lunes, 27 de mayo de 2013

Comunicado de las FARC al cerrar el Noveno Ciclo de las negociaciones de Paz en la Habana



Comunicado de las FARC-EP al cerrar Noveno Ciclo


Compatriotas,

L
uego de discutir durante meses en torno a nuestra problemática rural y de buscar soluciones que efectivamente reivindiquen y rediman al campesino, a las comunidades indígenas y afro-descendientes, y que favorezcan el buen vivir de los colombianos, hemos avanzado en la construcción de un acuerdo, con salvedades puntuales, que necesariamente tendrán que ser retomadas, antes de la concreción de un acuerdo final.

Las reivindicaciones históricas más sentidas de las comunidades rurales y empobrecidas, fueron bandera al viento en nuestras manos, y argumento para el debate en la Mesa de Conversaciones. Nos erigimos en voz de las gentes del común, de los campesinos sin tierra frente a las alambradas de las grandes propiedades, de las comunidades rurales resueltas a defender su territorio amenazado por la depredación minero-energética de las trasnacionales… Las Cien Propuestas mínimas orientadas al DESARROLLO RURAL Y AGRARIO PARA LA DEMOCRATIZACIÓN Y LA PAZ CON JUSTICIA SOCIAL DE COLOMBIA, son una muestra fehaciente de la profundidad de nuestro compromiso. Allí están plasmadas las ideas de justicia que los de abajo han querido que se les escuche y se les reconozca.

L
uego de 22 años de vigencia de una Carta Magna que consagró derechos en el papel, mientras desató su política neoliberal generadora de miseria, desigualdad y violencia, es hora de exigir que la letra muerta de beneficio social de la Constitución y la Ley, resuciten, recobren vida, y sea cumplida por las elites empotradas en el Estado.

En La Habana estamos abriendo una senda para que el pueblo actúe, se movilice, en defensa de sus derechos y siga haciendo escuchar su voz como protagonista principal de la construcción de la paz. Pero preocupa que mientras las mayorías claman reconciliación y expresan sus anhelos de justicia, el país tenga que seguir soportando la inclemencia de medidas y políticas económicas que entregan nuestro territorio a la voracidad de las transnacionales, se siga profundizando la desigualdad, y continúen cayendo compatriotas, de lado y lado, en una guerra de medio siglo que urge una salida política.

Este acto de cierre de un ciclo temático es al mismo tiempo la apertura al trascendental debate en torno a la democracia colombiana. Muchas preocupaciones orbitan nuestra conciencia de voceros de los anhelos populares con relación al trascendental asunto de la Participación Política, que abordaremos en la Mesa de Diálogo de La Habana a partir del 11 de junio.

Urgentes cambios estructurales están tocando las puertas del Estado, reclamando participación ciudadana en las decisiones y en la adopción de políticas que comprometen su futuro de dignidad. Tenemos que volver la mirada hacia nuestros orígenes, para encontrarnos con la enseñanza del Libertador que nos dice que  “La soberanía del pueblo es la única autoridad legítima de las naciones”, que “El destino del ejército es guarnecer la frontera. ¡Dios nos preserve de que vuelva sus armas contra los ciudadanos! Basta la milicia nacional para conservar el orden interno”, “las minas de cualquier clase, corresponden a la República”, y, “La hacienda nacional no es de quien os gobierna. Todos los depositarios de vuestros intereses deben demostraros el uso que han hecho de ellos”.

E
n las actuales circunstancias nos preocupa, por ejemplo, la captura del Estado por parte de grupos de poder que aprueban leyes y regulaciones que solo favorecen su egoísmo mientras desprecian el interés común y llevan la desigualdad y la defensa violenta de sus capitales, más allá de los límites de lo infrahumano.

Una suerte de “macrocriminalidad”, en la que reinan la corrupción y la impunidad, se ha apoderado del Estado colombiano. Sigue éste enredado en la telaraña de la ilegalidad narco-paramilitar. Y pululan todavía los comisionistas que hacen el puente entre el Estado, empresas legales y la ilegalidad, para lavar activos, celebrar contratos, robar los recursos de la salud, y saquear las arcas de la nación.

Todos estos, son elementos que hoy obstruyen la posibilidad de construir una alternativa de solución diferente a la guerra, pero confiamos en la sabiduría de las organizaciones sociales, políticas y populares de Colombia, que sabrán desbrozar el camino hacia la paz.

El esfuerzo colectivo por la paz de Colombia tendrá que ser compensado con un tratado justo y vinculante rubricado por una Asamblea Nacional Constituyente que funde nuestra reconciliación a perpetuidad.

El Estado colombiano espera una transformación estructural profunda, que complemente medidas trascendentales similares a las que ahora hemos acordado, como la de la formalización progresiva de todos los predios que ocupan o poseen los campesinos de Colombia.

La Habana, Cuba, Sede de los diálogos de paz, Mayo 26 de 2013
DELEGACIÓN DE PAZ DE LAS FARC-EP


sábado, 25 de mayo de 2013

“FARC-Ejército del Pueblo manifiestan el sentimiento esperanzador que tienen en cuanto a concretar el propósito que ha sido esperado por la mayoría de la población colombiana...”



Delegación de Paz

Por: Isabela Sanroque

La Delegación de Paz de las FARC-EP, inició la jornada de hoy 25 de mayo de 2013 presentando ante los medios de comunicación la denuncia que ayer se hiciera pública en la página web resistencia-colombia.org, y que se envió a diferentes medios de comunicación alternativos informando la acción de terrorismo cibernético de que fue víctima el blog de la Delegación de Paz, en el que se informaba puntual y oportunamente el desarrollo de las conversaciones de Paz y los comunicados conjuntos FARC-gobierno producidos en la Mesa de Diálogo. El hecho fue calificado por el vocero insurgente Andrés París como un acto de guerra; una conspiración contra el espíritu de reconciliación y el anhelo de Paz de todos los Colombianos. Flagrante atentado contra la libertad de expresión, al tiempo que reiteró el llamado a la prensa alternativa colombiana y mundial, a los medios de comunicación honestos y objetivos, a reponer este daño que han producido a la Paz colombiana, difundiendo con más veracidad, fuerza e intensidad los documentos arrojados en el espíritu de La Paz y la reconciliación.

