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lunes, 22 de octubre de 2012

La historia de la holandesa que ahora es vocera de la guerrilla en los diálogos de paz


Nacional |20 Oct 2012 - 9:00 pm

'Así llegué a Colombia y me conecté con las Farc'

Por: Redacción Política

Fragmento del libro ‘La vida no es fácil, papi’, reportaje a Tanja Nijmeijer escrito por el periodista Jorge Enrique Botero y publicado en Colombia por Ediciones B.


Tanja Nijmeijer junto a ‘Julián’, su enamorado en las Farc, sobrino del ‘Mono Jojoy’.  / Archivo particular

Por: El Espectador Redacción Política
 

Fragmento del libro ‘La vida no es fácil, papi’, reportaje a Tanja Nijmeijer escrito por el periodista Jorge Enrique Botero y publicado en Colombia por Ediciones B.

 

Mi llegada a Colombia fue pura coincidencia. Yo he leído en algunos medios de comunicación que fue fruto del trabajo de las Farc en Europa, que me reclutaron en Holanda, y eso no es cierto. Yo llegué porque me tocaba hacer una práctica y leí en el periódico de la universidad que estaban buscando profesor de inglés en un colegio de Pereira. Apliqué para el cargo y lo obtuve.

Yo ni siquiera conocía a Colombia. La busqué en el mapa y la encontré en Latinoamérica, y dije: ahí tienen que hablar español. Yo estudiaba lenguas romances y había estado un año en España. En la Universidad de Groningen me dijeron que la práctica duraría un año, pero me advirtieron que debía comenzarla cuanto antes. En 15 días arreglé todo y me fui enterando más y más sobre el país. En el consulado de Colombia en La Haya, ubicado en Groot Hertoginnelaan, un funcionario me dijo: Señorita, ¿usted está consciente de que en Colombia hay una guerra? Después, casi en la víspera del viaje, una profesora de la universidad me dijo: ¿Usted sabe que en Colombia hay una guerrilla y que esa guerrilla entra en las busetas y mata a la gente?

Mi mamá y mi papá tampoco estaban muy de acuerdo... sin embargo yo les dije que tenía todo arreglado para el viaje. Eso fue en el 2001, 2002. Cuando tomé el avión hacia Colombia estaba asustada. Llegué a Bogotá y cogí un avión para Pereira. Me acuerdo que en el aeropuerto vi a muchos soldados, eso no se ve en otros países, y pensé: Pille, ¡aquí están en guerra! Llegué a Pereira y me recibió la gente del colegio. Pino Verde era el colegio más costoso de Pereira, con niños de estrato seis. A mí me pagaban un apartamento, también de estrato seis, y ahí vivía yo con otra profesora que era norteamericana.

Nunca había sido revolucionaria, ni de ideas progresistas, pero sí tenía una sensibilidad social. Me acuerdo que miraba muchas noticias en la televisión para mejorar mi español. Miraba las noticias sobre la guerrilla y la gente me decía que cuidado me iba a viajar por Colombia porque me podían secuestrar. Y yo me preguntaba por qué si la guerrilla es tan mala, tiene tantos combatientes. La gente me respondía que los pobres campesinos que no tienen nada eran engañados por la guerrilla para llevarlos a sus filas.

En ese colegio había un profesor de matemáticas, y ese profesor se me fue acercando y nos hicimos amigos, y yo le hacía las mismas preguntas: Y la guerrilla qué. Por qué es tan grande. Y el conflicto qué. Y ese profesor sí sabía darme unas respuestas que a mí me satisfacían. Nos hicimos muy amigos con él y con la mujer de él. No solamente discutíamos sobre los procesos sociales de Colombia; leíamos sobre la revolución en Cuba, la revolución en diversos países del mundo y me llevaban a los barrios pobres.

Un día me llevó a Bogotá. En la mañana entramos en Ciudad Bolívar y yo vi una fila inmensa de personas pobres, pobres, pobres, pidiéndoles comida a unas monjas españolas, y las casitas eran miserables y las calles sin pavimentar. Eso me impresionó mucho. Por la tarde me llevó al Centro Andino, un centro comercial al norte de Bogotá. Él no me decía nada, pero yo estaba muy confundida, muy impresionada. Por la noche le pregunté: ¿A ustedes no les da pena vivir así dentro de una ciudad donde los del norte lo tienen todo y la gente del sur no tiene nada? Y él dijo: ¿Y a ustedes los holandeses, los europeos, no les da pena vivir bien en sus países sabiendo que hay gente que vive en otros países en la miseria? Ahí me quedé callada.

