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jueves, 27 de junio de 2013

“Solución política, difícil pero posible”: Pablo Catatumbo



En entrevista para la Agencia cubana de noticias Prensa Latina, el guerrillero y delegado para los diálogos de paz con las Farc, Pablo Catatumbo, expresó que hay que llegar a un punto de realismo en los diálogos en que “los actores de la guerra deban ser amnistiados”. Habló de una “Ley de punto final”.

Explicó Catatumbo que este tema no se ha discutido en la mesa de diálogos, pero que será uno de los que con seguridad se tratará. También aseveró que la “solución política es difícil pero posible”.

El miembro del Secretariado de las Farc, Catatumbo, señaló que las Farc considera indispensable la realización de una Asamblea Constituyente que facilite los cambios políticos en el país, pero que hay “sectores poderosos recalcitrantes” que afectan la posibilidad de la paz.

Según lo dicho por Catatumbo, una constituyente sería un tratado de paz que podría dirimir las diferencias que no se han podido resolver en la mesa de conversaciones” y agregó que “si el gobierno aceptara convocar una Asamblea Nacional constituyente por la paz el pueblo la acogería”.

El vocero de las Farc prosiguió que “es difícil creer que doce guerrilleros y doce personeros del establecimiento puedan ponerse de a cuerdo sobre temas como el latifundio”. En cambio, “la nación si puede hacerlo a través de una constituyente”.

También argumentó que en Colombia permanecen impunes los dueños de los ingenios “quienes armaron paramilitares y asesinaron medio país”. Sobre el papel de las Farc expresó que “Estamos alzados en armas porque nos obligaron, nos asesinaron. La solución política es difícil pero la creemos posible”, concluyó.

¿Realismo?

Según Catatumbo, en las Farc “somos lo suficientemente realistas para saber que se pueden hacer reformas que establezcan posibilidades de librar la lucha política en otras condiciones”.

Si hay paz hay cambio

Igualmente desde La Habana, el vocero de la guerrilla de las Farc, dijo a Prensa Latina que concluir una guerra de más de medio siglo requiere cambios justos para los afectados, especialmente en Colombia, donde han ocurrido “centenares de miles de muertes”. Agregó que el deseo de la paz mantiene unidos a los colombianos.

También aseveró que es aberrante la desigualdad que hay en Colombia. Explicó que tan sólo el 9% de la población posee el 99 % de las acciones empresariales citando a su vez a las Naciones Unidas para argumentar que Colombia es el país más desigual del mundo.

Ante la prensa internacional dijo que la negociación se encuentra en un “momento crítico” por las “amenazas y ultimátum” del Gobierno nacional que en su parecer indican que “aún se cree en la derrota militar”, dijo Catatumbo.

Luego de siete meses de diálogos en la Habana Cuba entre el Gobierno Nacional y la guerrilla de las Farc este 1 de julo se iniciará la tercera ronda de negociaciones sobre el segundo punto de la agenda en materia de Participación Política donde.

¿Quién es Pablo Catatumbo?

Jorge Torres Victoria, alias Pablo Catatumbo, es el comandante del Bloque Occidental o Comando conjunto de occidente de las Farc. También es miembro del Secretariado de las Farc. Nació en Cali y fue miembro del M-19. Los Estados Unidos a través del Departamento de Estado ofreció $ 2.5 millones de dólares por él y tiene una circular roja de la Interpol.


sábado, 15 de junio de 2013

Pablo Catatumbo, FARC-EP: “La paz es una tarea titánica, y no podemos abordarla con pensamientos simplistas”



Pablo Catatumbo, FARC-EP: “La paz es una tarea titánica, y no podemos abordarla con pensamientos simplistas”

Entrevista Exclusiva al Cdte. Pablo Catatumbo, por Carlos Lozano

 

El director del semanario VOZ conversó con el comandante Pablo Catatumbo, miembro del Secretariado de las FARC-EP e integrante de su delegación de paz en La Habana. Hablaron de varios temas y el dirigente guerrillero hizo sus propias reflexiones sin eludir las preguntas, tomado de: semanariovoz.com 


Por Carlos A. Lozano Guillén

Pablo Catatumbo fue uno de los últimos integrantes incorporados a la delegación de paz de las FARC-EP, proveniente de las montañas de los departamentos del Cauca y del Valle del Cauca, epicentro de agudos combates y donde es de alta intensidad la confrontación armada. En poco tiempo, Catatumbo se puso al día del funcionamiento de la Mesa de Diálogos y del contenido del debate en seis meses de conversaciones, enriquecidas con la participación ciudadana, en particular de organizaciones agrarias, sociales y populares. Reconoce que es definitiva la participación popular. Para él es la presencia a distancia del constituyente primario.

Valora el significado del “acuerdo parcial” sobre el tema agrario: “Lo logrado es un gran paso en el camino hacia la democratización de las estructuras rurales de nuestro país”, señala sin exageración. Los demás puntos también serán difíciles, requieren del tiempo razonable, aquel que no es eterno ni indefinido, pero sí el estrictamente indispensable para llegar a un acuerdo concreto y sostenible de paz con democracia y justicia social.

Pablo Catatumbo dice con ironía que el diálogo de paz no es un reinado de belleza, es difícil y complejo. Habla con profundidad de los logros de la Mesa y del futuro en medio del análisis políticos que demuestra contradicciones y dificultades, pero también enormes posibilidades de un final feliz y no precisamente como en una telenovela rosa, sino en el nuevo estadio político, social y económico de otra Colombia posible.

Cuando ya estaba editada la entrevista se precipitaron los acontecimientos políticos a raíz de las erráticas actuaciones y posiciones del presidente Juan Manuel Santos, como darle credibilidad a que las FARC son las responsables de las amenazas a sindicalistas, la reunión con el golpista Henrique Capriles y el anuncio de la integración de Colombia al pacto militar agresivo de la OTAN, que desataron la crisis de las relaciones con la República Bolivariana de Venezuela y un enérgico comunicado del Secretariado de las FARC en que asegura que “en el limbo se encuentran los diálogos de La Habana”.

