martes, 25 de diciembre de 2012

Si las causas se solucionan, las armas pierden vigencia




Marco León Calarcá delegado de las FARC-EP en la Habana: "Si las causas se solucionan, las armas pierden vigencia"

No tenemos líneas rojas, si hay algo que se le parezca es donde empiezan los intereses de las mayorías nacionales, los derechos de la gente del común, eso es lo que implica el ...¡hasta aquí!!

Ainara Lerxtundi
Marco León Calarcá es uno de los delegados de las FARC en la mesa de diálogo con el Gobierno. Estuvo también presente en la constitución formal de la mesa el 18 de octubre en Oslo. En 2002 fue expulsado de México a petición del entonces presidente colombiano Alvaro Uribe. Calarcá llevaba diez años residiendo allí y en ese periodo encabezó una oficina pública de interlocución de las FARC con el Gobierno mexicano, partidos políticos y grupos sociales para explicarles la realidad colombiana.
En la entrevista concedida a GARA, remarca la apuesta por la paz de la guerrilla porque «la guerra no es el objetivo ni el fin para nosotros» y por el actual proceso que, según advierte, «el militarismo, de civil y de uniforme intentará romper». Califica de «provocaciones todas las acciones militares contra la insurgencia». Sobre la marcha de la mesa en Cuba, señala que «se construye confianza», aunque no oculta que «estamos frente a frente y en igualdad de condiciones dos visiones diferentes del país y su problemática».
¿Qué razones le llevaron a ingresar en la guerrilla?
A finales de la década del 70, la situación de crisis en todos los aspectos, los fenómenos típicos de un capitalismo dependiente y subdesarrollado, la indignidad patria de un Estado arrodillado a los intereses imperiales, la impunidad, la corrupción y ante todo la represión violenta a quienes considerábamos necesario darle otro rumbo al país para poder vivir con dignidad en los valores de la justicia y el bienestar social, marcaron la voluntad de continuar la lucha pero en un mayor equilibrio, sin desconocer la asimetría del conflicto.
Si se mira, la descripción ajusta al momento actual, porque los problemas siguen siendo los mismos, no se ha hecho nada por resolverlos, al contrario, las políticas del Estado los han agravado. La lucha armada en Colombia tiene absoluta vigencia, no se puede de otra manera por el carácter violento y sanguinario de la clase dominante, eso sí, siguiendo las directrices de la Casa Blanca.
El inicio del diálogo en La Habana el 19 de noviembre se vio marcado por el anuncio de alto el fuego unilateral. ¿Qué les ha llevado a las FARC a decretarlo?
El anuncio del alto el fuego unilateral se hizo en esa fecha como forma de ambientación de los diálogos. Como demostración del compromiso y voluntad política de las FARC-EP con la construcción de la paz. Es la forma práctica de allanar el camino. Desafortunadamente desde la orilla contraria se niega a la ciudadanía la posibilidad de un fin de año más tranquilo sin las zozobras del conflicto.
El Gobierno de Juan Manuel Santos sigue insistiendo en la vía militar. Las FARC han denunciado simulacros de acciones militares por parte del Ejército para dar a entender que la guerrilla no está cumpliendo con sus compromisos. En este periodo, ha habido incluso un bombardeo, que ha dejado al menos una veintena de muertos, y Bogotá ha anunciado la compra de aviones drones y material militar. ¿Cómo se puede gestionar el alto el fuego en estas circunstancias? ¿Cómo valoran este bombardeo y las reacciones del Gobierno?
Es preocupante la actitud demencial de algunos señores de la guerra, sin embargo quedan en evidencia y se demuestra quiénes son los enemigos de la paz, ahora no tan agazapados como históricamente han estado. En este orden de ideas todas las acciones militares contra la insurgencia pueden verse como lo que son, provocaciones.
¿Cuáles son las líneas rojas de las FARC? ¿Cómo ven el día después al 20 de enero, fecha en la que expira la tregua unilateral?
No tenemos líneas rojas, si hay algo que se le parezca es donde empiezan los intereses de las mayorías nacionales, los derechos de la gente del común, eso es lo que implica el ...¡hasta aquí!! Después del 20 de enero de 2013, quisiéramos ver que la razón empieza a imponerse y que se abre camino el cese de fuego bilateral, de pronto es soñar, pero ese es el anhelo de todos. Si eso no es posible será volver a la realidad de la confrontación. No hay duda de nuestra voluntad y capacidad política para, al menos, amainar los efectos de la confrontación; para enrumbarnos por los caminos de la paz con justicia social. Mantenemos también la propuesta de regularizar la guerra para evitar sufrimientos innecesarios. Mientras del otro lado nuestras manifestaciones de paz sean vistas como muestras de debilidad, será imposible avanzar en la búsqueda de salidas incruentas a la guerra que vivimos.
Iván Márquez ha afirmado en reiteradas ocasiones que «hay que ver crudamente la realidad para que a partir de esa realidad, tratemos de buscar las soluciones». ¿Cómo describen esa «cruda realidad»?
Basta mirar las noticias y escuchar los comentarios de las comunidades. En lo militar miles de muertos, desaparecidos, mutilados. En los social miseria a niveles insospechados. En lo político, exclusión, democracia de mentiras, corrupción e impunidad. En lo cultural, pérdida de valores y sufrimiento, injusticia, dolor de patria y arrodillamiento en lo internacional. En lo general terrorismo de Estado, despojo, violencia, represión y mentiras. Dolor y sufrimiento para la gente del común, ese sentimiento prevalece y se suma a la impotencia por el deseo de corregir la situación y la imposibilidad de hacerlo.
En el anuncio de los diálogos exploratorios con las FARC en setiembre, el presidente Juan Manuel Santos insistió en que no estamos ante un nuevo Caguán, que no va a haber zona de despeje y que no cometerá «los errores del pasado». Para las FARC, ¿qué supuso aquel proceso y su ruptura? ¿Y qué errores no están dispuestos a cometer?
En el Caguán se perdió una excelente oportunidad para llegar a acuerdos de paz. El carácter traidor de la clase dominante colombiana y las directrices de la Casa Blanca frustraron los anhelos nacionales. Gastaron tinta, papel, voz e imagen como nunca, para decir que las FARC-EP utilizaban el proceso para cosas diferentes a la paz, sin embargo el tiempo nos dio la razón, ahora está claro que fueron ellos los que hicieron la reingeniería de las Fuerzas Armadas, las crecieron a los niveles irracionales que ahora tienen y comprometieron la patria a los gringos a cambio de toda la parafernalia bélica de última generación.
Nos negamos a creer que la confianza, la voluntad y el compromiso con la paz sean un error. Que buscar salidas diferentes a la guerra de cara y con participación del país sea una equivocación. Ondeamos la bandera de la paz desde nuestra génesis, la guerra no es el objetivo, ni el fin para nosotros, es mantener la decisión de luchar por la revolución, como sea posible, como se pueda, y ante la decisión de la clase dominante de cerrar todos los espacios, pues tocó con la violencia revolucionaria.
Han transcurrido dos meses desde la constitución formal de la mesa de diálogo en Oslo y uno desde el inicio de las conversaciones en la capital cubana. ¿Qué avances y retrocesos ha habido? ¿Qué ambiente se vive en la mesa tras la tensión que se palpó en Oslo?
El inicio de cualquier proceso de conversaciones es algo complicado, es necesario acordar muchos detalles, que por sí solos y sin contexto parecen irrelevantes, sin embargo viéndolos vinculados a la realidad son esenciales. Que estemos ya en la discusión de la política de desarrollo agrario integral implica haber acordado la mayoría de esos detalles.
