga que soporta el pueblo colombiano. Y sabemos muy bien quién es quién en asuntos políticos y sociales en esta nación. Quiénes son los que sirven a la oligarquía y el imperialismo, y quiénes se alinean en las filas de la lucha popular.

Somos una organización político militar producto de la violencia terrorista del Estado colombiano. Y así como nos sentamos a dialogar con el gobierno nacional, con generales del Ejército y la Policía incluidos, también conversamos a diario con mucha gente en Colombia. Eso no significa que todo el que se reúne o dialoga con nosotros se halle a nuestro servicio o milite en nuestras filas. Somos colombianos enfrascados en el torrente de las luchas populares y las apoyamos a todas, lo cual no confiere ningún derecho a las autoridades para estigmatizar a las voces que se alzan en su contra desde la legalidad. Semejantes ensañamientos son el principal combustible del conflicto armado colombiano.

Ya lo señalaba algún columnista, y ojalá que no lo vayan a sindicar ahora por ello, que del tratamiento y resultado que el gobierno colombiano dé a la protesta de los campesinos del Catatumbo, se podrá deducir su voluntad de terminar con el conflicto y construir la paz en La Habana. Ojalá Santos piense muy bien lo que hace. Y por el bien de la paz, aprenda a desoír los asesores que sólo entienden de guerra.

Montañas de Colombia, 8 de julio de 2013

domingo, 30 de junio de 2013

Documental: El Nombre de la Paz es Justicia: Voces de las FARC-EP





Por Equipo EDC, Escuela de Cuadros


En el verano de 2012 se anunció el inicio de una mesa de diálogo entre el gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Los nuevos diálogos son un acontecimiento de trascendencia histórica tanto para el pueblo colombiano como para los pueblos del continente. En las conversaciones está en juego la posibilidad de una salida política al conflicto social y armado que ha desgarrado al país neogranadino desde hace más de cincuenta años.

El Nombre de la Paz es Justicia es un documental del Equipo EDC que nos lleva a La Habana, lugar donde se desarrollan los diálogos. Allí escuchamos las voces de diversas personalidades de la delegación de las FARC-EP, entre ellos los comandantes Ricardo Téllez, Jesús Santrich, Andrés Paris y Marco León Calarcá, junto con la internacionalista Alexandra Nariño, las guerrilleras Camila Cienfuegos y Diana Grajales, y el músico Jaime Nevado.

Rico en historias personales, el documental relata la vida cotidiana y la cultura en la guerrilla. Pero el tema central es la larga búsqueda de una paz duradera por esta organización político-militar. Para las FARC, la paz es sinónimo de justicia social; se alcanzará la verdadera paz eliminando las raíces del conflicto: la desigualdad extrema, la libre entrega del país a las transnacionales y la exclusión violenta del pueblo de la vida política colombiana.

http://youtu.be/T7Zw5-JTrWc

martes, 18 de junio de 2013

Desde Brasil: La derecha latinoamericana intensifica la propaganda negra contra el proceso de paz entre la insurgencia y gobierno colombiano





Altoparlantes de la calumnia

Ricardo Tellez

Por Ricardo Tellez, comandante e integrante de la Delegación de Paz de las FARC-EP en La Habana


Un despacho de la Agencia EFE, fechado el 12 del corriente, procedente de Río de Janeiro, Brasil y publicado por el Diario El Espectador en Colombia, detalla que el legislador de la Asamblea de Río de Janeiro, Flavio Bolsonaro, integrante del derechista Partido Progresista y vocero de los militares retirados, imputa a nuestra organización guerrillera la utilización de empresarios y hacendados de ese país, para “lavar” dineros procedentes del narcotráfico.

La falaz acusación se inscribe dentro de una coordinada campaña difamatoria promovida a nivel continental por las fuerzas más reaccionarias en contra de las FARC-EP, y más allá, en contra de los diálogos que sostenemos en la Habana con el gobierno colombiano.

El formato es el mismo en Bolivia, Chile, Paraguay, Perú. Seguramente lo pondrán a circular en otros países de la región. No nos extraña. Así funcionan los laboratorios de propaganda negra manejada por las inteligencias militares que elabora las perversidades para que sean difundidas por sus marionetas.

El policía Bolsanaro, trata de tapar el sol con un dedo. “Olvida” que ningún gobierno dialoga con narcotraficantes o con terroristas. Hoy el gobierno colombiano reconoce en su contraparte, en la Mesa de Conversaciones, a una organización político-militar que hace uso del derecho universal a la rebelión armada.