Al final de ese año me devolví para Holanda. En esa época estaba la zona de despeje y comencé a escribir mi tesis sobre las Farc: una comparación del gobierno de las Farc en el Caguán y el gobierno colombiano. Esa tesis me dio más elementos, me tocó estudiar el proceso histórico, por qué nacieron las Farc, qué raíces tienen, qué tipo de gente es, campesinos, etcétera. Estudiar sobre qué son las revoluciones, por qué se dan. Me la llevé para Holanda, porque quería terminarla, era lo que me faltaba para terminar la carrera. Cuando llegué ya tenía la fiebre de la Revolución. Yo decía: Este mundo no puede ser así, algo tiene que cambiar.

Me contacté con muchachos de la Internacional Socialista. Vendíamos el periódico socialista en la calle, creamos una plataforma contra el Plan Colombia y hacíamos protestas, acciones. Un día nos fuimos al edificio del gobierno en La Haya, porque el gobierno holandés estaba permitiendo la construcción de bases militares gringas en Aruba y Curazao. Para mostrar lo que iba a pasar con la inteligencia que recogerían los aviones de esas bases, nos disfrazamos de paramilitares y de población civil, y simulamos una masacre. Entonces la gente que iba pasando por ahí se asustó, llamaron a la Policía y nos metieron a la cárcel, donde duré 26 horas presa. Salí y empecé a escuchar los mensajes de mi celular. Había 17 mensajes de mi mamá: Que se venga pa’ la casa ya. Ellos me decían que yo iba por mal camino. “Mijita, el comunismo ya no da. Mire la Unión Soviética”.

No lograron convencerme. Terminé mi carrera en Holanda. Ahorré la plata y me vine otra vez pa’ Colombia. Me encontré otra vez con el profesor de matemáticas. Él empezó a hablarme mucho más de la guerrilla, de sus luchas, hasta que un día le dije que yo quería aportar algo... “Ahora sí podemos hablar”, y me confesó que era miliciano de las Farc. “Si usted quiere trabajar yo la voy a contactar con un guerrillero que se mueve en Bogotá”. Nos vimos con él en Pereira y me dijo que si quería trabajar que agarrara mis maletas y nos viéramos al día siguiente en el terminal.

Redacción Política | Elespectador.com


lunes, 23 de julio de 2012

Ahí, en la tierra, está la vida que llega y se va; Por Pastor Alape


Comandante Pastor Alape, integrante del Secretariado
del Estado Mayor Central de las FARC-EP.



Por Pastor Alape
Integrante del secretariado de las FARC-EP

 El pasado 8 de marzo se desarrollaron en muchas partes del mundo, jornadas de exaltación de la lucha de las mujeres por alcanzar el ejercicio pleno de sus derechos. En las filas guerrilleras de las FARC no pasó desapercibida la jornada.
Infinidad de mujeres han perdido la voz, la vida, a causa de luchar abiertamente o con sus silencios prácticos y efectivos, por el reconocimiento de su condición a plenitud sin encasillamientos a esferas políticas, culturales, sociales y económicas de marginalidad. Por su participación de la arquitectura y desarrollo de la sociedad.
En Colombia son muchas, infinidades, que pertrecha das de amor y convicciones han dedicado todas sus energías en la construcción de la utopía, vertiendo iniciativas y actividades en el desarrollo de sus comunidades y en las especificidades de su género, todas moldeadas de sencillez, feminidad, ternura y firmemente plantadas sobre la tierra, sin ambiciones de heroicidad o sucumbir como mártires, porque el hecho de mantenerse altivas ante el patriarca l modelo de in felicidad dominante ya es heroicidad, mujeres solo acompañadas por esa inconmensurable fuerza que se oculta en su condición.

