lunes, 17 de junio de 2013

Compendio de Propuestas FARC-EP.Propuesta de Paz. PUNTO AGRARIO.

“Gobierno no tendrá foto de entrega de armas”: Andrés París, vocero de las Farc

Guerrillera de las FARC.


Andrés París, vocero de las Farc, sugiere que esa guerrilla no entregará las armas ni aún en el caso de que se firme un acuerdo de paz. Insiste en que no van a ir ni un día a la cárcel.

Por: Hugo Mario Cárdenas López, enviado especial a Cuba 

Domingo, Junio 16, 2013 / Desde que se iniciaron los diálogos entre el Gobierno y las Farc en La Habana, Jesús Emilio Carvajalino o ‘Andrés París’, miembro de la delegación del grupo guerrillero, se ha convertido en el hombre de las comunicaciones.

Es a través de él que los medios locales e internacionales han podido acceder a varios de los integrantes de la delegación de las Farc y quien se encarga de coordinar los comunicados que sobre los diferentes temas emiten los integrantes del grupo armado ilegal.

El pasado jueves, mientras descansaba en la piscina del Hotel Palco, junto al Palacio de Convenciones donde se adelantan los diálogos, el miembro del Estado mayor de las Farc, accedió a hablar con El País sobre los temas espinosos de la agenda, los planes políticos tras la eventual firma de un acuerdo que ponga fin a la confrontación armada y los posibles escenarios en los que se verán de llegar a dar su paso a la vida política.

¿Qué hay de diferente en este proceso para creer que es hora de la paz?

 

Anhelamos construir el gran tratado de paz, pero a la vez señalamos nuestra decisión profunda de no protagonizar un acto de rendición ni de sometimiento. El Gobierno después de seis meses de diálogos tiene que ser sensato porque no están hablando con una guerrilla derrotada y los planes que tienen para derrotar militarmente a la guerrilla en estos seis meses no les han dado resultados. El Gobierno debe entender que con esta generación de comandantes es posible la paz. Hay una voluntad muy grande de las Farc, del Estado mayor Central y de la delegación que se encuentra en La Habana para marchar con firmeza hacia un acuerdo de paz.

Andrés Paris desde San Vicente de
Caguán en el proceso de Paz
1999-febrero 2002.

¿Entonces la realidad es que en el Caguán no tenían voluntad de paz?

 

El mejor momento para sellar la paz fue en el proceso del Caguán, donde un hombre de la autoridad de Manuel Marulanda estaba al frente, pero por las mezquindades de la época este proceso se frustró. Lo nuevo es que los sectores sociales que reclaman la firma de un acuerdo hoy son mayores que los que existían en el proceso del Caguán.
Hoy no tenemos a un Uribe Vélez trabajando como una hiena hambrienta contra la paz, como lo fue él en su momento, que logró con éxito hacer fracasar ese proceso y con eso elegirse y reelegirse presidente. El contexto internacional también es favorable y por eso es una jugada artera la del Gobierno con Venezuela, que está jugando a la paz y estimulando un acuerdo pacífico y la oligarquía colombiana y sus servicios especiales conspirando con la oposición terrorista para desestabilizar el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

¿Las muertes de ‘Marulanda’, ‘Reyes’, ‘Cano’ y ‘Jojoy’ ayudaron para que decidieran sentarse a hablar de paz?

 

La enseñanza de nuestros fundadores y de nuestros comandantes fallecidos es fortalecer nuestra convicción en la justicia de la línea política y militar que ellos trazaron; y todos ellos, más Alfonso Cano, el hombre que más se destacó en su voluntad de encontrar una solución política, reafirman nuestras banderas de la paz, pero también nos reafirman en la voluntad de continuar en la lucha armada, mientras no se firme un gran tratado de paz.

¿Por qué se les hizo más fácil negociar con el presidente Santos cuando fue quien más golpes les dio como ministro de Defensa?

 

Los acuerdos los logran fuerzas beligerantes que están en el campo de batalla confrontados. También en la mesa, de parte nuestra, está un grupo de comandantes que ha estado en la primera línea de combate. Lo que pasa es que esa historia hace parte de la reserva y nosotros no la publicitamos, pero en la mesa estamos sentados protagonistas de la guerra y protagonistas de la política.

¿En cuáles puntos de la agenda las Farc van a ceder más?

 

Andrés Paris desde La Habana, 2013
Nosotros nos movemos sobre una línea de reformas y cambios avanzados y democráticos; ya hicimos la gran concesión que podíamos hacer y es que no estamos exigiendo los cambios revolucionarios en la mesa; y en todo lo que estamos planteando, incorporamos los intereses de otros sectores sociales. La reforma agraria, si se quiere, beneficia más a las fuerzas del capitalismo, que requiere modernizar más el campo, adecuarlo a los desarrollos generales del país capitalista que propiamente una reforma agraria de carácter socialista.

En el marco de esa reforma agraria y la restitución de tierras, ¿van a devolver las tierras que les han despojado a campesinos?

 

Esa es una calumnia muy grande de ese instrumento que se llama la Unidad de Restitución de Tierras, que fue tomada por los paramilitares. Todo el equipo que pusieron al servicio de recoger la información manipulaba al campesino que venía a reclamar su tierra después de un despojo y les insinuaban que si ellos reclamaban tierras en poder de los paramilitares, el proceso se les iba a demorar; en cambio, si hacían aparecer ese despojo como fruto de una agrupación guerrillera, ese proceso se le iba a agilizar. Cómo una fuerza ilegal combatida por todos los órganos de inteligencia puede mantener en la clandestinidad semejante cantidad de tierras.