No se conoce aún qué incidencia haya tenido el comunicado de las FARC en el inicio del décimo ciclo de conversaciones, pero lo cierto es que se ha perdido bastante confianza. Es un retroceso después del avance histórico que significó el acuerdo reciente. Detrás de ello está la mano de Washington, las declaraciones de Santos y la bienvenida a Capriles coincidieron con la visita a Bogotá del vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden. No existe duda de que Santos debe dar señales claras de voluntad para recuperar la confianza, si alguna vez la tuvo.

Lo aprobado

 

–¿Qué fue lo que se aprobó y que beneficios concretos tiene para la población campesina y la soberanía alimentaria?

–Como principios del acuerdo parcial a que se ha llegado en La Habana, se establecieron el respeto por la naturaleza y la participación incluyente de las comunidades del campo colombiano en todo lo que habrá de desarrollarse a partir de la implementación de lo convenido. Un asunto cardinal en este primer punto de la agenda es haber logrado el compromiso del gobierno de formalizar la propiedad de miles de campesinos y campesinas que han sido partícipes de procesos de colonización. Esto es un hecho muy importante para el campesinado colombiano, que durante toda la historia patria ha sido sistemáticamente excluido del régimen formal de propiedad de la tierra.

Es pertinente destacar esta cuestión, pues es un gran paso en el camino hacia la democratización de las estructuras rurales de nuestro país. Acompañado de esto, se plantea el cierre definitivo de la frontera agrícola colombiana, cerrándole el paso a la explotación intensiva, sin perjuicio de las comunidades rurales. Igualmente acordamos la creación de un fondo de tierras, que aunque no ha sido aún bien definido está destinado a la provisión gratuita de tierras a campesinos sin tierra, o con tierra insuficiente, afrodescendientes e indígenas.

Acompañamos este logro con la definición de un nuevo catastro del campo colombiano, que no se hace desde hace 54 años, buscando un reordenamiento productivo y socioambientalmente sostenible.

Todas estas reformas estarán validadas con la puesta en marcha de programas de desarrollo con enfoque territorial, planes nacionales que acompañarán los procesos productivos y que tendrán importantes impactos en lo productivo, el desarrollo social y el abastecimiento alimentario, a la vez que coadyuvarán al plan de suprimir la pobreza extrema, entre otras metas que forman parte de la reforma rural integral, en la búsqueda del buen vivir de todos los que labran el campo, con condiciones dignas y participación democrática.

Temas pendientes

 

–En la declaración de la delegación de paz de las FARC-EP se plantea que quedan pendientes unos aspectos puntuales que deberán retomarse antes del acuerdo final. ¿Cuáles son?

–Sí, en realidad dentro del acuerdo parcial quedaron varios temas pendientes, algunos de ellos, por su importancia, muy sensibles y yo diría que fundamentales para alcanzar un acuerdo final satisfactorio para ambas partes. En todo caso existe el compromiso de que al final del proceso se volverá sobre esos temas. Entenderá usted que existen cláusulas de confidencialidad en la Mesa que se ligan al principio rector del Acuerdo de La Habana: “Nada está acordado hasta que todo esté acordado”. Por ello no puedo referirme con más precisión a esos puntos en cuestión.

–Lo entiendo muy bien… ¿Está más cerca el acuerdo político de paz, a pesar de las salvedades puntuales?

–El acuerdo parcial frente al primer punto es un paso importantísimo. Queda aún un buen trecho por recorrer, pero se demuestra que con voluntad política y escuchando los clamores del país nacional, es posible avanzar y obtener triunfos en las batallas de la paz.

–Está en turno el segundo punto de la participación política, es un tema importante y de trascendencia para el futuro de la democracia. Algunos lo reducen a la participación de las FARC en el espacio político. ¿Cómo sustentan las FARC-EP la posición al respecto? ¿Qué propuestas llevan?

–Se habla mucho que nosotros entendemos participación política simplemente como nuestra presunta participación parlamentaria. Pero esa no es la esencia de nuestras banderas ni nuestra principal inquietud. En Colombia no ha habido nunca una verdadera democracia. Lo que nos mueve en este punto preciso es buscar elementos para que se dé una verdadera instauración de la democracia en Colombia. Usted sabe que hacer política de oposición al establecimiento en Colombia es una cuestión supremamente difícil, es casi un acto heroico que muchos han pagado con su vida. Lo que queremos es abrir un debate nacional para que entre todos logremos realmente un país pluralista, participativo, incluyente.

Hemos leído las propuestas que partidos, movimientos sociales e individuos realizaron en el pasado Foro de Pensamiento de la Universidad Nacional y las Naciones Unidas, y no sabe usted cuán identificados estamos con los planteamientos de ese torrente de opiniones tan diverso. De esa participación política es que hablamos, la de las amplias y diversas mayorías que debaten y construyen en colectivo.

La participación política

 

–A propósito del segundo punto de participación, ¿cómo lograr mayor intercambio con los sectores populares en la Mesa? ¿Cómo hacer que este proceso no sea tan cerrado como hasta ahora?

–Es que eso es una determinación que ha querido imponer absurdamente el gobierno de Santos, pretendiendo que es posible avanzar en un acuerdo sin la participación de los distintos sectores sociales y populares, sin que estos dejen sentir sus voces en la Mesa, lo que en la práctica se ha venido quebrando, con la movilización del pasado 9 de abril, las que se tendrán que repetir sucesivamente, igual con los foros, tanto en el agrario como el de participación política y la realización de diversos certámenes en que las FARC han venido interlocutando con diversos sectores de la población.