No podemos llamarnos a engaños, hay cordialidad, se construye confianza, pero estamos sentados frente a frente y en igualdad de condiciones, representantes del Gobierno y de la insurgencia fariana, es decir dos visiones diferentes del mundo, del país y su problemática, por tanto las posiciones son diametralmente opuestas, tanto que estamos en guerra. El arte de los diálogos es acercar esas posiciones, sin negociar, para construir alternativas viables para las partes y los intereses que representan, en nuestro caso los intereses de los pobres de Colombia, de quienes padecen los rigores del sistema expoliador.
De pronto la tensión en Oslo fue producto de la sorpresa de encontrar una guerrilla vital, propositiva, enterada de la problemática nacional e internacional, muy lejos de la guerrilla derrotada que tanto promocionaron y que suponían o mejor soñaban ellos con que llegaría a implorar prebendas, ávida de rendición.
El Gobierno quiere acelerar los diálogos, poniendo como fecha tope noviembre de 2013. Las FARC, en cambio, rechazan «una paz express». ¿Cómo se conjugan ambos ritmos?
Sostenemos de manera argumentada que colocar sobre la mesa una espada de Damocles con un plazo, que se convertirá en fatal, es un error garrafal, porque es un obstáculo. El Acuerdo General de La Habana es diáfano en este tema, trabajaremos con ahínco y denuedo en buscar y construir acuerdos, utilizando el tiempo necesario.
Si identificamos el objetivo fundamental, construir los caminos de la paz y dejamos de lado otro tipo de interés y ambiciones, podemos avanzar en los acuerdos.
Santos ha reconocido que «las conversaciones tienen unas implicaciones importantes; nos van a llevar a decisiones complejas». ¿Lo comparten?
Vista desde la óptica de resolver las causas económicas sociales y políticas del conflicto social y armado que vivimos hace tanto tiempo, claro que tiene implicaciones importantes y más aún las tendrá cuando avancemos. Podemos hacer realidad el anhelo de los colombianos, la paz.
En las últimas semanas, ha surgido cierta polémica en torno a los «prisioneros de guerra». Ricardo Téllez negó que las FARC tengan a nadie retenido y en una entrevista a Russia Today, Alexandra subrayó que «sería bueno que el Gobierno hiciera un cese el fuego y pudiéramos mandar a todos los frentes comisiones de la Cruz Roja o de derechos humanos a mirar cuáles son los retenidos y van a ver que no hay retenidos». El ministro de Defensa, sin embargo, sigue afirmando que ustedes mienten y les exige que digan la verdad al pueblo colombiano. ¿Cuál es esa verdad de las FARC? ¿Se han malinterpretado o sobredimensionado las declaraciones de Sandra Ramírez en un periódico cubano?
Creo que esa es la mejor forma de calificar las declaraciones de Sandra y en general todo eso que describes se sobredimensionó. Pensamos que ella explica la política general de las FARC-EP en torno a la permanente lucha por nuestros presos y se utiliza lo que dice para presentarlo como una afirmación que niega la realidad. Precisamente de eso hablamos cuando decimos que los militaristas aprovechan cualquier cosa para hostigar las conversaciones.
Ya está claro, lo reiteramos, en este momento las FARC-EP no tiene en su poder prisioneros de guerra, todos fueron devueltos por decisión soberana de la organización. Tampoco tenemos retenidos con fines económicos, no olvidar que desde febrero de este año y de manera autónoma tomamos la decisión de suspender esta forma de financiamiento.
En su intervención en Oslo, Humberto de la Calle dijo que «la fase tres es la oportunidad para los cambios; no para que las FARC depongan sus ideas. No se trata de eso, sino para que sigan luchando por ellas en democracia. Así sean como son contrapuestas a las nuestras». Pero, también está el precedente de la Unión Patriótica (UP). ¿Cómo ven las FARC su posible incorporación a la vida civil y cómo se podría impedir un nuevo genocidio como el de la UP?
Las FARC-EP siempre han manifestado que, resueltos los problemas de las mayorías nacionales, se resuelven los problemas de la guerrillerada. Nunca hemos exigido ni menos pedido nada para guerrilleros y guerrilleras. Si las causas que generaron el conflicto y lo alimentan actualmente se solucionan y hablamos del terrorismo del Estado, del carácter violento y pérfido de la clase dominante, de la increíble desigualdad social, de la acumulación económica de unos pocos a costa de la miseria de las mayorías, de la imposibilidad de vivir dignamente del trabajo, entre otras; las armas pierden su vigencia y no serán necesarias. Las afirmaciones del vocero del Gobierno Humberto de la Calle se escudan en esa apariencia magnánima de no cuestionar nuestra ideología para esconder el perverso propósito de impedir la interlocución de las FARC-EP con el pueblo colombiano. Pretenden escatimarnos el legítimo derecho y práctica cotidiana de intercambiar con Colombia y su gente.
¿Creen que el contexto internacional -además de la correlación de fuerzas de izquierda en Latinoamérica, el anuncio del Gobierno turco de que emprenderá conversaciones con el kurdo PKK o la decisión de ETA de decretar un alto el fuego definitivo- favorecen el diálogo?
Además de los casos que cita en su pregunta y que generan un espacio de interlocución en la búsqueda de soluciones diferentes a la guerra para los conflictos, en nuestra América se sienten los influjos de procesos que favorecen los intereses populares, unos más otros menos, pero todos dirigidos a construir y fortalecer la democracia basados en la soberanía, el bienestar y la igualdad social en desarrollo de la herencia libertaria de los padres de la patria encabezados por Simón Bolívar. Eso genera condiciones para construir caminos de paz.
El Gobierno estadounidense, que dijo apoyar el proceso abierto en Colombia, ha negado el indulto a Simón Trinidad. ¿Queda, después, de este anuncio algún resquicio para que pueda participar en la mesa?
Hicimos una solicitud especial al presidente Obama, esperamos su respuesta. De ser negativa seguiremos insistiendo por todas las vías posibles en la participación de Simón en La Mesa de Conversaciones, por sus cualidades será un importante aporte, además simboliza la firmeza y dignidad de prisioneros y prisioneras farianas.
Colombianos y Colombianas por la Paz ha pedido la creación de una comisión internacional para verificar la situación de los presos. ¿Qué papel deberían jugar junto a los exiliados?
Los prisioneros y prisioneras en Colombia requieren de la solidaridad, es inhumana y criminal la forma como los tratan o los maltratan. Les niegan sus derechos, el hacinamiento, la falta de atención médica, el hostigamiento y la persecución son lo cotidiano. La cárcel ha sido históricamente para los revolucionarios un lugar de lucha, un espacio para el estudio y la formación y eso hacen guerrilleros y guerrilleras. Como toda la guerrillerada están aportando, con sus opiniones y su lucha, en la medida de sus posibilidades al igual que otros presos políticos y sociales.
Factor importante para las conversaciones es la difusión de la realidad, la promoción de propuestas, porque los diálogos reciben insumos para la discusión de la sociedad y sus organizaciones; ese puede ser el importante papel de los exiliados, de los amigos de la paz.
La participación de la sociedad civil es otro de los puntos clave que las FARC vienen exigiendo.
Para nosotros, es muy importante la participación de la sociedad, por eso llamamos a todos los que sientan la patria en su corazón, a la solidaridad internacional e internacionalista a vincularse de la mejor manera, con creatividad y eficacia a las conversaciones, llegando a trascender los precarios mecanismos que existen.
Que funcionen todas las formas de concentración y de intercambio de opiniones, que las redes sociales sirvan de vínculo propositivo e informativo, que el tema se posicione de acuerdo a la importancia que tiene y no se vea como algo que raya en la ilegalidad opinar o participar, que los medios de comunicación de organizaciones, los blogs individuales, las columnas periodísticas, las emisoras comunitarias, locales... que se llenen todos los espacios informativos a los que tengamos acceso del tema, pues la paz en Colombia es triunfo de los pobres de la tierra, es victoria de todos, es avance de los pueblos del mundo.
noticia en Kaos en la Red