¿Entonces las Farc no tienen tierras?

 

Contamos con algunas propiedades pequeñas, pero que están al servicio de las necesidades alimenticias o de las necesidades de los frentes guerrilleros.

¿Y cómo las adquirieron?

 

Esas tierras son tramitadas a través de mecanismos legales de compra.

¿A través del testaferrato?

 

Están a nombre de campesinos que voluntariamente colaboran con la insurgencia y ellos se vuelven propietarios de las fincas. Para nuestras necesidades, no precisamos más de diez hectáreas.

¿Creen que la Corte Penal Internacional acepte que haya impunidad a los delitos de lesa humanidad que ustedes han cometido?

 

Esa es una interpretación de un sector de la jurisprudencia internacional, pero hay otros sectores que ven en la Constitución colombiana la posibilidad que accedamos a recursos que están en la ley y que no han desaparecido, aunque los han ido ahogando y arrinconando. Horacio Serpa dijo que no lo creyeran tan zoquete de creer que guerrilleros que llevan 50 años van a terminar sus días aceptando irse a la cárcel. Eso no tiene lógica, pero sí tenemos la disposición de encontrar y construir en la mesa de diálogos la soberanía del articulado jurídico que genere la participación política de la guerrilla en nuevos escenarios. No pensamos ir a la cárcel y hay que encontrar las figuras que están ahí en la Constitución para que las apliquemos.

¿Además de no ir a prisión, qué debe surgir del proceso para que toda una vida en el monte no haya sido inútil?

 

El guerrillero siempre lucha por la victoria, por el triunfo y si tenemos la posibilidad de ver dibujado ese triunfo en un gran tratado de paz, no se ha perdido tiempo y toda vida que se ha perdido en esta lucha ha sido una contribución a ese anhelo de la paz en Colombia. Inútiles son las vidas de antiguos guerrilleros que se han puesto al servicio de la relegitimación y la existencia de un régimen podrido. ¿Acaso cree que es muy útil la vida de quienes están hoy al servicio del régimen como Rosemberg Pabón, que hoy hace parte de las líneas uribistas?

Pero muchos sectores consideran que ustedes también cambiaron sus ideales por el narcotráfico...

 

Esos sectores están muy desinformados y debe ser que no les ha llegado ninguna noticia de La Habana; porque lo que aquí se ha visto es a una guerrilla pensante, que construye un programa agrario, que modela una nueva forma de institucionalidad, una guerrilla social e intelectual como la soñaron el Che Guevara y Manuel Marulanda.

¿Cuándo entendieron ustedes que nunca lograrían el poder por las armas?

 

Desde que nacieron las Farc, cuando eran 48 campesinos con revólver, trazaron el programa agrario de Marquetalia, el primer documento fundacional de la organización en el que se establecieron unos objetivos agrarios, pero también se definió el gran objetivo estratégico revolucionario que era la toma del poder. Hoy en día es cierto que no tenemos el mismo número de combatientes que teníamos en el Caguán, pero no somos los 48 que había en Marquetalia hace 49 años. Entonces los guerrilleros de hoy somos los suficientes para seguir protagonizando hechos de guerra o hechos de paz y la voluntad nuestra no se ha arreado en lo político ni en lo militar. El Gobierno de Colombia tiene que ser sensato y seguir reconociendo que está sentado con una fuerza política. Que deje de insistir en la derrota militar de la guerrilla que no la van a lograr.

¿Significa eso que aún creen que pueden alcanzar el poder por las armas?

 

Creemos que la lucha armada sigue siendo vigente en contra de esa institucionalidad, en contra de esa realidad económica y social. Según los manuales de contrainsurgencia, una guerrilla es 80 % política y 20 % militar. Una guerrilla pequeña ensanchando su espacio político puede protagonizar transformaciones más gigantescas en un país, que una guerrilla grande con músculo militar, pero sin influencia de masas. Entonces ahí hacen cálculos alegres los estrategas mediáticos porque los estrategas militares sí siguen viendo como amenaza la presencia militar de las Farc.

Hay quienes aseguran que sin la ayuda de Chávez, ya los habrían derrotado...

 

Sin la ayuda de Chávez en las Farc se hubiera pensado solo en una respuesta militar y en la confrontación armada; es Chávez quien construye la posibilidad de un nuevo entendimiento de paz.

El segundo punto que discuten hoy es sobre participación en política y unas elecciones cuestan mucho dinero, ¿de dónde van a sacar para financiar una campaña política?

 

Sería una estupidez meterse en un proceso electoral bajo los mecanismos tramposos y fraudulentos que existen. No vamos a entrar a participar con el actual régimen electoral y el mecanismo de compra de votos y trampas; eso sería un suicidio. Por eso en las propuestas que estamos haciendo, se contempla una reforma profunda al régimen electoral.

¿El debut de las Farc en la política lo harán en las elecciones legislativas del 2014 o en las regionales del 2015?