Las comunidades en su sabiduría y creatividad popular sabrán inventar mecanismos de participación, a través de asambleas, foros, cabildos, o cualquier otra forma deliberativa, realizarán sus propuestas por sector social, en los que llamamos especialmente a los sectores urbanos, de mujeres, jóvenes, trabajadores, LGBTI, entre otros, a pronunciarse y a sumarse; para ellos están las páginas de internet, tanto la establecida en la Mesa conjuntamente con el gobierno, como las que aparecen en “Foro permanente” o “Pueblo pa la mesa”, ahí se recepcionan sus propuestas y pueden estar seguros que nosotros las tendremos en cuenta.

Por lo demás, ni la soberanía política de las FARC-EP ni el protagonismo principal del constituyente primario son asuntos que puedan ponerse en discusión.

–Se especula mucho con el tema de las víctimas, algunos creen que allí está el “nudo gordiano” del proceso. ¿Cómo lo entienden ustedes?

–Nosotros somos plenamente conscientes de que todo conflicto interno como éste deja víctimas y genera heridas que son difíciles de curar, víctimas del conflicto. Pero nadie debe olvidar la responsabilidad del Estado y de la clase dirigente en el origen y en la génesis de ese fenómeno que ha dado en llamarse “la violencia” en Colombia y con toda esta tragedia que nos ha correspondido vivir a todos los colombianos y colombianas. Y los farianos y farianas nos incluimos allí también, pues hemos sido igualmente víctimas de persecución política, de asesinatos, desapariciones, desplazamientos.

“Soy una víctima”

 

–¿Usted se considera víctima?

–Mire: a mí me torturaron en las famosas caballerizas del batallón Pichincha en la época de Turbay, posteriormente me secuestró el MAS conjuntamente con el tristemente célebre Batallón Charry Solano y me recluyeron y torturaron en instalaciones del ejército en Bogotá, perdí a un hermano en esta guerra, una hermana mía fue asesinada por Carlos Castaño, y mi familia tuvo que asilarse y salir del país. Similar situación vivieron Alfonso Cano, Timoleón Jiménez, Iván Márquez, Ricardo Téllez, Simón Trinidad, Andrés París, Jesús Santrich, Solís Almeida, Camila Cienfuegos y combatientes de casi todos los bloques de las FARC-EP.

–¿Víctimas es un tema tabú para ustedes?

–Para nosotros ese no es un tema tabú, ni mucho menos. Las víctimas del conflicto, afortunadamente, son un sector social cada vez más deliberativo, organizado, y eso nos parece un avance para la comprensión y el debate público nacional y también para la búsqueda de salidas políticas. Por ello hemos planteado la posibilidad de la conformación de algún instrumento de veeduría al tema, con participación de la comunidad internacional, de organismos humanitarios y, como no, de nosotros, como fuerza insurgente y parte del conflicto.

Con lo que no estamos de acuerdo es con el ruido mediático que pretenden generar algunas ONG vinculadas a la inteligencia militar y a la reacción, que muestran cifras y testimonios sin sustento alguno, fabricados en los batallones, como caballito de batalla en contra de la paz y de la búsqueda de un acuerdo.

No a la reelección de Santos

 

–¿Qué posición tienen las FARC sobre las aspiraciones reeleccionistas del presidente Santos?

–Lo hemos señalado suficientemente: la paz es un objetivo supremo de la nación colombiana, y debe estar por encima de intereses personales, partidistas o económicos. El presidente Santos, de acuerdo a la legislación vigente actualmente en Colombia, está en su derecho de lanzarse a la reelección, de eso no hay duda.

–¿Quiere decir esto que apoyan la reelección?

–No, no la apoyamos, nosotros somos la verdadera oposición al gobierno de Santos, no nos gusta su programa político ni su plan de desarrollo basado en la reprimarización de la economía y en su entrega del país a las corporaciones financieras y a la voracidad de las transnacionales. Tampoco nos gusta el régimen político que él representa por oligárquico y excluyente, además las FARC-EP no participan del escenario electoral ni lanzamos o apoyamos candidaturas.

Me remito al comunicado del Secretariado previo a las elecciones pasadas de alcaldes y gobernadores: allí está muy claro el horizonte táctico que hemos trazado para esta coyuntura. Sería además un despropósito total apoyar la reelección de un gobierno al que al tiempo se combate en toda la geografía nacional, como efectivamente lo hacen las guerrilleras y guerrilleros de las FARC-EP.

–En las filas de la izquierda se plantea un proyecto alternativo unitario para defender el proceso de paz de La Habana, exigir la apertura de diálogos con el ELN y el EPL y para convertir a ese movimiento amplio en opción de poder. ¿Qué opinión les merece?

–Pues que saludamos efusivamente dicha alternativa. La Mesa de La Habana es un logro de todo el pueblo, y su eventual fracaso sólo beneficia a la extrema derecha ultramontana y a quienes se oponen a los cambios político-sociales que Colombia necesita. Por ello es el clamor popular, ese mismo que se expresó el 9 de abril pasado, quien debe buscar senderos de unidad para ampliar el radio de acción de la lucha por la paz.

Nos parece de gran importancia que se abran escenarios de diálogos con la insurgencia toda, pues sabemos que los compañeros del ELN y del EPL tienen mucho que aportar en este momento, y que sin la participación deliberante y propositiva de ellos, no es posible avanzar hacia la paz con justicia social.

–Se habla entre periodistas y analistas que en los seis puntos hay unos difíciles y otros fáciles. ¿Cuáles son para las FARC los difíciles y cuáles los fáciles?

–Hombre, en estos temas tan trascendentales me parece que no hay cosas fáciles. La paz es una tarea titánica, y no podemos abordarla con pensamientos simplistas. Es mejor hacerle despacito y con buena letra, que metidos en una carrera loca de la que tengamos que arrepentirnos prontamente, para que sea nuestro pueblo al que le toque pagar el pato. Mire usted los procesos anteriores, y mire la realidad colombiana contemporánea: ¿Trajeron la paz a Colombia?