En la Habana, nos acompañan los gobiernos de Cuba, Noruega, Venezuela y Chile. Organizaciones sociales, gremiales, estudiantiles, artistas académicos, mujeres, indígenas, afrodescendientes personalidades; la inmensa mayoría de países de América Latina y del Caribe, brindan su respaldo a las conversaciones. La Unión Europea, el Vaticano, congresistas de los Estados Unidos y hasta el Departamento de Estado de esa nación se inclinan por la salida política.

Los últimos gobiernos del Brasil han mostrado respeto por nuestra lucha y se niegan a tildarnos de “terroristas” o de “narcotraficantes”; ello le ha permitido jugar un importante papel en la liberación de prisioneros de guerra en poder de las FARC-EP, en aportar a la paz de Colombia y del continente.

Valga la oportunidad para refrendar ante los pueblos y gobiernos de nuestra América, que ninguna unidad o destacamento de las FARC-EP realizan operaciones ofensivas contra ejércitos de naciones fronterizas, ni desarrollan actividades financieras por fuera de las fronteras patrias.

Nuestra política internacional se basa en la no injerencia en los asuntos internos de las naciones, el respeto a la soberanía, integridad territorial y la autodeterminación de los pueblos. Buscamos que Colombia y nuestros vecinos podamos convivir en un inmenso territorio de paz-


La infamia y la calumnia son las asquerosas armas de las almas viles y hacen despreciables a los Bolsanaros, que repiten, como cotorras, los libretos redactados por la inteligencia militar. Es su contribución al jugoso negocio que es la guerra para ellos, razón por la cual se oponen a los intentos de paz.

Las FARC: “La Constituyente es más que un escenario de refrendación; es el espacio que define la paz”



Las FARC: “La Constituyente es más que un escenario de refrendación; es el espacio que define la paz”


·         “Las FARC no han llegado a La Habana a realizar conciliábulos”

  • “No estamos hablando de una Constituyente para después de la dejación de las armas, sino de una Constituyente como tratado de paz y nuevo contrato social”




La Habana, Cuba, sede de los diálogos de paz, junio 18 de 2013

Señores revista SEMANA y directores de medios en general:

A propósito de la opinión personal del doctor Humberto de la Calle sobre la posibilidad de una Asamblea Nacional Constituyente, divulgada por la revista Semana, al tiempo que expresamos nuestra satisfacción por la apertura del trascendental debate de interés nacional, hacemos las siguientes consideraciones:

Téngase en cuenta que la Constituyente no puede existir si no hay refrendación de la ley que la convoque con la competencia, su termino de duración, y la manera de cómo ha de lograrse su integración, señalada, obviamente, por la misma ley convocatoria.

Al incluir como parte de la competencia de la Constituyente, temas acordados en La Habana, estos se refrendarían con el voto del pueblo. ¿Qué mejor manera de resolver los puntos de contradicción de las partes cobijados por las salvedades? Ya verá la Constituyente en su sabiduría si los mejora, los aprueba o los imprueba durante el término de su duración. ¿Por qué tenerle miedo a la opinión del pueblo, a la verdadera democracia? El ejercicio del poder constituyente es sin duda, genuina expresión de la afirmación de que “la soberanía reside exclusivamente en el pueblo”.

Si la Constituyente del 91 abrió sus puertas y sesiones sin marco referencial que la limitara, ¿por qué no abrirle paso a la aplicación del artículo 376 de la actual Carta para resolver una situación de guerra que ya no la soporta el país?

Nosotros somos constructores del acuerdo de La Habana y sabemos bien que el desarrollo del segundo punto de la Agenda que ahora se inaugura, tiene todas las posibilidades para que la participación ciudadana encuentre el camino de la paz.

El tema no se restringe a analizar exclusivamente cómo las FARC hacen política; la almendra de la Participación Política está en la construcción de la democracia y de la transformación estructural del Estado. Si se convocó un Foro que reunió fuerzas vivas para revisar este asunto, es porque no todo está dicho, es porque no se puede aplazar más el sagrado compromiso de actuar de cara al país.

Efectivamente, como dice Humberto de La Calle, la refrendación es un argumento angular en todo el diseño de las conversaciones, pero el momento en que la ciudadanía interviene no está reservado a la visión de exegetas desactualizados, pues el sexto punto del Acuerdo de La Habana no desarrolla el concepto, precisamente porque está subordinado al espíritu preambular del mismo, que indica sí, que habría un periodo de amplia difusión y debate abierto y que “la construcción de la paz es asunto de la sociedad en su conjunto que requiere de la participación de todos, sin distinción”. Por lo demás, lo reservado son las discusiones internas de la mesa, que de ninguna manera sugiere el secretismo en torno a conclusiones que deben ser del dominio público. Las FARC no han llegado a La Habana a realizar conciliábulos.