 Y recuerdo a dos mujeres que se conocieron e hicieron amigas en actividades políticas en Puerto Berrío Antioquia, en la región del Magdalena Medio, Otilia Serna era activista y concejal por el Frente Democrático, fuerza que agrupaba varios sectores de izquierda en los años ochenta del siglo pasado y Doña Teresa, activista de la misma organización.
Otilia de mediana estatura, era una morena maciza de palabras amplias y abrazos sinceros, con toda la fuerzas de los remolino s del magdalena para caminar barrios y veredas, cantinas, prostíbulos, ventorrillos y sindicatos llevando la buena nueva de la unidad de los oprimidos. Quizá pasaba los cuarenta años, no estoy seguro, pero era una fiesta de palabrota s agrupando los extracto res de arena del río, a pescadores y campesinos que llegaban a pasar fines de semana al lado de sus familias, que por la escuela para sus hijos vivían en el barrio Puerto Colombia, donde también lo hacía ella en una humildad extrema y lidiando cada inundación del río. Doña Teresita era una campesina menuda floreciendo siempre una sonrisa de preguntas, afable, activa y amorosa. Vi vía su finca con pasión junto al compañero de toda su vida cerca al río San Juan, municipio de Cimitarra, en la región de Vuelta cuña. Cultivaba la tierra y criaba gallinas, vacas y cerdos. Las dos eran comunistas y se encontraban cada fin de semana. Otilia le entregaba el periódico del partido y comentaban los acontecimientos políticos de la región, las persecuciones de los militares, los retenes, el control de víveres, las amenazas y las fechas de revalidación de los salvoconductos que expedía el mando militar y que invalidaban la cédula de ciudadanía en toda la región. No había paramilitares, las ejecuciones, las torturas, violaciones sexuales y desapariciones las ejecutaba directamente el ejército y la policía.
A principios de los años ochenta se desató la matanza en la región. Latifundistas, trasnacionales del petróleo, mafiosos, políticos tradicionales y militares formaron los grupos paramilitares y Otilia Serna fue asesinada en las calles del Puerto como lo fueron otros líderes, militantes y miles de simpatizantes o simplemente amigos de integrantes de la izquierda desde la Dorada hasta Barrancabermeja. Ser amigo de un comunista costó la vida a muchos y el desplazamiento de todos, que no están incluidos en la diáspora de los más de 5 millones de colombianos que establecen las cifras.
Desde donde antaño fue el refinado Hotel Magdalena, símbolo elitista de la hospitalidad porteña, ahora sede de la XIV Brigada del ejército gubernamental, se orientó la barbarie que se desató en campos y poblados. El mensaje fue claro: la tierra no era para el campesino que la trabajaba, sino para latifundistas y multinacionales para la extracción petrolera, el comercio y la especulación capitalista. Así, Doña Teresita y su compañero, junto a otros campesinos, protegidos por la oscuridad y sin más bártulos que los indispensables que ocupara n poco espacio en las canoas, se deslizaron tremulantes de espanto dejando en popa ranchos y cementeras hechos pavesas, por acción de los victimarios, por el San Juan aguas abajo hasta el río Carare, bajaron al Magdalena, evadieron a patrullas conjuntas de fuerzas estatales y paramilitares a través de los diferentes brazos del río, tomaron el caño de La Sardinata hasta su ciénaga al occidente del Magdalena sobre el municipio de Yondó en Antioquia, como habían hecho en los años cincuenta, espantados del oriente antioqueño por otras violencias cuando colonizaron en el San Juan, de nuevo se internaron selva adentro y volvieron a fundar esperanzas en un pedazo de tierra que compraron con los pocos animales que pudieron mal vender. Las tierras del San Juan, de toda La Vuelta cuña quedaron a merced de la voracidad latifundista, pero tampoco están sumadas en las más de 7 millones de hectáreas despojadas en los últimos 25 años en Colombia, ni se incluyen en la ley de tierras del presidentes Santos. Doña Teresita entregó sus afectos y solidaridad a muchos huérfanos a quienes sus padres fueron víctimas de las matanzas y no olvido nunca su tierrita, ni a Otilia ni tantas otras compañeras y compañeros muertos, por los que decía: son tantos que no sé por cual estoy llorando, mijo.