¿En dónde están los avances de esos procesos de paz tan mediáticos y supuestamente ágiles? Lo que pasa es que mediáticamente los grandes medios han vendido la idea de que se puede cubrir los diálogos como si del reinado de Cartagena se tratara, y así no es la cosa. Las FARC-EP tenemos una enorme responsabilidad con nuestro pueblo, y no vamos a actuar a la carrera en un tema que es vital para la vida de millones de compatriotas y para el futuro de nuestra patria.

domingo, 21 de abril de 2013

Delegación de paz FARC-EP_Como en los más bizarros momentos del spaguetti-western, Pinzón pretende fungir de perdonavidas








PINZÓN, EL PERDONAVIDAS

Por: Pablo Catatumbo

Integrante del Secretariado Nacional de las FARC-EP y de la Delegación de Paz en La Habana.

 Los medios electrónicos han reportado unas altisonantes declaraciones recientes del Ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, en las que sostiene que el pasado 6 de abril, las Fuerzas Militares estuvieron a sólo dos horas de darnos de baja, lo cual no fue posible por el operativo de suspensión de operaciones por 36 horas acordado dentro de los protocolos de seguridad para el traslado de nuestros delegados en la mesa de La Habana. Por lo tanto, sugiere el ministro, que yo debería agradecerle a la divina providencia, y, cómo no, a él mismo, el hecho de encontrarme vivo e integrando la delegación de Paz de las FARC EP.

Como en los más bizarros momentos del spaguetti-western, Pinzón pretende fungir de perdonavidas, el más violento exponente de la fauna de las películas del Oeste. El perdonavidas, personaje-arquetipo, considera su capacidad de matar en un nivel tan alto, que se da el lujo de renunciar a ciertos asesinatos, siendo entonces magnánimo en su labor homicida.

Lo que parece olvidar Pinzón son los infinitos recursos humanos y económicos que ha invertido su cartera en los operativos de “búsqueda y destrucción” que desarrollan desde hace años contra dirigentes guerrilleros considerados por ellos Blancos de Alto Valor Estratégico, (BAVE).

Deliberadamente olvida las innumerables ocasiones en las que han desplegado batallones enteros para dar el “golpe seguro”, contra comandantes guerrilleros sin que hayan podido lograr sus objetivos. Olvida también con que sevicia han realizado numerosos montajes judiciales contra inocentes civiles a los que han presentado como colaboradores, milicianos o integrantes de nuestros “anillos de seguridad”.

Olvida también a los “hombres-zorro”, o “grupos Camaleón” eliminados –a pesar de su formación de elite en los Estados Unidos-, así como el abundante material de inteligencia estratégica que nuestras unidades en Huila, Putumayo, Caquetá, Cauca, Guajira, Valle y Nariño, han recuperado.

Pinzón se echa flores a sí mismo y a su ministerio, pero a Pinzón, ficha del militarismo ultramontano dentro del gabinete, le falta mucho para ser el perdonavidas que pretende ser.

Seguramente así será porque vive de los laureles militares de su padre y del cacareado asunto de haber nacido en un cuartel militar. Lo que no debe llevarnos a olvidar que ni prestó el servicio militar ni conoce mayor cosa de la vida guerrera, lo que pretende disimular con “galones” de gomina y horas de fisiculturismo.

Las actitudes del ministro de guerra dejan pensando hondamente hasta qué punto sus intenciones representan al gobierno Santos en su conjunto, o si éste desarrolla sistemáticamente una política de doble discurso.

Afortunadamente el masivo clamor por la paz expresado el 9 de abril, ha demostrado que todas esas expresiones de hirsuto militarismo como las de Pinzón, son hoy rezagos de un pasado que estamos seguros habremos de superar entre todos y todas. Recapacite Ministro, y comprenda que estamos en la hora de la paz.

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Delegación de paz FARC-EP



viernes, 8 de marzo de 2013

Pablo Catatumbo, FARC-EP: “Hugo Chavez: Temple de Bolivariano consecuente”





Por: Pablo Catatumbo, jefe nacional del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia.

Pablo Catatumbo
El 4 de febrero de 1992, cuando los apóstoles del “fin de la historia” y los propagandistas de la muerte de la izquierda revolucionaria rumiaban plácidamente su pretendido triunfo, las masas populares y los militares patriotas de Venezuela realizaron un heroico intento por cambiar de base la realidad que los agobiaba. Allí, entre los artífices del torrente popular, estaba Hugo Chávez Frías.

 Ayer, nos enteramos de la fatídica noticia de su muerte, y los bolivarianos y las bolivarianas del mundo entero lloramos su pérdida que es la de un dirigente y amigo cuyas obras e ideas dividen en dos la historia reciente.

¿Qué media entre el oficial patriota de 1992, y el presidente luchador contra el cáncer de 2013? Estos veintiún años fueron testigos del proceso de formación y consolidación de un movimiento revolucionario de enormes consecuencias, de la elevación de la conciencia de las masas venezolanas, y del resurgir del arsenal ideológico que nos legaron Simón Bolívar y todos los patriotas de Nuestra América. Son pues, veintiún años de identidad entre hombre y pueblo, entre dirigente y proyecto político, entre las heterogéneas voluntades y el caudal unificador.

El Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia ha sido siempre admirador de los logros sociales, económicos y políticos de la Venezuela Bolivariana, así como de las iniciativas de integración latinoamericana y mundial que han surgido desde allí. Vemos en ellas la realización de los ideales de nuestro Libertador, Simón Bolívar, así como las raíces de un nuevo ordenamiento internacional vinculado a los pueblos y no a los intereses del gran capital. Igualmente, destacamos el logro fundamental del Comandante Chávez en el terreno de la batalla de ideas: el impulso y la revitalización del pensamiento bolivariano.