 

Nosotros vamos mas allá de la simple participación y garantías para hacer política por otros métodos; la esencia de este punto está en la raíz del conflicto armado. El punto agrario mostró las raíces económicas de la confrontación armada, la estrechez antidemocrática de la tenencia de la tierra y la ruina del campo colombiano. Este punto político le va a mostrar al país que la raíz del conflicto es que no hay democracia real. Si hubiera democracia no habría necesidad de armas y en este punto esperamos lograr la creación de los marcos legales, políticos, constitucionales que permitan actuar en política fuerzas distintas a las del establecimiento. Vamos hacia el rescate de los aspectos progresistas de la Constitución del 91 que en el capítulo de derechos, deberes y garantías fue bastante avanzado y estamos planteando un conjunto de reformas para que los colombianos no volvamos a caer bajo el régimen bipartidista.

¿Pero les interesa más el poder regional o se creen con la fuerza para entrar a disputar las curules en el Congreso?

 

Sabemos que tenemos una fuerza política que en el caso de lograr las garantías, tendrá una importante participación. Somos una fuerza esencialmente política, cuyo espacio no lo han ido estrechando a través de la guerra de exterminio, de la liquidación de distintas expresiones anteriores que buscaban crear una salida política y un alternativa de transformación de las Farc.

¿Van a crear un partido o tomarán la plataforma de la Unión Patriótica?

 

Frente a la Unión Patriótica lo que hemos reclamado es que se termine el proceso de reconocimiento de este magnicidio que hubo en Colombia y todo lo que se haga en beneficio de la restauración de los derechos de esta organización política son bienvenidos, pero a la vez que la Unión Patriótica lucha por estos derechos, vemos que a otras fuerzas se les niega la posibilidad de participar en política; a la senadora Piedad Córdoba le han quitado los derechos de participación política, a la Marcha Patriótica empieza ya un proceso de capturas de sus dirigentes y los pequeños partidos vienen siendo marginados y van a ser limitados e impedidos prácticamente de participar en el proceso electoral que está en marcha.

¿Usted dónde se ve tras la firma de un acuerdo?

 

Nosotros siempre nos mantendremos en el ala izquierda de la política colombiana; Estamos buscando una forma distinta a la armada de estar en el espectro político, pero a diferencia de otras fuerzas que entregaron armas e ideología, que entregaron política y principios, nosotros no encaramos un proceso sobre la base de la cooptación del régimen y a las reglas establecidas y a la ideología del régimen actual bipartidista. Seguiremos siendo una fuerza con un perfil bolivariano y revolucionario y ojalá que este ideario pueda transitar por los caminos de la acción política y de la acción pacífica.nEn lo personal no me veo en ninguna de estas tareas burocrático-parlamentarias; más bien me vería como un agitador social.

¿Por qué son tan activos y han golpeado tanto el suroccidente del país?

 

Allí hubo un trabajo paciente de varias décadas en donde la inequidad y la injusticia y el maltrato a las comunidad pobres, indígenas y negras, finalmente permitió que nuestro mensaje fuera receptivo y entrara en el corazón de la población y eso fortaleció nuestros postulados.

¿Ese será un fortín electoral de las Farc?

 

Lo vemos por ahora como un punto importante para el proceso de paz.

¿Qué modelo de proceso de paz de otro país les gustaría que se diera en Colombia?

 

El proceso de Irlanda porque se establecieron principios y, por ejemplo, ellos las armas no las entregaron.

¿Por eso no utilizan términos como ‘desmovilización’ y ‘dejación de las armas?

 

Nosotros hablamos de que las armas se silencian cuando la voluntad de dispararlas cese y eso ocurrirá en Colombia cuando se cumplan todas estas situaciones que estamos llevando a la mesa de negociación.

¿No habrá entonces un acto simbólico de entrega de armas?

 

Le hemos dicho reiteradamente al Gobierno que esa foto nunca la tendrán.



sábado, 15 de junio de 2013

Pablo Catatumbo, FARC-EP: “La paz es una tarea titánica, y no podemos abordarla con pensamientos simplistas”



Pablo Catatumbo, FARC-EP: “La paz es una tarea titánica, y no podemos abordarla con pensamientos simplistas”

Entrevista Exclusiva al Cdte. Pablo Catatumbo, por Carlos Lozano

 

El director del semanario VOZ conversó con el comandante Pablo Catatumbo, miembro del Secretariado de las FARC-EP e integrante de su delegación de paz en La Habana. Hablaron de varios temas y el dirigente guerrillero hizo sus propias reflexiones sin eludir las preguntas, tomado de: semanariovoz.com 


Por Carlos A. Lozano Guillén

Pablo Catatumbo fue uno de los últimos integrantes incorporados a la delegación de paz de las FARC-EP, proveniente de las montañas de los departamentos del Cauca y del Valle del Cauca, epicentro de agudos combates y donde es de alta intensidad la confrontación armada. En poco tiempo, Catatumbo se puso al día del funcionamiento de la Mesa de Diálogos y del contenido del debate en seis meses de conversaciones, enriquecidas con la participación ciudadana, en particular de organizaciones agrarias, sociales y populares. Reconoce que es definitiva la participación popular. Para él es la presencia a distancia del constituyente primario.

Valora el significado del “acuerdo parcial” sobre el tema agrario: “Lo logrado es un gran paso en el camino hacia la democratización de las estructuras rurales de nuestro país”, señala sin exageración. Los demás puntos también serán difíciles, requieren del tiempo razonable, aquel que no es eterno ni indefinido, pero sí el estrictamente indispensable para llegar a un acuerdo concreto y sostenible de paz con democracia y justicia social.