El nuevo ciclo de la violencia, cuando el Uribismo publicitó la brutalidad hasta la saciedad, el enriquecimiento fraudulento y la corrupción como virtudes, Doña Teresita fue alcanzada por la depravación publicitada del modelo. La nueva tierra por más de 26 años trabajada entró en la mira de los mercader es de la agro industria y los agro - combustibles para garantizar el funcionamiento del complejo de bio- diesel que se está montando en Barrancabermeja. Los comisionistas de los terratenientes hicieron las ofertas y ella mantuvo su apego a " lo que siempre he sido, mijo, campesina, qué podré ser sin mis gallinas, mis vacas, mis perros, mi labranza, mi agua, mis rastrojos". Pero la voracidad latifundista no tiene límites, no conoce escrúpulos. Al hijo que adoptó y formó Teresita y su compañero, los comisionistas de la tierra lo ensalzaron hasta pervertir lo y enfermar de codicia, argumentados seguramente en la estructura moral del pensamiento dominante que, según Tomás de Aquino: Es un hecho que la mujer está destinada a vivir bajo la autoridad del hombre y que no tiene autoridad por sí misma. Predicas promocionadas en los sonsonetes de la cultura musical que ha impuesto el capitalismo criminal en el país. El hijo, como Orestes, asesinó a la madre, seguramente afirmado y exculpa do por un inconsciente en que según Pitágoras "hay un principio bueno que ha creado el orden, la luz y el hombre y un principio malo que ha creado el caos, las tinieblas y la mujer". La ambición fue hacerse a la herencia y obligar al viejo a vender.
Así murió Teresita, en su mundo campesino, aferrada a la tierra que la creció de amor y dignidad, a la tierra que se le entregó de colores y fragancias, A los amanecer es de infinitos alegros de guacharacas, chavarríes y guacamayas, Abraza da a la uterina fertilidad de la tierra que la colmó de gracia en la ingenuidad naciente de polluelos, terneros, cerdos y nuevas flores en su silvestre silencio, ahí, en la tierra, donde brota la vida y se regresa al final, Se fue con toda su dignidad.
En este mes, el de la mujer que siente que ser mujer no es exclusión, recuerdo a tantas muchas víctimas de esta violencia institucionalizada, encarcelada s, violadas, violentadas o asesinadas, pero también a las que han podido morir por otras causas con relativa calma, que es un decir entre tanta injusticia, Y también a las que hoy sonríe n hasta sus últimas alegrías, seguras de caminar hacia la construcción de una sociedad humanista. Y a medida que avanzaba la lectura de un texto sobre datos de la mujer y encontraba que desempeñan un papel clave "ya sea como productoras de alimentos, generadoras de ingresos, conocedor as de la biodiversidad local, procesador as de alimentos y como responsables del estado nutrición al familiar" o que "según datos de la FAO, las mujeres producen entre el 60 y 80% de los alimentos en los países en desarrollo, y la mitad de la producción mundial", que la desigualdad salarial y la desprotección laboral es apabullante "los hombres ganan entre un 20 y un 50% más que las mujeres", repasando estos datos me acompaña el recuerdo de la laboriosidad de Doña Teresita y esas miles de mujeres que al pasar la mirada en el terreno saben si pueden sembrar yuca, maíz, plátanos, pastos, o es tierra in fértil para campesinos. Esas que saben que la ley de tierras que pregona el actual gobierno, como la de las víctimas de la violencia son una maniobra, afeites del régimen para la imagen internacional, Que ellas, que sí saben el valor del mundo rural, no serán tenida s en cuenta sino hasta cuando el crecimiento del clamor de sus luchas deje de ser inadvertido. Esas mujeres que unidas caminan y danzan la coreografía por la verdadera reforma agraria como única forma para detener el aniquilamiento del mundo campesino que agoniza por la globalidad depredadora del capitalismo poniendo en peligro la producción de alimentos. A todas ellas les agradecemos permitir acompañarlas.