sábado, 22 de diciembre de 2012

Andrés París de la FARC rechaza acusaciones sobre alianzas con paramilitares


En la foto 'Jaime Nevado' (izq.) y 'Andrés París, voceros de las Farc. Foto: VerdadAbierta.com
“No tenemos alianzas con Bacrim”: vocero de las Farc

Tomado de: www.verdadabierta.com
'Andrés París', negociador de la guerrilla en los diálogos de paz con el Gobierno Nacional, rechazó los señalamientos que hacen autoridades sobre vínculos con las bandas criminales.  Entrevista de Juan Diego Restrepo E. desde La Habana.
"Yo no creo que un guerrillero de las Farc se alíe con un paramilitar y maten a los campesinos, eso no puede ser", dice 'Andrés París', miembro de la guerrilla de las Farc en la mesa de negociación con el Gobierno Nacional, al rechazar las acusaciones que hacen las autoridades colombianas.
En la entrevista, concedida a VerdadAbierta.com en La Habana, también participaron 'Camila Cienfuegos' quien se presentó como la jefe de la oficina de prensa de las Farc y 'Jaime Nevado', integrante del Frente 4 que opera en la zona del Magdalena Medio, y quien ahora hace parte del grupo de apoyo de los negociadores de la insurgencia aquí en La Habana.
Los voceros de las Farc respondieron a VerdadAbierta.com sobre las prácticas que el país les cuestiona, como el reclutamiento forzado de menores de edad, el uso de las minas antipersonal, los reiterados ataques a las poblaciones indígenas del norte del departamento del Cauca, las relaciones con las llamadas "bandas criminales emergentes" y el cobro de extorsiones a las empresas petroleras.
VA: Existe el temor de que ante un eventual acuerdo de paz, facciones de las Farc no se acojan a esas decisiones y continúen delinquiendo en algunas regiones del país. ¿Cómo se están preparando para evitar esa fragmentación?
'Andrés París´: Permítame decirle que la absorción del narcotráfico y sus costumbres por todas las capas sociales del país genera un deterioro creciente y una descomposición acentuada que cruza al conjunto de la sociedad. Por esto en las Farc-Ep enfrentamos desde ya, como requerimiento permanente, la preparación ideológica del guerrillero para que su perfil sicológico corresponda a la de un revolucionario inscrito dentro de lo que el 'Che' (Guevara) llamaba la guerrilla social.
Somos hombres y mujeres con elevadas motivaciones políticas y eso es lo que le da identidad a las Farc-Ep. Si no es suficiente la educación para evitar infracciones a nuestra ética revolucionaria se aplican reglamentos disciplinarios, como es usual en todo ejército.
VA: Sin embargo, se tiene la percepción que entre las Farc y los llamados "neoparamilitares" o "bandas criminales emergentes", conocidas como "bacrim", hay alianzas en diversas regiones del país para fines de narcotráfico, lo que evidenciaría una lumpenización de algunos frentes. ¿Ustedes que opinan de esas afirmaciones?
'Andrés París': Yo no creo que un guerrillero de las Farc se alíe con un paramilitar y maten a los campesinos, eso no puede ser. Es obvio que en algunas zonas las Farc tienen que hablar con sectores que se mueven alrededor del negocio. Se entiende que ello ocurre en áreas donde hay cultivos ilícitos, donde nosotros tenemos presencia y hacemos el cobro de algunos impuestos y regulamos algunas actividades que van dirigidos a la obtención de recursos, pero eso no configura alianzas ni significa una lumpenización; hace parte de una actividad regulada por nuestras propias normas, que obligan a los comandantes a presentar informes sobre las actividades que realicen.
Ahora bien, habría que diferenciar entre las formas organizativas y grupos de civiles que no sabemos si son de "bacrim" o no. Lo que se conoce básicamente son negocios de las Farc con comerciantes, no son alianzas con organizaciones ni compromisos con grupos paramilitares. Si hubiera una alianza, ¿qué sería del campesinado en aquellas zonas donde nosotros somos su único respaldo? Además, ese giro no se ha producido en las Farc porque parte de esas bandas están controladas por el Estado.
VA: En el fondo de todo esto están el narcotráfico y la extradición. ¿Cuál es su apreciación al respecto?
'Andrés París': Este aspecto de la problemática nacional tiene su espacio y su momento en la agenda de La Habana. Allí el país escuchará las verdades que ya flotan en el ambiente nacional. Estamos ante un fenómeno cuya responsabilidad principal está en Estados Unidos. Rechazamos por principio la extradición.
VA: ¿En qué está el proyecto político-militar de las Farc-Ep luego de 48 años de lucha armada?
'Andrés París': Luego de 48 años estamos reafirmando nuestra política de paz y búsqueda de salidas diferentes a la guerra. Con las banderas de la paz hemos logrado posicionar el mensaje revolucionario y construido la fuerza que en lo militar y en lo político propugna por la unidad del pueblo y la unidad guerrillera como parte y paso de las transformaciones democráticas, patrióticas, que reclama el país. Esperamos firmar un acuerdo general para el fin del conflicto que incorpore reformas y cambios en temas tan sustanciales como el rural y el agrario, entre otros.
VA: ¿Dónde han logrado posicionar ese discurso?
'Andrés París': Somos una fuerza con presencia territorial, política y militar y con expresiones políticas en distintas organizaciones sociales. Nosotros somos una realidad y por eso estamos sentados en una mesa.
VA: Como fuerza no se duda su existencia, pero me refiero al mensaje: ¿ustedes si creen que su mensaje revolucionario ha calado en el país?
Andrés París': Si usted me dice si entre los 46 millones de colombianos le tengo que decir que no, pero en los sectores de nuestra influencia directa, urbanos y rurales, hemos llegado y está presente.
VA: Hace varios meses el presidente Juan Manuel Santos anunció que empresa petrolera que les tributara a ustedes tendría que salir del país. Frente a ese anuncio, ¿se resintieron sus ingresos y ya no reciben plata de esas firmas?
'Andrés París': Las petroleras están pagando el impuesto de guerra, pese a las amenazas del Gobierno nacional. Eso muestra que no es cierto que las Farc-Ep estén derrotadas. Una petrolera no pagaría sin tener la seguridad de que el Ejército nos saque de la zona. La Ley 02 está vigente, menos en lo de la retención de personas.
VA: ¿Cuál es la contraprestación que reciben las petroleras por parte de ustedes?
'Andrés París': Con el impuesto lo que hacen las petroleras es asegurar la explotación de los recursos del área donde se encuentren.
VA: ¿Percibir esos pagos los invalida para hablar de política petrolera?
'Andrés París': El que paguen el impuesto no significa que nosotros nos callemos acerca de las condiciones leoninas de los contratos de explotación en el país.
VA: ¿Quién más les paga?
'Andrés París': Amigos de la paz, que creen en nuestro proceso.
VA: ¿Y qué tanto los apoya Venezuela?