Pablo Catatumbo dice con ironía que el diálogo de paz no es un reinado de belleza, es difícil y complejo. Habla con profundidad de los logros de la Mesa y del futuro en medio del análisis políticos que demuestra contradicciones y dificultades, pero también enormes posibilidades de un final feliz y no precisamente como en una telenovela rosa, sino en el nuevo estadio político, social y económico de otra Colombia posible.

Cuando ya estaba editada la entrevista se precipitaron los acontecimientos políticos a raíz de las erráticas actuaciones y posiciones del presidente Juan Manuel Santos, como darle credibilidad a que las FARC son las responsables de las amenazas a sindicalistas, la reunión con el golpista Henrique Capriles y el anuncio de la integración de Colombia al pacto militar agresivo de la OTAN, que desataron la crisis de las relaciones con la República Bolivariana de Venezuela y un enérgico comunicado del Secretariado de las FARC en que asegura que “en el limbo se encuentran los diálogos de La Habana”.

No se conoce aún qué incidencia haya tenido el comunicado de las FARC en el inicio del décimo ciclo de conversaciones, pero lo cierto es que se ha perdido bastante confianza. Es un retroceso después del avance histórico que significó el acuerdo reciente. Detrás de ello está la mano de Washington, las declaraciones de Santos y la bienvenida a Capriles coincidieron con la visita a Bogotá del vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden. No existe duda de que Santos debe dar señales claras de voluntad para recuperar la confianza, si alguna vez la tuvo.

Lo aprobado

 

–¿Qué fue lo que se aprobó y que beneficios concretos tiene para la población campesina y la soberanía alimentaria?

–Como principios del acuerdo parcial a que se ha llegado en La Habana, se establecieron el respeto por la naturaleza y la participación incluyente de las comunidades del campo colombiano en todo lo que habrá de desarrollarse a partir de la implementación de lo convenido. Un asunto cardinal en este primer punto de la agenda es haber logrado el compromiso del gobierno de formalizar la propiedad de miles de campesinos y campesinas que han sido partícipes de procesos de colonización. Esto es un hecho muy importante para el campesinado colombiano, que durante toda la historia patria ha sido sistemáticamente excluido del régimen formal de propiedad de la tierra.

Es pertinente destacar esta cuestión, pues es un gran paso en el camino hacia la democratización de las estructuras rurales de nuestro país. Acompañado de esto, se plantea el cierre definitivo de la frontera agrícola colombiana, cerrándole el paso a la explotación intensiva, sin perjuicio de las comunidades rurales. Igualmente acordamos la creación de un fondo de tierras, que aunque no ha sido aún bien definido está destinado a la provisión gratuita de tierras a campesinos sin tierra, o con tierra insuficiente, afrodescendientes e indígenas.

Acompañamos este logro con la definición de un nuevo catastro del campo colombiano, que no se hace desde hace 54 años, buscando un reordenamiento productivo y socioambientalmente sostenible.

Todas estas reformas estarán validadas con la puesta en marcha de programas de desarrollo con enfoque territorial, planes nacionales que acompañarán los procesos productivos y que tendrán importantes impactos en lo productivo, el desarrollo social y el abastecimiento alimentario, a la vez que coadyuvarán al plan de suprimir la pobreza extrema, entre otras metas que forman parte de la reforma rural integral, en la búsqueda del buen vivir de todos los que labran el campo, con condiciones dignas y participación democrática.

Temas pendientes

 

–En la declaración de la delegación de paz de las FARC-EP se plantea que quedan pendientes unos aspectos puntuales que deberán retomarse antes del acuerdo final. ¿Cuáles son?

–Sí, en realidad dentro del acuerdo parcial quedaron varios temas pendientes, algunos de ellos, por su importancia, muy sensibles y yo diría que fundamentales para alcanzar un acuerdo final satisfactorio para ambas partes. En todo caso existe el compromiso de que al final del proceso se volverá sobre esos temas. Entenderá usted que existen cláusulas de confidencialidad en la Mesa que se ligan al principio rector del Acuerdo de La Habana: “Nada está acordado hasta que todo esté acordado”. Por ello no puedo referirme con más precisión a esos puntos en cuestión.

–Lo entiendo muy bien… ¿Está más cerca el acuerdo político de paz, a pesar de las salvedades puntuales?

–El acuerdo parcial frente al primer punto es un paso importantísimo. Queda aún un buen trecho por recorrer, pero se demuestra que con voluntad política y escuchando los clamores del país nacional, es posible avanzar y obtener triunfos en las batallas de la paz.

–Está en turno el segundo punto de la participación política, es un tema importante y de trascendencia para el futuro de la democracia. Algunos lo reducen a la participación de las FARC en el espacio político. ¿Cómo sustentan las FARC-EP la posición al respecto? ¿Qué propuestas llevan?

–Se habla mucho que nosotros entendemos participación política simplemente como nuestra presunta participación parlamentaria. Pero esa no es la esencia de nuestras banderas ni nuestra principal inquietud. En Colombia no ha habido nunca una verdadera democracia. Lo que nos mueve en este punto preciso es buscar elementos para que se dé una verdadera instauración de la democracia en Colombia. Usted sabe que hacer política de oposición al establecimiento en Colombia es una cuestión supremamente difícil, es casi un acto heroico que muchos han pagado con su vida. Lo que queremos es abrir un debate nacional para que entre todos logremos realmente un país pluralista, participativo, incluyente.

Hemos leído las propuestas que partidos, movimientos sociales e individuos realizaron en el pasado Foro de Pensamiento de la Universidad Nacional y las Naciones Unidas, y no sabe usted cuán identificados estamos con los planteamientos de ese torrente de opiniones tan diverso. De esa participación política es que hablamos, la de las amplias y diversas mayorías que debaten y construyen en colectivo.