Cuando las oligarquías de Nuestra América se regodeaban en el encarcelamiento de las ideas del Libertador, Chávez y su Revolución Bolivariana las hicieron realidad en la práctica. Hoy, la nueva América Latina que mira esperanzada un futuro socialista, es consciente que en las armas ideológicas que nos legaron Bolívar y todos nuestros patriotas verdaderos, está la base para la construcción de nuestra independencia y soberanía.

Por todo esto, lamentamos profundamente la pérdida del Comandante Chávez, artífice de todas estas mil y un batallas que el hermano pueblo venezolano ha sabido emprender con la constancia y la altura de un bravo pueblo que no soporta tiranos. Como bolivarianos y bolivarianas, vemos en Chávez la demostración de lo que ha de ser un honesto y consecuente batallador por la democracia y el socialismo. El Comandante es, hoy, un modelo de revolucionario auténtico y popular que habrá de ser seguido por todos los que queremos una verdadera Patria Grande.

Desde los campos y ciudades de nuestro país, desde la selva amazónica hasta las islas caribeñas, de las honduras del Pacifico hasta la llanura oriental, los patriotas por la Nueva Colombia rendimos homenaje al comandante sin par de este continente rebelde. ¡Los que mueren por la vida, no pueden llamarse muertos!

¡Hasta la Victoria siempre!
Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia.
Montañas de Colombia, marzo 6 de 2013.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Saludo de Año Nuevo para el Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia




Con renovado optimismo en el futuro de Colombia, el Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia le desea a todos los integrantes de los núcleos, grupos de trabajo, y colectivos bolivarianos; a los bolivarianos y bolivarianas de corazón; y al pueblo colombiano sin distingo alguno, un saludo ferviente con los mejores deseos para el año 2013.
Este 2012 que termina ha sido un año de intenso trabajo para quienes trabajamos por la paz con justicia social. En las trincheras guerrilleras, en los pasillos de la academia, los lugares de trabajo, las esquinas del barrio, las veredas y corregimientos rurales, se redoblaron los esfuerzos por la construcción de la unidad popular, premisa de todo cambio y transición democrática en nuestro país.
Centenares de patriotas, de manera abnegada y desinteresada estuvieron presentes en las diversas labores de organización, movilización, formación y gestión de la anhelada Nueva Colombia en la que depositamos todas nuestras esperanzas.
Recibamos este 2013 con la alegría propia de nuestro pueblo. Con esa misma alegría afrontemos las nuevas tareas que se nos vienen, teniendo como horizontela paz con justicia social.
Para todos y todas: ¡Colmemos el 2013 de una amalgama de luchas populares, por la paz, por la dignidad, la soberanía y la justicia social para nuestro Pueblo!

Pablo Catatumbo
Jefe Nacional del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia.
Diciembre 26 de 2012.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Comandante Pablo Catatumbos: La desigualdad social en Colombia: Algunas ideas y reflexiones


Manifestación de alumnos y profestores de la SENA.