'Andrés París': El día que Venezuela nos dé apoyo militar y económico el triunfo nuestro estaría a meses. Se armarían las columnas guerrilleras y en dos o tres meses estaríamos en Bogotá.
VA: Pero hay un apoyo explícito al proceso de paz…
'Andrés París': El Gobierno colombiano y las Farc-Ep hemos firmado actas y expresado públicamente agradecimiento al papel jugado por Venezuela en el actual proceso de paz. Expresamos una vez más nuestro deseo de una pronta recuperación del presidente después de la delicada operación a la que fue sometido aquí en Cuba. El apoyo de Chávez es el más importante del conjunto de países que prestan su concurso.
VA: Ustedes hablan de que no están derrotados, pero hay sectores que dicen que están sentados a la mesa por la presión que vienen ejerciendo las Fuerzas Armadas en diversas regiones del país.
'Andrés París': Esa es una versión oficial  que desestima la voluntad de las Farc-Ep por encontrar salidas políticas al conflicto social y armado. Quieren centran la matriz de opinión que llegamos derrotados y listos para la desmovilización. Ambas cosas son una quimera y un sueño febril de generales y políticos que pasan sus días montando "positivos" para matar la paz.
VA: El presidente Santos fijó como plazo máximo de las negociaciones noviembre de 2013. ¿Ustedes consideran que eso es posible?
'Andrés París': Quienes están sentados en La Habana no hemos renunciado a la soberanía política y, por tanto, cada parte continúa impulsando sus proyectos y estrategias políticas. Lo grave estará cuando se llegue el momento y sectores hoy minoritarios puedan imponer su agenda violenta y presionen para un cierre de la experiencia de La Habana. Aquellos de seguro tendrán cálculos electorales. No olvidamos la campaña de Uribe Vélez contra la zona de despeje que permitió canalizarlos para su triunfo electoral posterior y sus necrológicos ocho años de gobierno. Hay que hacer un gran esfuerzo para que los tiempos de la mesa sean coincidentes y persistentes en buscar la paz.
VA: En diversas áreas rurales del suroriente y suroccidente del país vienen denunciando que una vez se iniciaron los diálogos con el Gobierno nacional se incrementó el reclutamiento forzado de menores de edad. ¿Es eso cierto?
'Andrés París': La edad de ingreso a las Farc-Ep es 15 años. En casos excepcionales son acogidos en nuestras filas jóvenes de 13 o 14 años y son ubicados en tareas en la población civil hasta que cumplan la edad requerida. Este ingreso es voluntario, no está acompañado ni por coacción ni por seducciones económicas de ninguna especie. Nadie está obligado, nosotros somos la expresión de un pueblo y por tanto no podemos presionarlos para que ingresen a nuestras filas si no quiere. Igualmente los medios tienden a utilizar este tema como la noticia principal. Y se niegan a denunciar el ingreso de millones de niños a la miseria y la prostitución.
VA: Pero, ¿por qué continúan reclutando?
'Andrés París': Nosotros seguimos creciendo porque no hay compromiso que obligue a parar eso. Y el Estado sabe que cuando la guerrilla se prepara para el diálogo también se prepara para crecer. Y el Ejército y su inteligencia se preparan para mandarnos sus infiltrados. Muchos de esos niños, de ocho, nueve, diez, once años, los cogen en los cuarteles y los preparan para cumplir misiones bárbaras. Los enseñan a matar, a descuartizar, a prostituirse, todo para afectar a nuestra organización. Me hablaron del Cauca, que hay más de 400 niños que están siendo preparados por la Policía para infiltrarnos.
VA: Ustedes hablan de que son "la expresión de un pueblo", pero en Colombia la percepción que tiene una inmensa mayoría de ciudadanos es contraria a sus intereses.  ¿De qué pueblo hablan, dónde está ese pueblo?
'Jaime Nevado': En Colombia no se puede decir dónde está ese pueblo porque lo matan, es clandestino; es un pueblo que lucha en la clandestinidad porque no lo dejan expresarse.
'Andrés París': Podríamos decir que si no nos matan toda esa gente en el pasado (haciendo referencia a los militantes y simpatizantes de la Unión Patriótica), tendríamos más gente a nuestro alrededor.
'Jaime Nevado': Es que fueron cinco mil cuadros, que no eran de la UP, eran cuadros del Partido Comunista y la estructura fundamental de cuadros para las Farc. El Estado los mató porque sabía que esa gente movilizaba un pueblo y ese pueblo está esperando que lo movilicen. Nosotros estamos en la obligación moral y ética de luchar por ese pueblo, como revolucionarios. Eso decía el 'Che' (Guevara): El ser revolucionario es ante todo un ser ético, un ser moral.
VA: Y ante la destrucción y muerte que han generado en sus 48 años de vida insurgente, ¿dónde ha quedado esa ética y esa moral "revolucionaria" de la que habla?
'Jaime Nevado': Cuando hablo de combatir, no es tirarle claveles a alguien, es recibir y dar plomo. El enemigo es el que tiene las armas; tenemos armas porque se las quitamos a él; las que hemos comprado es con el dinero que le hemos recuperado de lo que él le ha robado al pueblo. Ahora, en una guerra hay una cantidad de cosas que no debían de ser, pero es que ninguna guerra es con flores, ni de piropos, ni de palabras. Es una guerra.
VA: En esa guerra ustedes han utilizado minas antipersona, un arma proscrita por leyes internacionales. ¿Hay algún compromiso de las Farc para erradicarlas?
'Andrés París': Las minas antipersona son usadas por la guerrilla como arma popular defensiva que busca desequilibrar la gran potencia bélica del Estado que, en uso y abuso de su fuerza, no escatima ningún recurso, arma o explosivo en contra de la guerrilla y las comunidades. Estamos proponiendo un acuerdo humanitario dentro de un tratado o armisticio que regule las acciones bélicas si es que no llegamos a un acuerdo del fin del conflicto.
VA: ¿Qué hacer mientras se logran esos acuerdos?
'Andrés París': Nosotros advertimos dos cosas: primero, esa legislación internacional, no solamente en el aspecto de las minas, está dirigida a limitar el desempeño de las organizaciones que combaten al Estado, pero buena parte de esa legislación no limita a los poderosos. Y segundo, el DIH (Derecho Internacional Humanitario) incluye una serie de aspectos que, de tenerse en cuenta, a las Farc le deberían dar el estatuto de beligerancia y no lo reconocen, nos deberían reconocer a los prisioneros nuestros como prisioneros de guerra, y no lo hacen para evitar que a los que nosotros les capturamos sean prisioneros de guerra.
Entonces, una legislación que no  nos reconoce, que no nos da derechos, tampoco nos obliga a ser tenida en cuenta por nosotros. Pero aclaramos, no quiere decir que nosotros seamos una guerrilla salvaje, que no tiene principios ni normas, pero esa las determina no las leyes internacionales sino nuestros conceptos humanitarios revolucionarios.
 