La participación política

 

–A propósito del segundo punto de participación, ¿cómo lograr mayor intercambio con los sectores populares en la Mesa? ¿Cómo hacer que este proceso no sea tan cerrado como hasta ahora?

–Es que eso es una determinación que ha querido imponer absurdamente el gobierno de Santos, pretendiendo que es posible avanzar en un acuerdo sin la participación de los distintos sectores sociales y populares, sin que estos dejen sentir sus voces en la Mesa, lo que en la práctica se ha venido quebrando, con la movilización del pasado 9 de abril, las que se tendrán que repetir sucesivamente, igual con los foros, tanto en el agrario como el de participación política y la realización de diversos certámenes en que las FARC han venido interlocutando con diversos sectores de la población.

Las comunidades en su sabiduría y creatividad popular sabrán inventar mecanismos de participación, a través de asambleas, foros, cabildos, o cualquier otra forma deliberativa, realizarán sus propuestas por sector social, en los que llamamos especialmente a los sectores urbanos, de mujeres, jóvenes, trabajadores, LGBTI, entre otros, a pronunciarse y a sumarse; para ellos están las páginas de internet, tanto la establecida en la Mesa conjuntamente con el gobierno, como las que aparecen en “Foro permanente” o “Pueblo pa la mesa”, ahí se recepcionan sus propuestas y pueden estar seguros que nosotros las tendremos en cuenta.

Por lo demás, ni la soberanía política de las FARC-EP ni el protagonismo principal del constituyente primario son asuntos que puedan ponerse en discusión.

–Se especula mucho con el tema de las víctimas, algunos creen que allí está el “nudo gordiano” del proceso. ¿Cómo lo entienden ustedes?

–Nosotros somos plenamente conscientes de que todo conflicto interno como éste deja víctimas y genera heridas que son difíciles de curar, víctimas del conflicto. Pero nadie debe olvidar la responsabilidad del Estado y de la clase dirigente en el origen y en la génesis de ese fenómeno que ha dado en llamarse “la violencia” en Colombia y con toda esta tragedia que nos ha correspondido vivir a todos los colombianos y colombianas. Y los farianos y farianas nos incluimos allí también, pues hemos sido igualmente víctimas de persecución política, de asesinatos, desapariciones, desplazamientos.

“Soy una víctima”

 

–¿Usted se considera víctima?

–Mire: a mí me torturaron en las famosas caballerizas del batallón Pichincha en la época de Turbay, posteriormente me secuestró el MAS conjuntamente con el tristemente célebre Batallón Charry Solano y me recluyeron y torturaron en instalaciones del ejército en Bogotá, perdí a un hermano en esta guerra, una hermana mía fue asesinada por Carlos Castaño, y mi familia tuvo que asilarse y salir del país. Similar situación vivieron Alfonso Cano, Timoleón Jiménez, Iván Márquez, Ricardo Téllez, Simón Trinidad, Andrés París, Jesús Santrich, Solís Almeida, Camila Cienfuegos y combatientes de casi todos los bloques de las FARC-EP.

–¿Víctimas es un tema tabú para ustedes?

–Para nosotros ese no es un tema tabú, ni mucho menos. Las víctimas del conflicto, afortunadamente, son un sector social cada vez más deliberativo, organizado, y eso nos parece un avance para la comprensión y el debate público nacional y también para la búsqueda de salidas políticas. Por ello hemos planteado la posibilidad de la conformación de algún instrumento de veeduría al tema, con participación de la comunidad internacional, de organismos humanitarios y, como no, de nosotros, como fuerza insurgente y parte del conflicto.

Con lo que no estamos de acuerdo es con el ruido mediático que pretenden generar algunas ONG vinculadas a la inteligencia militar y a la reacción, que muestran cifras y testimonios sin sustento alguno, fabricados en los batallones, como caballito de batalla en contra de la paz y de la búsqueda de un acuerdo.

No a la reelección de Santos

 

–¿Qué posición tienen las FARC sobre las aspiraciones reeleccionistas del presidente Santos?

–Lo hemos señalado suficientemente: la paz es un objetivo supremo de la nación colombiana, y debe estar por encima de intereses personales, partidistas o económicos. El presidente Santos, de acuerdo a la legislación vigente actualmente en Colombia, está en su derecho de lanzarse a la reelección, de eso no hay duda.

–¿Quiere decir esto que apoyan la reelección?

–No, no la apoyamos, nosotros somos la verdadera oposición al gobierno de Santos, no nos gusta su programa político ni su plan de desarrollo basado en la reprimarización de la economía y en su entrega del país a las corporaciones financieras y a la voracidad de las transnacionales. Tampoco nos gusta el régimen político que él representa por oligárquico y excluyente, además las FARC-EP no participan del escenario electoral ni lanzamos o apoyamos candidaturas.

Me remito al comunicado del Secretariado previo a las elecciones pasadas de alcaldes y gobernadores: allí está muy claro el horizonte táctico que hemos trazado para esta coyuntura. Sería además un despropósito total apoyar la reelección de un gobierno al que al tiempo se combate en toda la geografía nacional, como efectivamente lo hacen las guerrilleras y guerrilleros de las FARC-EP.