Por: Pablo Catatumbo – Integrante del secretariado de las FARC-EP

Que sea esta la oportunidad para hacer llegar a toda la comunidad del Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA, el saludo cálido del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia: ¡Adelante con esta lucha!, fundámosla con las demás expresiones y manifestaciones del movimiento de masas colombiano, e indudablemente el vencer será nuestro horizonte seguro.
Pablo Catatumbo
El SENA ha sido un bastión de la resistencia a las medidas neoliberales que buscan acabar dicha institución desde el inicio de la ofensiva neoliberal en Colombia. La actual coyuntura de lucha se inscribe en la oposición a la reforma tributaria de Santos, que implicaría el fin de los impuestos parafiscales que sostienen al SENA, poniéndolo de facto en situación de desfinanciación e insostenibilidad.
Dicha reforma ha despertado numerosas críticas en diversos espacios: académicos, políticos, de opinión, etc. Sin embargo, destaca la oposición que a ésta han manifestado estudiantes, profesores, empleados y comunidad académica en general del Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA, no sólo por la solidez de sus argumentos y la justeza de su movilización; sino porque además, nos permiten adentrarnos en la disquisición sobre una temática álgida: La de la Desigualdad Social en Colombia.
El gobierno pone en duda la viabilidad a futuro de un centro de estudios que fue creado durante la dictadura de Rojas Pinilla buscando el acceso a la educación superior de los sectores populares, y al tiempo, la consolidación de una clase obrera especializada en las múltiples labores que traería una industrialización que se avizoraba próxima.
El modelo del SENA es la adopción colombiana del modelo del SENAI brasilero. Nacían éstas como instituciones educativas que buscaban complejizar la fuerza de trabajo promedio de los trabajadores de países en vías de desarrollo bajo el horizonte de la consolidación de una industrialización garantizada por la sustitución de importaciones.
Como todas las instituciones públicas de educación creadas bajo el capitalismo (sean éstas técnicas, o de nivel universitario), su papel adjudicado es el de ser garantes de una pretendida movilidad social.
Esto es, de la garantía de la contingencia de que un individuo de un sector social determinado pueda ascender dentro de la jerarquía social. El ya casi olvidado Althusser denominó a esto un aparato ideológico del Estado. Esto, hay que decirlo, no desvirtúa ni relega a segundo plano la lucha de la comunidad del SENA, ni del grueso del movimiento estudiantil.
La trama de la movilidad social es una de las expresiones discursivas más importantes del capitalismo desde sus albores mismos.
Recuerdo en mi juventud los frecuentes artículos en Time y Selecciones sobre los casos de multimillonarios estadounidenses que, a punta de sacrificio e innovación, se levantaban desde las catacumbas miserables de una infancia llena de necesidades, para convertirse en el súper hombre de la modernidad del capital: el self – mademan, el caballero de industria construido por su propio esfuerzo.
Era la continua repetición de un cuento que todos los de mi generación escuchamos: el joven y pobre Henry Ford trabajó duro hasta que paulatina mente pudo estampar su nombre en el parachoques de los automóviles más vendidos del mundo. Me Sorprendí años después al enterarme que Selecciones se olvidó de contarnos que Ford era un furibundo reaccionario que persiguió a muerte los sindicatos, y que patrocinó libe los y pogromos anti semitas y hasta ayudó a Hitler. ¡Vaya coincidencia!
Posteriormente, la academia se sacudió con el cambio de paradigma de las cátedras de economía. El marxismo, presuntamente superado, era reemplazado por las vertientes neoclásicas y neoliberales de las ciencias económicas. Un importante sector de economistas – funcionarios – empresarios empezó a publicitar el famoso “ emprendimiento “ (especie de mutante del entre preneurship de J. A. Schum peter) como la nueva verdad del mundo empresarial. El relato de vida de Ford es ahora reconvertido y adornado con interminables arreglos de cálculo y estadística de alta complejidad para así hacer el discurso más creíble al adjudicarle una supuesta base científica.
La movilidad social pareciera ser esa válvula de escape estadística con la que el sistema argumenta su pretendida justeza. La excepción numérica pasa a ser la norma. Afortunadamente las crisis sistémicas del capitalismo han desbaratado estas fabulas y nos devuelven a la cruda realidad: Hoy día, la radicalización de la contradicción entre el capital y el trabajo es el signo de los tiempos, y no el triunfo de estos emprendimiento s de ciencia – ficción.
Un sistema en crisis, y un país en crisis: hoy en Colombia, nadie sensato cree en el mito de la movilidad social. Siendo el tercer país en el mundo en estadísticas de
inequidad, con el avance de una rampante y acelerada desindustrialización y la consolidación de la acumulación terrateniente, el país se postra hoy en un estado de cosas donde la única movilidad social es la de los grandes parásitos ligados a la corrupción, el sector financiero o el narcotráfico a quienes el Estado les garantiza día a día mejores condiciones.
Mientras los noticieros de Caracol y RCN gastan la casi totalidad de sus emisiones en mostrar los “horrores” de los huecos de los anden eso de los puentes peatonales, o peregrinas crónicas sobre ganadores de la lotería en municipios apartados; la miseria colombiana pareciera no existir en la televisión. En nuestro recorrido por zonas campesinas e indígenas nos encontramos día a día con inasistencia médica, hambruna física y con un pauperismo generalizado; las milicias urbanas reportan la proliferación de bandas al servicio del narco paramilitarismo en todos los barrios populares de Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla. El horizonte de oportunidades lleva a la juventud a las más desesperadas opciones. Y todo, al mismo tiempo de público conocimiento, y silenciado, oculto.
La aplicación de un rasgo característico del modelo capitalista contemporáneo que conlleva el traslado de los llamados “ bienes y servicios sociales “ (salud, educación, ciencia, tecnología) a las manos del sector privado; significa en la práctica, el desmonte definitivo del Estado de Bienestar con el que soñó la socialdemocracia por un largo tiempo (y que el presidente Santos defendía cuando era el traductor de Tony Blair).
Por ello las apuestas políticas de los poderosos de Colombia incluyen la batalla a muerte contra todas las instituciones, colectivos humanos y personalidades que defienden el acceso a los derechos sociales y económicos, y los valores redistributivos y de equidad que se han dado en llamar justicia social.
En febrero pasado Armando Montenegro referenciaba la existencia de una curva estadística – la “ curva Gatsby “ – que relaciona los dos factores de los que hemos venido hablando – movilidad y desigualdad social – en un momento dado. Dicha curva, propuesta por el economista asesor del presidente Barack Obama, Alan B. Kru ege r, representar ía una herramienta de análisis sin par para determinar la realidad de un país dado.
Ahora, cuando los funcionarios del gobierno insisten en la presunta inviabilidad de las propuestas farianas en la mesa de conversaciones: ¿se someterían a un examen sobre la desigualdad de su gestión? ¿se aprestarían para la determinación pública de la curva Gatsby de la Colombia actual?
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Una adenda: la curva Gatsby debe su nombre a la ya clásica novela de Scott Fitz gerald, El Gran Gatsby, en donde un joven emprendedor cumple el sueño americano del ascenso social llegando a ser millonario, pero mediante varias trapisonda s y jugadas ilegales, mejor dicho, por el atajo del todo vale. En conclusión: una novela que ironiza un arquetipo social (el del sel f – ma de man).
Ahora en Colombia hemos de sufrir una auto biografía que lleva a ese arquetipo a su nivel más patético, se trata del último libro de Álvaro Uribe Vélez, en donde éste relata el entre preneurship que lo llevó de la regencia del restaurante El Gran Banano a las consultorías pro – sionistas de la ONU, pasando – sobra decirlo – por su criminal administración presidencial.

jueves, 16 de agosto de 2012

Pablo Catatumbo, FARC-EP: Acerca de nuestro carácter político



El fundador e indusctible comandante de las FARC-EP, Manuel Marulanda Vélez


Acerca de nuestro carácter político

Somos un movimiento de izquierda que lucha por la superación del modelo económico y político existente, y por una nación plena de dignidad y soberanía.