VA: Según ustedes, ¿en qué debería limitar esa legislación internacional a un Estado como el colombiano?
'Andrés París': En el caso de las minas, estamos denunciando que el Ejército colombiano usa minas. Y  nosotros nunca hemos visto una campaña que le diga al Ejército que no siembre más. Pero, paralelamente a eso, usan las bombas, que son absolutamente monstruosas, las que nos han hecho tanto daño, entonces la desproporción en el uso de la fuerza también es un principio regulado por la legislación internacional que no se aplica. Entonces no se nos puede pedir que combatamos con flores a un Ejército que se viene con todo contra nosotros para aniquilarnos. Estamos ante una guerra asimétrica.
VA: Hablan de ética, moral y conceptos humanitarios revolucionarios, pero cuando se observa lo que vienen haciendo desde hace varios años contra las poblaciones indígenas del norte del Cauca quedan muchas dudas de su compromiso con esos conceptos. ¿Por qué se empeñan en atacar los cascos urbanos de esos municipios?
'Andrés París': En la actualidad, el incremento de las acciones corresponde a los planes militares y económicos de las locomotoras que han localizado importantes recursos mineros y energéticos. Estos intereses impulsan a que el mapa militar de la confrontación sea un instrumento de las trasnacionales que requieren derrotar al movimiento guerrillero y al movimiento indígena de resistencia. Necesitan esas tierras y esos recursos, por eso impulsan la guerra al punto que es la zona más militarizada del país lo que produce las confrontaciones. Esa realidad sociológica del conflicto se asegura por la correcta política de las Farc-Ep de dialogar permanentemente con todas las comunidades, firmar y establecer acuerdos con ellas de respeto mutuo y colaboración.
'Camila Cienfuegos': Si usted mira las bases militares están metidas dentro de la población civil. Nosotros siempre atacamos los puestos de policía, que están dentro de las poblaciones, y el protocolo de Ginebra habla de eso, que las guarniciones militares deben estar lejos de la población civil.
VA: Pero recurren al empleo de armas no convencionales como las pipetas de gas, que no tienen mayor precisión y afectan las edificaciones civiles.
'Camila Cienfuegos': No todas las que caen allá son las nuestras, el Ejército tiene también armas muy potentes. Y algunos de esos daños pueden ser del Ejército.
VA: En el norte del Cauca hay una autoridad indígena legítima que las Farc, con sus violentas incursiones, persisten en desconocer.  ¿Tienen algún tipo de acercamiento con ellas?
'Andrés París': Respetamos la autoridad indígena, no sólo en el Cauca sino en todas las áreas donde hay comunidades indígenas organizadas. Nosotros entramos a conversar y hacemos convenios con ellos, y esos convenios se hacen públicos, no son secretos.
En los últimos años el mayor desarrollo de la guerrilla se ha dado en las zonas indígenas del Cauca. Si bien en otras áreas los operativos hicieron retroceder a los frentes, en Cauca, Nariño y el Valle, se han desarrollado más. Eso se debe al buen trabajo que se estableció entre las Farc y los indígenas.
VA: ¿Me puede dar ejemplos de esos convenios de los que habla?
'Andrés París': primero, nosotros nos comprometemos a no reclutar indígenas, pero siempre y cuando ellos no se conviertan en informantes del Ejército; y segundo, tenemos acuerdos sobre el uso de corredores de movilidad.