–En las filas de la izquierda se plantea un proyecto alternativo unitario para defender el proceso de paz de La Habana, exigir la apertura de diálogos con el ELN y el EPL y para convertir a ese movimiento amplio en opción de poder. ¿Qué opinión les merece?

–Pues que saludamos efusivamente dicha alternativa. La Mesa de La Habana es un logro de todo el pueblo, y su eventual fracaso sólo beneficia a la extrema derecha ultramontana y a quienes se oponen a los cambios político-sociales que Colombia necesita. Por ello es el clamor popular, ese mismo que se expresó el 9 de abril pasado, quien debe buscar senderos de unidad para ampliar el radio de acción de la lucha por la paz.

Nos parece de gran importancia que se abran escenarios de diálogos con la insurgencia toda, pues sabemos que los compañeros del ELN y del EPL tienen mucho que aportar en este momento, y que sin la participación deliberante y propositiva de ellos, no es posible avanzar hacia la paz con justicia social.

–Se habla entre periodistas y analistas que en los seis puntos hay unos difíciles y otros fáciles. ¿Cuáles son para las FARC los difíciles y cuáles los fáciles?

–Hombre, en estos temas tan trascendentales me parece que no hay cosas fáciles. La paz es una tarea titánica, y no podemos abordarla con pensamientos simplistas. Es mejor hacerle despacito y con buena letra, que metidos en una carrera loca de la que tengamos que arrepentirnos prontamente, para que sea nuestro pueblo al que le toque pagar el pato. Mire usted los procesos anteriores, y mire la realidad colombiana contemporánea: ¿Trajeron la paz a Colombia?


¿En dónde están los avances de esos procesos de paz tan mediáticos y supuestamente ágiles? Lo que pasa es que mediáticamente los grandes medios han vendido la idea de que se puede cubrir los diálogos como si del reinado de Cartagena se tratara, y así no es la cosa. Las FARC-EP tenemos una enorme responsabilidad con nuestro pueblo, y no vamos a actuar a la carrera en un tema que es vital para la vida de millones de compatriotas y para el futuro de nuestra patria.

jueves, 13 de junio de 2013

COMUNICADO CONJUNTO # 17


La Habana, Junio 11 de 2013.

Las delegaciones del Gobierno y las FARC-EP, informan que:
Con el objetivo de agilizar el trabajo de la Mesa de Conversaciones, han convenido trabajar por separado esta semana.

Cada delegación estudiará distintos documentos, especialmente los que provienen del foro sobre Participación Política, que se llevó a cabo recientemente en Bogotá organizado por la Oficina de Naciones Unidas en Colombia y el Centro de Pensamiento para la Paz de la Universidad Nacional.

A lo largo de esta semana, las delegaciones recibirán en La Habana a los voceros de estas dos instituciones.
Dicho mecanismo de trabajo demostró su utilidad durante el ciclo pasado, ya que permite a cada delegación concentrarse en el estudio de temas específicos que serán retomados en la discusión de la Mesa la siguiente semana.


Las delegaciones agradecen a los países garantes, Cuba Y Noruega, por su eficaz apoyo, al igual que a los países acompañantes, Venezuela y Chile, con cuyos voceros se reunirán al final de este ciclo para informarlos sobre la marcha de las conversaciones. 

viernes, 7 de junio de 2013

La ignorancia de Andrés Pastrana S. Por Gabriel Ángel, guerrillero de las FARC-EP

Pastrana en San Vicente de Caguan



Sin Venezuela y su imprescindible apoyo al proceso, éste jamás habría podido producirse y sería incapaz de prolongarse siquiera por el término de un día.


Por Gabriel Ángel


Puede pensarse que el problema generado tras la recepción oficial en el Palacio de Nariño del ex candidato Henrique Capriles es un asunto superado. Pero tal juicio obedecería en realidad a una apreciación superficial, puesto que vistas las cosas desde el punto de vista de su real dimensión y profundidad, resulta fácil concluir que el incidente representa tan solo la punta del iceberg en cuanto a las diferencias existentes entre los proyectos de nación de uno y otro lado.

Por la parte colombiana se esgrime una posición abiertamente sumisa a los mandatos del Imperialismo, que pregona sin pudor las supuestas virtudes del libre comercio, las privatizaciones y la flexibilización laboral, al tiempo que reduce el papel del Estado al de un enorme aparato de guerra y represión, a objeto de emplearlo no solo contra sus propios nacionales inconformes con el modelo, sino incluso al parecer contra el vecindario opuesto a esas políticas.

Venezuela representa un modelo alternativo a los dictados de los grandes centros mundiales del capital transnacional. Tras la recuperación de su soberanía e independencia, su gobierno pretende rescatar para las grandes mayorías del país las riquezas naturales, en un proyecto de redención económica, social y moral, que contempla la necesaria integración regional en todos los campos del desarrollo y la paz, así como relaciones de respeto e igualdad con el resto del mundo.

Si realmente en el mundo contemporáneo primaran los ánimos de cooperación, las dos visiones de Estado operarían libremente, en una especie de sana competencia, en la que el fallo de la historia se encargaría de dar la razón a una de ellas o descartarlas a ambas por otra distinta. Pero no sucede así, el Imperialismo es obsesivo y considera una afrenta que no se le obedezca. Es obvio que ha asignado a Colombia un papel provocador y que su oligarquía lo asume con gusto.