martes, 17 de julio de 2012

FARC: Así tumbamos el Supertucano




El avión Supetucan cuyo costo es diez millónes de dólares, valor que contrasta a la pobreza
en las regiones indígenas en el Cauca. El gobierno de Uribe compró 25 aviones de ´Lula´.




"Usted no se imagina la emoción de todos, camarada; era como si el propio Santos se hubiera estrellado de cabeza contra el piso".

Así tumbamos el Supertucano

Tomado de un correo de la Columna Jacobo Arenas fechado el 12 de julio


“…Estaba anunciado que Santos vendría a Toribío a presidir el Consejo de Seguridad. Sabíamos que más que disponer de asuntos militares, venía era a hacer propaganda a su gobierno; porque los planes de guerra ya están elaborados y en plena ejecución; los diseñan los comandantes militares y sus jefes gringos.

Estamos claros de su contenido: sacar la guerrilla, matar a sus jefes, poner fin a cualquier influencia nuestra sobre la población, correr a la gente que protesta; aquí todo el mundo sabe eso. Muchos terratenientes y empresarios tienen planes parapara el Cauca. Para ellos los indios, los negros, los mineros y campesinos son lo de menos; o se someten, o se largan, o se mueren.

Pero Santos no venía a decir esas verdades, sino a echar sus cuentos mentirosos de prosperidad; a tomarse la foto con los pobladores; a mostrarle a Uribe que su gobierno tiene el control; a comprarse a los líderes indígenas; a anunciarnos a nosotros que nos va a acabar.

Por eso los camaradas le organizaron la recepción para el 11; y nos ubicamos regados por todos esos filos. También hay mucha tropa por ahí; pero nosotros aprendimos hace tiempo a permanecer bien cerca. A pelearles si se arriman mucho; y acolarnos entre sus patrullas para golpearlos en los caseríos y sus alrededores. Son descarados, camarada; se toman los pueblos y montan ahí sus cuarteles, sus bases, sus trincheras.

Con ametralladora Punto 50 fue derribado el Supertucan.
Hay que ver cómo se la montan a la pobre gente; para ellos todos son apoyos nuestros, o milicianos. Por todas partes tienen retenes con fotos que les han tomado en actos de la comunidad en el pasado; quién sabe quién se las da. La tropa viene de verdad muy ofendida con los civiles; les preguntan rabiosos por qué no les colaboran; es fácil concluir que quieren aburrirlos para que se vayan. Más cuando la mayoría vive de sus pequeños sembrados de coca; y como ahora no pueden recogerla, sus familias están pasando física hambre.

El caso es que todo el día estuvimos dándonos plomo con el Ejército y la Policía. Y a eso de las 16 horas aparecieron los dos Supertucanos; entraron de los lados de Silvia, en dirección a Jambaló. Como el personal estaba regado, los prendieron de una vez a plomo desde distintos puntos; hasta con ametralladoras punto 50 les tiramos.

Después de pasar, uno de los aviones se regresó; seguramente con intención de arrojarlas bombas, así es siempre. Se ubicó en medio de los grupos nuestros; volvimos a dispararle hasta que se vino a tierra. Usted no se imagina la emoción de todos, camarada; era como si el propio Santos se hubiera estrellado de cabeza contra el piso.

Un comando fue enviado a registrar el área donde se vio caer. No se podía enviar más gente; estábamos peleando por todos lados. Lo encontraron. Los dos pilotos estaban muertos; había 4 ametralladoras punto 50, 4 bombas de 500 kilos de puro TNT, unos diez mil tiros para las ametralladoras.

Demasiadas cosas para un grupo pequeño; desprender y llevarse todo ese material resultaba imposible dadas las condiciones. Los muchachos cargaron con una sola de las pesadas punto 50; y el cuerpo de uno de los pilotos. Con la idea de entregarlo al otro día a alguna comisión de periodistas y Cruz Roja; para que el Ejército no pudiera negar el hecho.

Todavía estamos peleando; el Ejército se encuentra a unos mil metros del avión derribado. Lo mantenemos a raya con mortero de 90 milímetros y minas…”

Textos relacionados:
La bofetada de las FARC a Santos en Toribío
11 de julio 2012: La guerrilla de las FARC-EP derriba un avión de guerra Super Tucan y rodea prácticamente a Santos que reune su Consejo de Ministro en el municipio de Toribío.


jueves, 21 de junio de 2012

Comunicado de las FARC-EP rechazan propuestas de Santos e insiste en el diálogo político

Santos o su diario interpretó mal la voluntad de paz de la insurgencia.



Comunicado de las FARC-EP rechazan propuestas de Santos e insiste en el diálogo político

FARC-EP: “La solución política al conflicto colombiano es parte inseparable de nuestro acervo ideológico y político”


ANNCOL / 2012-06-21 / En un comunicado llegado a nuestra redacción, las FARC-EP comentan y rechazan las palabras del presidente Juan Manuel Santos, el 11 de junio, en la Escuela Militar José María Córdoba.

En ese evento, el mandatario de los colombianos hizo entender que la única solución al conflicto social y armado de medio siglo es la militar o la capitulación por parte de la insurgencia.

La guerrilla de las FARC-EP rechaza tal actitud:

“La retórica de Santos pone cada día más al desnudo su verdadero contenido. El único acuerdo de paz que espera es un contrato de adhesión, en el que una guerrilla arrepentida y llorosa se rinde de rodillas ante el gran capital, agradecido de haber sido perdonada como el hijo pródigo”.

Guerrilleros de las FARC-EP preparándose para el desayuno.