Las delegaciones del gobierno y las FARC en la Haban suscribe un nuevo comunicado Conjunto


COMUNICADO CONJUNTO # 8
La Habana, 21 de diciembre de 2012

Las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP, informan que:

A lo largo de estos días avanzamos en la discusión del punto uno de la Agenda del Acuerdo General "Política de Desarrollo Agrario Integral", en la búsqueda de soluciones para contribuir al desarrollo y a la superación de la desigualdad del campo colombiano. Se escucharon expertos y personas vinculadas al sector rural, en el marco de las consultas directas pactadas en el Acuerdo. 

Agradecemos las numerosas propuestas enviadas a través de la página de internet de la mesa de conversaciones, www.mesadeconversaciones.com.co, e invitamos a que se continúe participando a través de este mecanismo.

Las delegaciones celebran el éxito del Foro "Política de Desarrollo Agrario Integral (Enfoque Territorial)". La participación ciudadana fue plural, organizada y tolerante; las propuestas serán útiles para nuestras discusiones. 

Cada delegación quedó con tareas relacionadas con el Punto 1 de la Agenda del Acuerdo General, con el fin de estudiar en enero próximo las propuestas concretas que nos permitirán esbozar acuerdos.

Las conversaciones entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP han transcurrido en un ambiente de respeto y espíritu constructivo.

Agradecen a los Gobiernos de Cuba y de Noruega que como garantes han realizado un diligente papel. De igual manera, agradecen a los Gobierno de Venezuela y de Chile por su acompañamiento a estos esfuerzos. 

Para continuar las conversaciones nos volveremos a reunir en La Habana el próximo 14 de enero de 2013.

Los colegas nombran a las FARC-EP como Personaje del Año




Por Revista Cambio Total

En cada fin de año la multimedia en poder de la oligarquía tiene por costumbre –copiada ya sabemos de quién- escoger a los personajes del año. Este año de terminación del calendario Maya no fue la excepción. Y como siempre los “personajes” son de la más rancia oligarquía.
Nunca se ha visto que un personaje u organización popular sea considerada “personaje del año” porque definitivamente los hijos del pueblo no son personas para los oligarcas. Hemos analizado en NotiColombia Press y Cambio Total cuál es el suceso más impactante para la vida del país colombiano y definitivamente todos coincidimos en que las Conversaciones de Paz era de lejos el suceso político más importante.
Importante e impactante ha resultado la posición de las FARC-EP de forzar las Conversaciones en La Habana y de amarrar al equipo gubernamental colombiano a la Mesa de Conversaciones, lo que ha impedido que “pateen” la Mesa y se larguen y dejen sentados a los delegados de la guerrilla colombiana –como han hecho en el pasado-, y con ellos a todo el pueblo, ya que es el pueblo el verdadero damnificado de la guerra decretada y adelantada por la oligarquía con el apoyo imperial.
Las FARC-EP ha buscado la concreción de la salida política al conflicto colombiano desde su creación en 1964 y el comandante Alfonso Cano pagó con su vida el anhelo de paz ya que nadie más vulnerable que él como Comandante que tenía que “abrirse” para recibir “personalidades” de todas las pelambres oligárquicas. A pesar de que JMSantos determinó el asesinato del Comandante Cano –quizá por el miedo irracional que le tenían a su firmeza revolucionaria- con la esperanza de que los que lo sucedieran estarían “ablandados”, las FARC-EP siguió en la Mesa de Conversaciones, cuando bien ha podido patearla y retirarse.
Conocedores de lo putrefacto de los “políticos” oligárquicos y de las ansias del militarismo de más sangre guerrillera y de pueblo, las FARC-EP han apostado por la salida política –aún cuando todos sabemos la estruendosa derrota propinada al Plan Colombia en sus once años de existencia (y fue diseñado para seis años)- y han empezado las discusiones –todavía no diálogo- abordando el primer punto de la Agenda pactada, la Tenencia de la Tierra.
Y en la Mesa hizo valer la posición de la necesidad de la participación popular por la firmeza en la concepción de que sin pueblo no es posible ningún Proceso de Paz y sabedora de que es el pueblo quien tiene la fuerza necesaria para imponer a los guerreristas colombianos los logros de la Paz. Ya conocemos quiénes son las “vacas muertas” enemigas de la Paz, las mismas que desde el Caguán hemos señalado. Los terratenientes, los ganaderos terratenientes, los financistas, los empresarios, los militares, los políticos supercorrompidos, y toda la gama de sectores de la llamada “oligarquía”, quienes utilizan al estiercol del submundo del narcotráfico y el paramilitarismo, que juntos dan el narco-paramilitarismo.
Las FARC-EP son, por lo tanto, el verdadero personaje del año 2012 ya que desde 1964 está mostrando a los oligarcas cómo es que hace política verdadera. Por ello nos aventuramos a pronosticar que las FARC-EP será candidatizada, quizá con el gobierno colombiano, al Premio Nobel de Paz en 2013, el cual recuperaría así su esencia.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Comunicado FARC-EP: “Una paz mal construida es peor que una guerra”



La Habana, 21 de diciembre

Rueda de prensa

Estas conversaciones que se inician como desarrollo del Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, están inspiradas claramente en lo consignado en la parte preambular y los desarrollos del mencionado documento, que dejan sentado de manera nítida, que el propósito de fondo de este emprendimiento es la búsqueda de la justicia social. Ahí está la base para lograr entre todos los colombianos la reconciliación y la reconstrucción del país.

No radica entonces la esencia del asunto en que las FARC se conviertan o no en una organización política legal para comenzar a trasegar el mismo calvario que le tocó a la Unión Patriótica a partir de la confianza en promesas retóricas. El fundamento de nuestra presencia en La Habana es levantar nuestra voz para que sea la voluntad del pueblo la que se exprese y que el gobierno emprenda los cambios que se requieren para que las mayorías nacionales no sigan padeciendo la miseria, el desarraigo, el despojo, el terror y la muerte a que las han sometido por décadas las élites en el poder.

Sobre el fin del conflicto, entonces, para que exista una visión conjunta del asunto, requiere, sin duda, cambios en el modelo de sociedad y del antidemocrático sistema político, que en últimas es el responsable de la vergonzosa desigualdad y de la exclusión que caracterizan al régimen colombiano.

Las FARC no están en proceso de negociación, pues nada tenemos que entregar y sí mucho que exigir como parte de esa ingente masa de desposeídos que claman por tierra, vivienda, salud, educación, pan, libertad y verdadera democracia.

En este proceso las partes hemos acordado algunos mecanismos iniciales para abrir paso a la participación ciudadana; pero en la visión de las FARC, dichos mecanismos son tan solo catalizadores de nuevas, múltiples y enriquecedoras iniciativas, que están y deberán seguir surgiendo en el seno de la población, para que el protagonismo del constituyente primario, sea el artesano de esa construcción patriótica que es la paz. El pueblo de Colombia debe tener, de principio a fin, una vocería directa y determinante en la mesa de conversaciones. De ninguna manera pactaremos acuerdos en la sombra, y mucho menos de espaldas al país.