No estamos hablando de una Constituyente para después de la dejación de las armas, sino de una Constituyente como tratado de paz y nuevo contrato social.
La Constituyente es más que un escenario de refrendación; es el espacio que define la paz.

Está llamada a discutir sobre el eventual acuerdo de La Habana y a superar las salvedades y disensos que van quedando en el congelador. En consecuencia, no puede ser el colofón de la dejación de las armas en que tanto insiste el gobierno. Obviamente no lo estamos planteando como punto final del diálogo, pero tampoco como comienzo del mismo; su establecimiento ya sería el triunfo del clamor nacional porque no se siga aplazando la participación efectiva del país en la solución de los problemas de la guerra y la paz que lo están afectando.

¿De dónde se inventó el doctor Humberto de La Calle que la Constituyente revisa y niega lo pactado? El pueblo no puede ser un convidado de piedra que llega a última hora solamente a refrendar lo que otros acordaron. La revisión no es negación.

No hay nada peor que hacer referencia a juristas sin nombre para disfrazar lo que no se puede respaldar con autoridad. Fernando Giraldo, politólogo y docente de la Universidad Javeriana ha dicho en el diario El Colombiano que, “para resolver un problema extraordinario, grave y complejo, se requieren medidas extraordinarias, graves, complejas y de trascendencia. Creo que tiene que ser un camino extraordinario, y este es la Asamblea Nacional Constituyente”, dice.

Si se analiza bien, someter a referendo un acuerdo que apenas en la definición parcial del primer punto tiene más de 20 páginas, quedando por resolver salvedades sustanciales, no sería práctico ni técnicamente posible.



Si algo no tiene hoy en día la Constitución del 91, es el vigor político que le atribuyen algunos, pues su espíritu descentralizador, la pluralidad partidista de otrora y la fuerza administrativa y política para los municipios, han sido aniquilados por el tsunami neoliberal de su ejecución.

·         Contrarreformas son las 38 modificaciones amañadas que convirtieron la Constitución del 91 en una Constitución andrajosa e irreconocible.
·         La manosearon para imponer la reelección presidencial.
·         Exacerbaron el presidencialismo.
·         Transfiguraron el valioso enunciado de que la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento en una fórmula vacía.
·         Subordinaron todas las ramas del poder y hasta los organismos de control a las veleidades del Ejecutivo.
·         Desatendieron el mandato de hacer en breve tiempo la formulación de un ordenamiento territorial que respondiera a los intereses de las comunidades.

Si en contravía de los postulados de reivindicación social que contenía, hoy tenemos una escandalosa deuda social, ¿por qué no podemos discutir la política económica?

Lo que se escucha en la calle, en los clubes sociales, en los mentideros, en las esquinas de las ciudades, es que la gente, todo el mundo está molesto con la corrupción en la justicia, con los llamados “carruseles” en la contratación administrativa, con la centralización administrativa que desconoce las regiones, y con la manera como se explotan los recursos naturales no renovables a expensas del pueblo y de lo ambiental.

Hoy nadie confía en el sistema electoral corrupto y fraudulento, y el ejercicio de la política no cuenta siquiera con un estatuto de la oposición, pero sí con el terrorismo de un régimen que criminaliza la protesta social y extermina a los contradictores.

¿Acaso la regla fiscal no hiere de muerte la inversión social y la tutela? Su afán es concentrar recursos para la guerra y saciar la voracidad de la banca internacional y la corrupción.

El cangro de la justicia hoy, es la politiquería. En una justicia que está más corrupta que nunca, los magistrados de las cortes con pocas excepciones, están cuestionados por la opinión pública. Hecho que obliga a su reforma. No hay vuelta de hoja, no puede haber paz si no hay un aparato jurisdiccional que la garantice. Se debe depurar y regresar a la rama judicial, su independencia orgánica.

Los partidos políticos, organizaciones sociales, gremios y movimientos, etc., que vayan a ser parte de la Constituyente, deben ir preparando sus proyectos de reforma a la justicia para ser debatidos democráticamente. Invitamos a los decanos de derecho de todas las universidades y a los estudiosos a que se pronuncien sobre la reforma a la justicia.

Para qué traer a cuento un marco jurídico que ni siquiera existe. Con artificios no se debe endosar responsabilidades a quien no las tiene. Incluso, son más responsables las élites oligárquicas del país que los mismos militares, que siempre actuaron subordinados al poder, con pocas excepciones.

No es cierto que la justicia internacional esté por encima de la Constituyente y el soberano y cualquier transicionalidad solo la concebimos como producto de un acuerdo.

DELEGACIÓN DE PAZ DE LAS FARC-EP