Por Pablo Catatumbo

Integrante del Secretariado de las FARC EP
Se nos acusa a las FARC EP de dos cosas. La primera, ser el palo en la rueda para un verdadero desarrollo y consolidación de la izquierda en Colombia, y la segunda, de ser los artífices del paulatino giro de la vida política hacia formas abiertas de fascismo durante la última década. 
Pablo Catatumbo
¿Somos las FARC-EP una talanquera que impide el avance de las tendencias de izquierda en Colombia?
La pregunta surge, en nuestro parecer, de dos situaciones: el desconocimiento sobre nuestra historia y actividad como organización revolucionaria, de un lado, y una obvia intención de desligarnos del campo de las izquierdas en la historia de nuestro país, por el otro. Es como si nuestro surgimiento y desarrollo obedeciera a una suerte de generación espontánea militar única en la historia universal. 
La realidad contrasta con lo anterior. Nuestra historia es producto de la convergencia de las más diversas expresiones de las luchas sociales del pueblo colombiano. Si tomamos el caso de nuestros dos más grandes timoneles, Manuel Marulanda Vélez y Jacobo Arenas, observamos que se juntaron las luchas de los colonos campesinos liberales y comunistas de la cordillera central y el turbión proletario del pueblo santandereano. Dos hombres, dos cordilleras, dos luchas hechas una en las trincheras de Marquetalia. 
En el proceso de surgimiento de los frentes y compañías de las FARC se recogen muchas de las tradiciones político-culturales del campo popular colombiano. Es así como contamos con camaradas provenientes del movimiento indígena, del campesinado rebelde, de la lucha estudiantil, de los afrodescendientes, las mujeres rebeldes, el proletariado, los intelectuales, artistas y el movimiento cooperativo. 

VALE LA PENA HACER UN POCO DE HISTORIA. El asesinato de Rafael Uribe Uribe, la persecución a tiros y la conversión en asunto de guerra del socialismo revolucionario de María Cano, la masacre de las bananeras, la santa cruzada decretada contra el joven Partido Comunista por Laureano Gómez, el magnicidio de Jorge Eliécer Gaitán y el subsiguiente período denominado La Violencia, así como la persecución internacional de los partidos políticos colombianos emprendida por Rojas Pinilla, junto a sus salvajes guerras contra Villarrica y el Sumapaz, constituyen acontecimientos de honda repercusión en Colombia, sucedidos todos antes de la existencia de las FARC. 
Cinco jovenes de la Juventud Comunista
fueron asesinados en la sede de la Juco
1985 como parte de la Guerra Sucia.
La represión a la izquierda, el asesinato selectivo de sus líderes y la búsqueda del desmembramiento de sus organizaciones han sido una constante de largo aliento dentro de la historia colombiana, cuya responsabilidad recae directamente en el régimen reaccionario y antidemocrático. Y, lo más importante, esta constante no se vio interrumpida con el surgimiento del conjunto de las guerrillas revolucionarias, incluyendo, obviamente a las FARC-EP. 
La persecución sistemática contra la Unión Patriótica, A Luchar y el Frente Popular, así como la desatada contra incontables organizaciones cívicas, sindicales, campesinas, étnicas o comunitarias no pueden ser examinadas como procesos aislados o casualidades políticas, sino como el ejercicio continuado de la represión antipopular y retrógrada que ha imperado en Colombia. 
Cuando aún lloraba el pueblo la pléyade de grandes dirigentes asesinados por el militarismo en la década de 1980, una Asamblea Nacional Constituyente, convocada con la rimbombancia de quien pretende llamar la atención por el hecho de gritar y no por lo que grita, proclamaba la Carta Magna de 1991. Era ésta una premisa para la imposición imperialista de las políticas neoliberales, que significaban el saqueo abierto del patrimonio y recursos de Colombia. 

NO FUE ESTA CONSTITUCIÓN la ocasión ni el escenario para una verdadera construcción de la paz, sino por el contrario, el sello perfecto para la cooptación de un importante sector del campo popular que se convertía ahora en defensor de la presunta legitimidad del Estado. La dispersión de la izquierda no la imponía la insurgencia, sino que la patrocinaba el régimen. 
He allí otro rasgo que pretenden ignorar nuestros críticos. ¿Por qué no hablan de la cooptación de decenas de intelectuales y analistas ayer ultra revolucionarios e incendiarios, por las instituciones, la academia y los medios de comunicación? ¿Por qué eluden la actuación corrupta y reaccionaria de una gran parte de los integrantes de grupos revolucionarios que renunciaron a la lucha y se acogieron a la desmovilización? ¿No estuvo el gobierno de Álvaro Uribe repleto de exrevolucionarios? ¿No consulta hoy Santos su política de seguridad con quienes hace veinte años lo consideraban un oligarca? 
Este tipo de hecho no puede verse como la sucesión de simples coincidencias, vocaciones tardías o reflujos ideológicos. Se trata de otra estratagema clave del accionar del Estado en contra de la unidad de las izquierdas colombianas. La infiltración, la delación, la perfidia y el embuste han sido tretas permanentes que han hecho florecer cíclicamente el oportunismo y la división en la izquierda. El actual debate permite dilucidar nuevos elementos en esta larga historia de traición. 
Es necesario resaltar que las FARC-EP han participado activamente dentro del campo de las izquierdas colombianas desde su fundación misma. 
Con las comunidades campesinas de Marquetalia, El Davis y Riochiquito, de mayoría liberal, sólo se manifestaron solidarias la izquierda colombiana y mundial. Los partidos tradicionales del Frente Nacional azuzaron el desarraigo, el despojo y la sevicia en contra de unos cuantos labriegos e indígenas que se negaban a regalar años de ardua colonización. Ese mérito signó nuestro rumbo en la lucha por la paz, la democracia, y el socialismo. El camarada Jacobo recalcaba en Riochiquito, hace ya más de cuarenta años, que la resolución de los problemas de las masas campesinas sólo podía darse a partir del triunfo de un frente político, que incluyera a todas las izquierdas y a los verdaderos demócratas y patriotas de nuestro país.
GUERRILLERA de las FARC-EP en la década ´80.