EL SECRETARIADO DEL ESTADO MAYOR CENTRAL de las FARC-EP  además considera “elitista y soberbia” la “actitud oligárquica, que pretende centrar el debate en si el Comandante de las FARC puede ser o no congresista, como si se tratara de que la lucha del pueblo colombiano y la insurgencia apuntara apenas a una simple reinserción a su podrido régimen político”.

Según los siete comandantes del Secretariado “la solución política al conflicto colombiano es parte inseparable de nuestro acervo ideológico y político, no es el producto de ninguna presión militar. Las FARC-EP somos pueblo colombiano en armas, seguimos combatiendo y seguiremos combatiendo hasta que desaparezcan las causas que dieron origen y siguen alimentando el conflicto colombiano. Nuestra voluntad de paz se enmarca en ese criterio elemental”.

A CONTINUACIÓN EL COMUNICADO EN SU TOTALIDAD: 

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FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS DE COLOMBIA-EJÉRCITO DEL PUEBLO (FARC-EP)

Declaración pública


En torno a la paz y la solución política al conflicto interno Juan Manuel Santos, en una nueva muestra de desespero, expresó ante el país el pasado 11 de junio, en la Escuela Militar José María Córdoba, que si las guerrillas estábamos hablando de paz era gracias a la contundencia de las Fuerzas Armadas. Y añadió otra manifestación que dice mucho de su compromiso con la reconciliación y la paz democrática: sólo se producirá la posibilidad de diálogos cuando se tenga la seguridad de que estos se realizarán “bajo nuestras condiciones y nuestro dominio".

Tan disparatada interpretación de la realidad pone de presente la concepción que inspira el discurso oficial. La vía pacífica, democrática, dialogada, para solucionar el gravísimo conflicto que aqueja a Colombia, ha sido bandera de las FARC desde su nacimiento. La levantó el movimiento agrario de Marquetalia al conocerse en1962 la proyectada agresión oficial. La guerra, el aplastamiento violento de la organización popular y la oposición política, ha sido el histórico mecanismo de dominación de la oligarquía colombiana y su amo imperialista.


Jorge Briceño, “El Mono”, con su declaración en donde subraya que “Jamás hemos
proclamado el principio de la guerra por la guerra, nuestros objetivos son los de lograr
cambios profundos en la estructura del país”, y concluye; “No nacimos para ser
vencidos, sino para vencer”
. Obra de la guerrillera INTI MALEYWA.

La intolerancia del régimen se corresponde con los intereses hegemónicos del gran capital transnacional, expresados para nuestro continente desde el llamado Consenso de Washington. Libre comercio, privatizaciones, flexibilización laboral, apertura total a la inversión extranjera directa, es decir, la más pura ortodoxia neoliberal en el campo de la economía, requiere para su imposición la absoluta dominación ideológica y cultural en el campo de la política.

El extraordinario esfuerzo de Santos por entregar en lotes el territorio nacional a las corporaciones mineras y agroindustriales, su desprecio por las condiciones de vida de las comunidades y las condiciones laborales de la mano de obra colombiana, sus reiterados privilegios al gran capital en desmedro del medio ambiente y la producción nacional han sido convertidos en dogmas sagrados. A nadie se le permite ponerlos en duda o discutirlos. Se trata ni más ni menos que de los derechos del capital, mucho más importantes que los derechos de la sociedad, los derechos humanos o cualquier otra categoría de derechos.

Si hasta hoy, pese a los sucesivos espacios conquistados por la lucha popular para hablar de paz en los últimos 30 años de historia, ha sido imposible llegar a un acuerdo de solución dialogada, ha sido precisamente por la negación de las clases dominantes a admitir la mínima variante en sus proyectos de dominación económica y política. Eso vuelve a ponerse de presente con el actual gobierno.

Una de las víctimas del Terrorismo de Estado colombiano, una mujer asesinada en el
barrio Policarpa en el municipio de Apartado solo por ser militante de la Unión Patriótica,
movimiento político fundado en el 1985 como resultado del acuerdo de Cese de Fuego entre
el gobierno de Belisario Betancourt y las FARC-EP. Pero el estado cometió a un
genocidio político contra la UP, asesinando casi 5.000 de sus mejores cuadros.