Por eso las cosas pueden llegar a complicarse todavía más, y es posible que el reciente incidente apenas sea el comienzo de un rosario de hechos encaminados a sabotear y minar los avances de la integración regional, así como la estabilidad de proyectos y gobiernos como el venezolano, al lado del cual marchan Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Uruguay y quizás otras naciones. La oligarquía colombiana, tradicionalmente violenta e hipócrita, se muestra unida en ese propósito.

Aparte de las vacilaciones, torpezas y jugadas ambiciosas de Santos, resaltaron en estos días las declaraciones del ex Presidente Andrés Pastrana Arango, un político más bien mediocre, cuya carrera ha marchado siempre paralela al más sucio oportunismo. No se le conoce mérito intelectual o académico alguno, salvo el de haber firmado un libro sobre el proceso de paz del Caguán, que otros escribieron por encargo para él a cambio de un buen precio.

Ahora se le ha dado, en contubernio con Álvaro Uribe, por atacar de modo desenfrenado al pueblo, al gobierno y al proyecto de nación bolivariana que emprendiera Hugo Chávez. Pastrana, que muy rápida y convenientemente olvida que su padre, Misael, ascendió a la Presidencia de la República en el año 1970, montado sobre el fraude más grande y descarado de la historia electoral colombiana, acusa sin fundamento a Nicolás Maduro de haber robado las elecciones a Capriles.

Y se atreve incluso, en una vergonzosa actitud, a criticar ácidamente al Presidente Santos por haber reconocido pública y formalmente el limpio triunfo electoral del ex canciller venezolano. En su parecer, lo que quiso Santos al recibir a Capriles, fue rectificar su error de haber reconocido el triunfo de Maduro, y para reforzar su dicho se atreve a mentir de modo infame, asegurando que UNASUR acordó que se recontaran los votos, posición que Santos estaría avalando ahora.

Qué bajo se cae cuando se asumen sin el menor escozor político y moral las posiciones de extrema derecha. Que lo haga Uribe no resulta extraño, sus antecedentes políticos, morales y penales explican por sí solos su discurso. Pero que lo haga Pastrana, quien siempre posó de caballeroso y decente, sólo puede explicarse por el grado de descomposición que alcanza la clase política tradicional colombiana, entregada sin rubores a los intereses del capital extranjero.

Pretender que existen diferencias irreconciliables entre él y Santos, significa algo tan semejante como afirmar que ese mismo tipo de contradicciones existen entre este último y Uribe. Sus críticas irresponsables y malvadas contra el proceso de paz que se desarrolla en La Habana con amplísimo respaldo nacional e internacional, son apenas el pus que le brota por la herida de su fracaso en rendir a las FARC. No pudo lograrlo nicon la mesa del Caguán, ni con su reingeniería militar.

De remate da muestras de verdadera estupidez, al asegurar que si Venezuela se retirara de la mesa de La Habana, donde cumple su papel de facilitador, no pasaría absolutamente nada. Ese papel simplemente facilitador, que con tanta soberbia describe Pastrana para desestimar a Venezuela, ha sido y es la columna vertebral de la confianza que dio origen y mantiene vivo al proceso, pese a las diversas manifestaciones de volubilidad de Santos.

Sin Venezuela y su imprescindible apoyo al proceso, éste jamás habría podido producirse y sería incapaz de prolongarse siquiera por el término de un día. Desconocer ese hecho, pretender minimizarlo, es un verdadero absurdo que solo puede ser atribuido a la más grande ignorancia. A esa que le permite asegurar a Pastrana que la soberanía de Colombia significa que Santos puede reunirse con quien quiera, cuando quiera y donde quiera.

Como si la soberanía nacional perteneciera al Presidente. Como si fuera soberanía nacional el tolerar la existencia de bases militares extranjeras en el territorio nacional, entregar la mayor parte del país al saqueo de sus riquezas por cuenta de grandes compañías multinacionales, autorizar la adquisición de enormes extensiones de tierra a las transnacionales, haber suscrito como Pastrana el Plan Colombia impuesto por los Estados Unidos. Qué descaro.

Montañas de Colombia, 3 de junio de 2013.

Publicado por AFP NOTICIAS para Agencia Fariana de Prensa - Frente Antonio Nariño el 6/07/2013 06:33:00 a.m.



Movimiento Bolivariano, 13 años construyendo caminos para la paz con justicia social




Era el año 2000, miles de compatriotas fueron testigos de una nueva esperanza, de un nuevo esfuerzo mancomunado. El 29 de abril, en San Vicente del Caguan en el marco del proceso de paz , se da a conocer el Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia; hay júbilo: campesinos, obreros, jóvenes, artistas, estudiantes, indígenas, afros ven de primera mano como una vez más el pueblo colombiano se organiza y se prepara desde la clandestinidad para no repetir la misma historia de exterminio que siempre ha impuesto la clase política dominante contra sus detractores. La fiesta se replica en muchas zonas del país, en unas con mucho impacto en eventos públicos y en otras por las condiciones de represión, el movimiento comienza a germinar desde el estricto secreto, con la gran complicidad del pueblo, en pequeños encuentros, reuniones, tertulias y actos políticos donde flamea nuevamente el sueño soterrado del Libertador.

Así sucedió en el Oriente Antioquieño recogiendo la memoria de sus paros cívicos, en el Nordeste y en el Nudo del Paramillo conmemorando grandes batallas en defensa de nuestros recursos mineros, en los páramos y valles de orquídeas del Occidente, tierras particularmente azotadas por la Violencia desde la muerte de Gaitán. Fue también en los barrios de Medellín, refugió de miles de desterrados, en la Zona Nororiental, en Castilla, Robledo, la Comuna 13 y también al sur en Itagüí. Ahí están vivos como ayer, nuestros comienzos en las lomas de esta ciudad y en los campos de este hermoso departamento, ahí cabalga, como hace más de 200 años, la lucha popular.