Todas las iniciativas de los colombianos que lleguen a la mesa, tendrán nuestro concurso diligente para que sean analizadas y tenidas en cuenta como parte de un mandato popular, y no como simples opiniones que sean tratadas como insumos desechables.

De igual manera, lo dicho por el conjunto de los invitados a la mesa para aportar luces al desarrollo del primer punto de la Agenda, política de desarrollo agrario integral, será material de permanente consulta, en tanto son razonamientos que desentrañan las causas de orden social que explican la permanencia de la confrontación que desangra a la patria.

Hemos identificado en estos, y en los planteamientos del Foro agrario, del cual ya han llegado noticias exitosas, que es el problema del latifundio, construido a partir del despojo violento de las tierras, protagonizado por las élites en el poder, germen fundamental de la confrontación, al que hay que atacar, emprendiendo caminos de democratización de la propiedad.

Esta misma idea está latente en las conclusiones que nos han llegado desde las mesas regionales de trabajo que impulsaron las comisiones de paz de Senado y Cámara, lo mismo que en el Encuentro Internacional Pueblos Construyendo Paz. Y al respecto, las propuestas desde las organizaciones sociales de los marginados, de los indígenas, de las comunidades afro, y de los campesinos, y de toda la ciudadanía, claman mayoritariamente por la defensa de las pequeñas y medianas economías rurales, por el fortalecimiento de la pequeña y mediana propiedad agraria, por la defensa de las Unidades Agrícolas Familiares, de los resguardos indígenas, de las tierras comunitarias de las negritudes y de las Zonas de Reserva Campesina; claman para que se reordene el territorio, cesando la praderización del país, dándole un manejo sensato a la desaforada ganadería extensiva; claman porque se priorice la producción agrícola que garantice la soberanía alimentaria, y no la producción depredadora, extractiva, que favorece los proyectos agroindustriales para la generación de biocombustibles y minero energéticos, que además de extranjerizar el territorio y pisotear la soberanía patria, están creando más miseria, más desigualdad y un peligroso desequilibrio ambiental.

Este proceso que abordará seis bloques temáticos en los que subsume la problemática económica, política y social de Colombia, reiniciará a mediados de enero, seguramente con propuestas audaces que tomen como objetivo principal la construcción de la justicia social desde ya, sin promesas diferidas y sin tiempos perentorios que amenacen la prosecución del diálogo.

Entendemos que la culminación del conflicto es una necesidad vital para la nación, y por ello urgimos las soluciones a las causas que le dieron origen, y aportamos para generar el mejor medio ambiente al desenvolvimiento de las conversaciones, el cese unilateral de acciones ofensivas, pensando en que cuando se produzca la desmilitarización de la sociedad y del Estado, la construcción de la Nueva Colombia ya tenga un buen tramo recorrido. Para entonces aspiramos a que ya no reine la impunidad que se pretende con la aprobación del fuero militar y a que todos los fuegos que se disparan desde el Estado, con las medidas neoliberales que asfixian a los colombianos, hayan cesado totalmente y sólo se escuche la alegría de un pueblo que ha salido de la miseria.

Con la verdad pura y limpia seguiremos trabajando en forma digna, seria realista y eficaz, en función de la justicia social y de mantener en alto los intereses más sentidos del pueblo colombiano. En esta dinámica esperamos que el país avance hacia la fundación de una democracia popular, es decir, verdadera, llena de pueblo.

Delegación de paz de las FARC-EP

Colombia requiere paz con justicia social, insisten FARC-EP en rueda de prensa en la Habana

Iván Márquez, jefe de la delegación insurgente en la Habana.


“Una paz mal construida es peor que una guerra” 

Por Prensa Latina

Video, intervención del comandante Jesús Santrich:



LA HABANA, 21 dic. / PL / El comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo (FARC-EP), Iván Márquez, enfatizó hoy que la paz en su país tiene que tener como base la justicia social.

“Una paz mal construida es peor que una guerra”, aseveró el guerrillero al introducir una rueda de prensa con la cual cierran el segundo ciclo de pláticas con el Gobierno que llevan a cabo aquí en La Habana.

Estas conversaciones están inspiradas en la búsqueda de la justicia social, elemento fundamental para la reconciliación de los colombianos, subrayó el guerrillero, jefe del equipo de las FARC-EP en la mesa de diálogo.

Para el fin del conflicto se requiere cambios en el modelo de sociedad y en el régimen antidemocrático generadores de los grandes problemas sociales en esa nación suramericana.

Las mayorías en Colombia claman por la tierra, salud, educación y verdadera democracia, apuntó el comandante.

Las FARC-EP nunca pactarán acuerdos a la sombra ni a espaldas del país, enfatizó el comandante.

Insistió en que el diálogo, que se reiniciará el próximo 14 de enero, no puede estar forzado por ninguna fecha límite.

El 19 de noviembre último, el gobierno de Colombia y las FARC- EP iniciaron conversaciones en el Palacio de las Convenciones en esta capital para la búsqueda de una solución al enfrentamiento armado, político y social que vive ese país desde hace más de medio siglo.

Las partes debaten, a puertas cerradas, sobre el desarrollo agrario integral, el primero de los seis puntos de una agenda que forma parte del Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, firmado en agosto pasado.

Temas relacionados:

Comandante Pablo Catatumbos: La desigualdad social en Colombia: Algunas ideas y reflexiones


Manifestación de alumnos y profestores de la SENA.