EN LA UNIÓN PATRIÓTICA, la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar y muchos otros espacios de convergencia y unidad hemos manifestado nuestro carácter definido de combatientes por la libertad y por la construcción de una Nueva Colombia. 
Somos un movimiento de izquierda que lucha por la superación del modelo económico y político existente, y por una nación plena de dignidad y soberanía. Y sabemos que el logro de esto no se derivará de una acción solitaria de nuestra parte. Por ello estamos abiertos a la discusión con todas las izquierdas. 
Durante todos estos años hemos dialogado con diversas formaciones de nuestra izquierda. Maoístas, marxistas-leninistas, socialistas, trotskistas, socialdemócratas, indigenistas y muchas otras vertientes, en espíritu de solidaridad, respeto y franca crítica. Esta tradición, que indudablemente ha tenido pausas lamentables dentro del devenir político patrio, no puede ser abandonada, y seremos reiterativos en ella. 
No se nos puede achacar, de buena fe, la responsabilidad plena sobre el desarrollo actual de la izquierda colombiana. Seguramente tendremos una carga determinada, pero la magnitud de ésta, habría que dilucidarla en un franco debate colectivo de todas las organizaciones que constituimos el campo popular y de las izquierdas de nuestro país.

EN NUESTRO PARECER, QUIENES SOSTIENEN la existencia de una extendida y generalizada crisis de la izquierda colombiana, son los mismos que la conciben simplemente como una representación parlamentaria, asumiendo que el éxito o fracaso está en el número de curules y la popularidad en las encuestas. La izquierda real no se circunscribe únicamente al escenario electoral, sino que tiene un componente vivo, móvil y cambiante en el agitado universo de los movimientos sociales.
Es allí donde cualquier observador avezado encontrará que en Colombia se vivencia un florecimiento de ricas y nuevas experiencias organizativas dentro del campo popular, que se manifiestan en heterogéneas manifestaciones de movimientos, convergencias, expresiones y plataformas que saludamos con la alegría de quien encuentra nuevos amigos y compañeros para su brega diaria. Las FARC-EP no han visto en este creciente y novedoso turbión popular un enemigo o un contrario.
¿Somos las FARC-EP coadyuvantes de la extrema derecha en Colombia?
Quisiéramos partir de una afirmación categórica. Quienes sostienen esta teoría son fundamentalmente los voceros de la socialdemocracia y el liberalismo.
Francisco Santos, co dueño de El Tiempo, ex director del diario, ahora director de RCN-Radio,
quiere como cerrar los ojos y orejas por las declaraciones de los altos jefes paramilitares que
el ex vice presidente de Uribe proponía a Carlos Castaño crear un Bloque Capital para la
región de Bogota. ¿Quien se basa en la extrema derecha sangrienta y quien la estimula?

Así, cada vez que actuamos militarmente, en acciones legítimas propias de la guerra de guerrillas, saltan los críticos y analistas a señalarnos como sustentadores de la pretendida validez de gobiernos de mano dura, y como talanqueras en el camino de una supuesta izquierda, descafeinada y vacua, que no resulta ser ni siquiera oposición.
Se trata a todas luces del guión de las teorías de la conspiración tan en boga en estos días. Un grupo de revolucionarios que combate contra el Establecimiento, su fuerza militar y su paramilitarismo, con el secreto fin de favorecer políticamente a sus misteriosos y clandestinos amigos fascistas. Un libreto repleto de absurdos y contradicciones que sólo puede caber en la cabeza de quienes pretenden que se continúe con la falacia de pintarnos como unos delincuentes sin principios, que en el pasado tuvimos orígenes revolucionarios, pero que ahora no somos más que vulgares narcotraficantes.
Tal hipótesis se contradice completamente con la realidad. Miles de combatientes farianos confrontan en toda la geografía nacional al fascismo y al imperialismo con las armas en la mano, exponiendo sus vidas y entregándolo todo por la revolución. La pregunta es, ¿serán ellos coadyuvantes, agentes inconscientes o colaboradores telepáticos del proyecto de la extrema derecha?

Hagamos un ejercicio de rememoración político-militar.

En 1999 entró el Bloque Calima a realizar masacres, ejecuciones, torturas y violaciones en el centro oriente vallecaucano. Su accionar criminal, abierto y escandaloso no fue en momento alguno repelido por el Ejército o la Policía, ni mucho menos rechazado públicamente por los poderes locales y regionales. Fueron los hombres y mujeres del Bloque Móvil Arturo Ruiz, el Comando Conjunto de Occidente e integrantes del entonces existente Movimiento Jaime Bateman Cayón, quienes confrontaron eficazmente a las tropas fascistas, llevándolas a su completa derrota y al fracaso de su proyecto en esa parte del país.
¿Tendrá sentido afirmar que esto permitió el fortalecimiento de tendencias de derecha en la región? ¿Que condujo a la consolidación de grupos fascistas en el Valle del Cauca?
Es claro que en el andamiaje discursivo montado por los grandes medios en contra de las FARC, existen dos prácticas de intenso uso:
La primera, de uso corriente y orientada al público popular, es la discursiva del narco terrorismo que no es más que la readaptación del clásico terror rojo de la Guerra Fría, que bebe en los más retrógrados mitos del anticomunismo.
La segunda, según la cual la guerrilla tendría, bajo esta versión, unos orígenes medianamente justos, opacados infelizmente por el desarrollo ulterior, la adopción del narcotráfico como supuesta forma de vida y la conversión en una difusa máquina de guerra, al mismo tiempo anquilosada y miope políticamente, así como macabra en el plano militar.
Dentro de esta trama los guerrilleros seríamos simples fichas de los truculentos mandos que, además, buscan contribuir con su accionar al fortalecimiento de su enemigo.
¿Qué designios cruzan por la mente de quienes defienden semejante hipótesis?
Montañas de Colombia, Agosto de 2012