El MB aparece como una organización clandestina, pero amplia, impulsada y apoyada por Bolivarianos de corazón y de convicción, que luchan y se expresan de muchos y variados modos en pro de las causas del pueblo haciéndole el quite a la persecución, a la estigmatización, al exterminio político. Comienza a tejerse desde el secreto, desde el tinto en el pasillo, desde los corrillos en la fábrica, desde los parches en los barrios, en las caminatas de los campesinos e indígenas por las trochas, en medio de las fiestas y la bullaranga de los afros, ahí tomo nuevos bríos la identidad bolivariana, materializada en una nueva organización que hoy combate de norte a sur, de oriente a occidente, los cimientos de este régimen político oligárquico de unas pocas castas familiares y un profundo sentido antipopular.

Aquí están orgullosos quienes sobrevivieron y continuaron resistiendo, quienes estuvieron más allá del miedo, quienes como el mejor marinero, se cultivaron en medio de las peores tormentas y no en medio de la serenidad del mar. Fueron años de sacrificios y grandes costos humanos los que supero con creces el Movimiento Bolivariano bajo los 8 años de la Dictadura Narco-Paramilitar de Uribe Vélez. Enaltecemos el mérito de los que nunca dejaron de construir en medio de las adversidades, de quienes con la capucha y la piedra defendieron la educación pública, de quienes pelearon en las vías por sus reivindicaciones como los campesinos, de quienes con el pueblo se arrojaron a las calles contra la injusticia social. Héroes anónimos en la historia de las comunidades, muchos hoy desaparecidos, presos, exiliados. Su sacrificio no fue en vano, hoy siguen erguidas sus banderas en nuestras manos.

En estos años la Insurgencia derrotó en el terreno los planes de injerencia del Imperio en lo militar: Plan Colombia, Plan Patriota y el Plan Consolidación, todos ellos la continuidad de la Doctrina de Seguridad Nacional, estrategia integral contra-insurgente. El Pueblo vio como sus luchas volvían a tomar nuevas fuerzas, en épocas dispersas y sectoriales, ahora ya con el acumulado de experiencias, con propuestas de verdaderos cambios estructurales. Hoy las sendas de paz están sobre la mesa, grandes sectores populares claman con urgencia su participación política. La Unidad es una bandera y un objetivo impostergable. El torrente de movilización es la muestra que las grandes mayorías se encuentran organizadas y quieren la Paz tan esquiva durante los últimos 60 años. El actual gobierno es de continuidad, no es otro diferente, el modelo neoliberal y las políticas proimperialistas no se esconden tras una máscara, el pueblo es el que padece, ahí está la realidad de este Sistema Capitalista, no en los discursos maquillados y politiqueros, y en las falsas cifras del Gobierno de Santos.

Ha sido costoso y a la vez enriquecedor, cabalgar al lado de Bolívar, numerosos señalamientos y persecuciones emanan constantemente de la Casa de Nariño. Bolívar es en muchos casos el referente para ubicar al "terrorista" desde el Estado, pero ser Bolivariano es ser Insurgente, Rebelde, Humanista, no lo que replican los Medios de Comunicación. La lucha ideológica de retomar el Ideario Bolivariano no sólo esta enmarcada en el discurso y accionar de la insurgencia y del MB, es un deber y un derecho histórico de la clase popular, es una tarea de los colombianos de a pie recuperar en el Libertador un referente que trascienda el mero símbolo y ver en su ideario todo un camino a materializar verdaderas transformaciones sociales. Ya lo han demostrado diferentes experiencias en Latinoamérica, la vigencia y necesidad del Pensamiento Bolivariano. El Antiimperialismo y la Unidad Latinoamericana cabalgan hoy como obra realizable, como sueño posible, la necesidad de una verdadera independencia política y una soberanía construida por el pueblo. Es la lucha por el sueño inconcluso del Libertador, traicionado por más de dos siglos por una clase dirigente arrodillada al Imperio y rodeada por políticos lagartos, corruptos y apátridas.

13 AÑOS de lucha han transitado luego que se desplegara una nueva esperanza de paz con justicia social en el seno del pueblo colombiano, 13 AÑOS donde hemos visto caer compañeros y a otros continuar su vida en el deber último de las armas ya cerrada cualquier otra posibilidad. Conmemoramos y llevamos en alto el ejemplo de todos aquellos que entregaron su vida con el convencimiento de que algún día sus sueños e ideales por una Nueva Colombia serían alcanzados para el bien de todo un pueblo mancillado. A la memoria de Ernesto, David, Jimmy e Iván Ríos, flores inmortales de la Primavera. Acá seguirá estando presente el compromiso, la disciplina, el amor y la alegría.

Bolívar ha vuelto, su espada de combate ha sido puesta en nuestras manos y su espíritu de fuego ilumina ya la oscura noche de la opresión oligárquica e imperial animando nuestra indómita y mestiza hechura cósmica desbordada de esperanza.

"Todos los pueblos del mundo que han lidiado por la libertad han exterminado al fin a sus tiranos"

Simón Bolívar. San Mateo, marzo de 1814 
MOVIMIENTO BOLIVARIANO POR LA NUEVA COLOMBIA - ANTIOQUIA