Lo que el régimen pretende a costa de las FARC y de los derechos de la inmensa mayoría de compatriotas es relegitimar ante el concierto mundial su modelo terrorista de Estado. Borrar de un plumazo la horrible y larga noche de crímenes y horror mediante la cual el gran capital y los terratenientes, representados en los poderes públicos, han acumulado fortunas y propiedades para adelantar sus gigantescos proyectos de enriquecimiento. Por ello se escuda hipócritamente en una supuesta intervención de la justicia internacional en contra de los alzados.

No son los guerrilleros colombianos quienes deben responder por las prácticas atroces y genocidas que el Estado colombiano, por mano de sus fuerzas armadas oficiales y paramilitares, bajo la orientación de las agencias de inteligencia norteamericanas y el Pentágono, se ha encargado de practicar de modo sistemático contra su población durante muchas décadas.

No va a ser a costa de acusaciones infamantes y gratuitas contra la lucha popular, que los gorilas y monstruos que han ensangrentado y sembrado de tumbas a Colombia van a salvar su responsabilidad, como de modo cínico se consagra en el llamado marco legal para la paz. El descaro del Congreso que lo expide se refuerza con la vergonzosa reforma judicial recién aprobada a instancias del gobierno.

La retórica de Santos pone cada día más al desnudo su verdadero contenido. El único acuerdo de paz que espera es un contrato de adhesión, en el que una guerrilla arrepentida y llorosa se rinde de rodillas ante el gran capital, agradecido de haber sido perdonada como el hijo pródigo. Un ícono económico, militar, ideológico, político y cultural para sellar material mente su dominación de clase ante la sociedad entera, el triunfo hegemónico del capitalismo salvaje.

Juan Manuel Santos marcha al mismo ritmo como sus generales, dicen las FARC. En la foto,
de Andrés Piscov-SIG, Santos pasa revista a las tropas durante la ceremonia de ascenso
de 163 cadetes del Ejército al grado de subtenientes, que se llevó a cabo el 11 de junio en
la Escuela Militar José María Córdova, en Bogotá.

Tan elitista y soberbia es su actitud oligárquica, que pretende centrar el debate en si el Comandante de las FARC puede ser o no congresista, como si se tratara de que la lucha del pueblo colombiano y la insurgencia apuntara apenas a una simple reinserción a su podrido régimen político.

Ahora se intenta poner al señor Uribe a desempeñar el papel que en su tiempo jugara el senador Álvaro Gómez Hurtado, como una especie de símbolo de la ultraderecha al que había que manejar con cuidado y complacer, así no se estuviera de acuerdo con él en todo. El Partido Liberal compartía el poder con el hijo de Laureano, tal y como hace Santos con su publicitado rival hoy. El pueblo colombiano aprende de la historia, la oligarquía parece que no, e insiste en repetirla neciamente.

Más claro no podemos hablar. La solución política al conflicto colombiano es parte inseparable de nuestro acervo ideológico y político, no es el producto de ninguna presión militar.



Las FARC-EP somos pueblo colombiano en armas, seguimos combatiendo y seguiremos combatiendo hasta que desaparezcan las causas que dieron origen y siguen alimentando el conflicto colombiano. Nuestra voluntad de paz se enmarca en ese criterio elemental. El régimen político, el manejo económico y social del país requieren profundas reformas que deben nacer del debate abierto y democrático con todas las fuerzas del país. No entendemos por qué si Santos desea tanto la paz le tiene tanto temor a eso.

Ahora habla de drones y otras locuras, como si lo que Colombia requiriera fuera de más muertes y derroche. Lo que la nación colombiana está reclamando a gritos en calles y plazas es que se abran las puertas del diálogo y la reconciliación, que se le dé la real oportunidad y el derecho a hablar, a exponer, a movilizarse y decidir acerca del futuro del país.

SECRETARIADO DEL ESTADOMAYOR CENTRAL DE LAS FARC-EP
Montañas de Colombia, 22 de junio de 2011

VIDEO: Estudiantes celebrando el 48 aniversario del nacimiento de las FARC-EP


Estudiantes milicianos en el techo de la Universidad Nacional de Bogotá, celebrando
el 48 aniversario del nacimiento de las FARC-EP.



El Movimiento Bolivariando
Estudiantes de la Universidad Nacional en Bogotá hacen homenaje a los 48 aniversario de las FARC-EP en el mes de mayo pasado. Se enfrentan con los Comandos ESMAD, órgano de represor al pueblo colombiano.

Video de 4 minutos: http://youtu.be/eXvlXe_IQbA