Por: Pablo Catatumbo – Integrante del secretariado de las FARC-EP

Que sea esta la oportunidad para hacer llegar a toda la comunidad del Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA, el saludo cálido del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia: ¡Adelante con esta lucha!, fundámosla con las demás expresiones y manifestaciones del movimiento de masas colombiano, e indudablemente el vencer será nuestro horizonte seguro.
Pablo Catatumbo
El SENA ha sido un bastión de la resistencia a las medidas neoliberales que buscan acabar dicha institución desde el inicio de la ofensiva neoliberal en Colombia. La actual coyuntura de lucha se inscribe en la oposición a la reforma tributaria de Santos, que implicaría el fin de los impuestos parafiscales que sostienen al SENA, poniéndolo de facto en situación de desfinanciación e insostenibilidad.
Dicha reforma ha despertado numerosas críticas en diversos espacios: académicos, políticos, de opinión, etc. Sin embargo, destaca la oposición que a ésta han manifestado estudiantes, profesores, empleados y comunidad académica en general del Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA, no sólo por la solidez de sus argumentos y la justeza de su movilización; sino porque además, nos permiten adentrarnos en la disquisición sobre una temática álgida: La de la Desigualdad Social en Colombia.
El gobierno pone en duda la viabilidad a futuro de un centro de estudios que fue creado durante la dictadura de Rojas Pinilla buscando el acceso a la educación superior de los sectores populares, y al tiempo, la consolidación de una clase obrera especializada en las múltiples labores que traería una industrialización que se avizoraba próxima.
El modelo del SENA es la adopción colombiana del modelo del SENAI brasilero. Nacían éstas como instituciones educativas que buscaban complejizar la fuerza de trabajo promedio de los trabajadores de países en vías de desarrollo bajo el horizonte de la consolidación de una industrialización garantizada por la sustitución de importaciones.
Como todas las instituciones públicas de educación creadas bajo el capitalismo (sean éstas técnicas, o de nivel universitario), su papel adjudicado es el de ser garantes de una pretendida movilidad social.
Esto es, de la garantía de la contingencia de que un individuo de un sector social determinado pueda ascender dentro de la jerarquía social. El ya casi olvidado Althusser denominó a esto un aparato ideológico del Estado. Esto, hay que decirlo, no desvirtúa ni relega a segundo plano la lucha de la comunidad del SENA, ni del grueso del movimiento estudiantil.
La trama de la movilidad social es una de las expresiones discursivas más importantes del capitalismo desde sus albores mismos.
Recuerdo en mi juventud los frecuentes artículos en Time y Selecciones sobre los casos de multimillonarios estadounidenses que, a punta de sacrificio e innovación, se levantaban desde las catacumbas miserables de una infancia llena de necesidades, para convertirse en el súper hombre de la modernidad del capital: el self – mademan, el caballero de industria construido por su propio esfuerzo.
Era la continua repetición de un cuento que todos los de mi generación escuchamos: el joven y pobre Henry Ford trabajó duro hasta que paulatina mente pudo estampar su nombre en el parachoques de los automóviles más vendidos del mundo. Me Sorprendí años después al enterarme que Selecciones se olvidó de contarnos que Ford era un furibundo reaccionario que persiguió a muerte los sindicatos, y que patrocinó libe los y pogromos anti semitas y hasta ayudó a Hitler. ¡Vaya coincidencia!
Posteriormente, la academia se sacudió con el cambio de paradigma de las cátedras de economía. El marxismo, presuntamente superado, era reemplazado por las vertientes neoclásicas y neoliberales de las ciencias económicas. Un importante sector de economistas – funcionarios – empresarios empezó a publicitar el famoso “ emprendimiento “ (especie de mutante del entre preneurship de J. A. Schum peter) como la nueva verdad del mundo empresarial. El relato de vida de Ford es ahora reconvertido y adornado con interminables arreglos de cálculo y estadística de alta complejidad para así hacer el discurso más creíble al adjudicarle una supuesta base científica.
La movilidad social pareciera ser esa válvula de escape estadística con la que el sistema argumenta su pretendida justeza. La excepción numérica pasa a ser la norma. Afortunadamente las crisis sistémicas del capitalismo han desbaratado estas fabulas y nos devuelven a la cruda realidad: Hoy día, la radicalización de la contradicción entre el capital y el trabajo es el signo de los tiempos, y no el triunfo de estos emprendimiento s de ciencia – ficción.
Un sistema en crisis, y un país en crisis: hoy en Colombia, nadie sensato cree en el mito de la movilidad social. Siendo el tercer país en el mundo en estadísticas de
inequidad, con el avance de una rampante y acelerada desindustrialización y la consolidación de la acumulación terrateniente, el país se postra hoy en un estado de cosas donde la única movilidad social es la de los grandes parásitos ligados a la corrupción, el sector financiero o el narcotráfico a quienes el Estado les garantiza día a día mejores condiciones.
Mientras los noticieros de Caracol y RCN gastan la casi totalidad de sus emisiones en mostrar los “horrores” de los huecos de los anden eso de los puentes peatonales, o peregrinas crónicas sobre ganadores de la lotería en municipios apartados; la miseria colombiana pareciera no existir en la televisión. En nuestro recorrido por zonas campesinas e indígenas nos encontramos día a día con inasistencia médica, hambruna física y con un pauperismo generalizado; las milicias urbanas reportan la proliferación de bandas al servicio del narco paramilitarismo en todos los barrios populares de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla. El horizonte de oportunidades lleva a la juventud a las más desesperadas opciones. Y todo, al mismo tiempo de público conocimiento, y silenciado, oculto.
La aplicación de un rasgo característico del modelo capitalista contemporáneo que conlleva el traslado de los llamados “ bienes y servicios sociales “ (salud, educación, ciencia, tecnología) a las manos del sector privado; significa en la práctica, el desmonte definitivo del Estado de Bienestar con el que soñó la socialdemocracia por un largo tiempo (y que el presidente Santos defendía cuando era el traductor de Tony Blair).
Por ello las apuestas políticas de los poderosos de Colombia incluyen la batalla a muerte contra todas las instituciones, colectivos humanos y personalidades que defienden el acceso a los derechos sociales y económicos, y los valores redistributivos y de equidad que se han dado en llamar justicia social.
En febrero pasado Armando Montenegro referenciaba la existencia de una curva estadística – la “ curva Gatsby “ – que relaciona los dos factores de los que hemos venido hablando – movilidad y desigualdad social – en un momento dado. Dicha curva, propuesta por el economista asesor del presidente Barack Obama, Alan B. Kru ege r, representar ía una herramienta de análisis sin par para determinar la realidad de un país dado.
Ahora, cuando los funcionarios del gobierno insisten en la presunta inviabilidad de las propuestas farianas en la mesa de conversaciones: ¿se someterían a un examen sobre la desigualdad de su gestión? ¿se aprestarían para la determinación pública de la curva Gatsby de la Colombia actual?
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Una adenda: la curva Gatsby debe su nombre a la ya clásica novela de Scott Fitz gerald, El Gran Gatsby, en donde un joven emprendedor cumple el sueño americano del ascenso social llegando a ser millonario, pero mediante varias trapisonda s y jugadas ilegales, mejor dicho, por el atajo del todo vale. En conclusión: una novela que ironiza un arquetipo social (el del sel f – ma de man).
Ahora en Colombia hemos de sufrir una auto biografía que lleva a ese arquetipo a su nivel más patético, se trata del último libro de Álvaro Uribe Vélez, en donde éste relata el entre preneurship que lo llevó de la regencia del restaurante El Gran Banano a las consultorías pro – sionistas de la ONU, pasando – sobra decirlo – por su criminal administración presidencial.