Como ayer la Cadena Radial Bolivariana Voz de la Resistencia informaba que voceros de la Delegación de Paz de las FARC-EP han reiterado que se está ad portas de un acuerdo parcial sobre el primer punto de la Agenda Política de Desarrollo Agrario Integral con Enfoque Territorial, hoy en un comunicado a través de la delegada Laura Villa, las FARC-Ejército del Pueblo manifestaron el sentimiento esperanzador que tienen en cuanto a concretar este propósito que ha sido esperado por la mayoría de la población colombiana.

Iniciando con una crítica al ministro del interior Fernando Carrillo, quien comparó las iniciativas de las FARC con una lista de regalos de navidad, las FARC-EP dijeron lo siguiente:

“Sus desafortunadas comparaciones “navideñas”, que trivializan las propuestas que las FARC-EP han hecho a la Mesa de la Habana interpretando los intereses de las mayorías, en nada se sintonizan con el ambiente de optimismo que reina entre los colombianos que le apuestan y tratan de aportarle ideas positivas al objetivo de encontrar una salida incruenta al conflicto político, social y armado que padece Colombia.” Y agregan que “Nuestras formulaciones recogiendo las reivindicaciones populares, no son una “lista de regalos” sino el registro de los derechos que le han sido conculcados al pueblo y es deber del Estado garantizarlos sin más demora. Al gobierno es a quien corresponde abrir los espacios políticos y devolver lo despojado a las víctimas de su terrorismo secular, para que el soberano pueda expresarse en un escenario de democracia verdadera...”.

Se supo que en el día de ayer, las dos delegaciones trabajaron intensamente tanto en horas de la mañana como en horas de la tarde hasta las 08:10 pm. Para el día de hoy también se prevé un trabajo intenso, seguramente con el propósito de dejar conclusiones claras para este cierre de ciclo.





“Las líneas centrales del pensamiento del Comisionado”, escriben las FARC



Con semejantes concepciones de sometimiento en la cabeza, resultan hasta risibles las inquietantes y a la vez alentadoras expresiones del doctor Jaramillo.

Bajo el título de Transición en Colombia ante el proceso de paz y la justicia, el diario El Tiempo publicó el 13 de mayo el texto de la conferencia dictada por el Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, en la Universidad Externado de Colombia. Las precisiones en torno a lo que significan para el gobierno nacional la paz y el proceso encaminado a conseguirla, resultan sumamente oportunas a estas alturas de las conversaciones de La Habana.

Y no porque en las FARC no se tuviera una idea clara acerca de las concepciones e intenciones con las que el gobierno de Juan Manuel Santos asume la búsqueda de la solución dialogada al conflicto, después de todo, nuestros voceros llevan casi año y medio librando un talentoso pulso con ellas. Sino porque ahora, al exteriorizarlas para el gran público, es el propio Alto Comisionado quien se encarga de revelar la posición arrogante con la que el gobierno acude a la Mesa.

Y que por sí sola explica la lentitud con la que se avanza en la concreción de acuerdos satisfactorios. No obstante el hecho singularmente significativo de haber reconocido la existencia del conflicto armado en Colombia, al cual se añade además una aproximación al reconocimiento de que la guerra hunde sus raíces de modo profundo en viejas condiciones económico sociales que deben ser revisadas, no se observa en su exposición una consecuencia proporcional con estos asertos. Ni mucho menos la actitud asumida por el gobierno se parece a ellos.

De un lado, la existencia del conflicto implica reconocer en el adversario un opositor político con el que las cosas han llegado a un grado de contradicción extrema, a la que precisamente se busca poner fin con las conversaciones. El gobierno no ha dejado de considerar en ningún momento a las FARC como una organización criminal a la que debe exterminarse de manera implacable, por lo que se ha negado a siquiera considerar la posibilidad de un alto al fuego con ellas.

Los altos mandos militares y policiales, así como el ministerio de defensa, jamás han cesado de imputar a las FARC los más perversos crímenes, amén de calificarlas permanentemente con los más despreciables adjetivos. Mientras, por otra parte, desde el mismo comienzo del proceso y en todas las declaraciones públicas, los distintos voceros oficiales se han encargado de precisar que de lo que se trata es de desmovilizar las FARC para que se sumen a la ejecución de las políticas previamente determinadas por el gobierno, las que además están fuera de toda discusión.

Cuando el Comisionado habla de poner en primera fila a las víctimas pues la garantía de sus derechos es la base del proceso, está muy lejos de admitir que se trata de las víctimas del conflicto. Salta a la vista su concepción abiertamente dirigida a responsabilizar a las FARC por los más grandes y terribles crímenes realizados durante los 49 años de guerra transcurridos desde Marquetalia, al tiempo que desaparecer cualquier rastro de responsabilidad imputable al Estado y la clase política dirigente liberal conservadora que desataron y alimentaron semejante infierno.

Su ley de víctimas y de restitución de tierras es en sí misma reveladora de la añeja táctica estatal de encubrir con nombres llamativos y justicieros sus reales intenciones de beneficiar terceros. En un país santanderista como el nuestro, ninguna importancia tiene que se cuenten por decenas los dirigentes de los reclamantes de tierra asesinados. Ni que el proceso en sí, esté realmente dirigido a clarificar la propiedad de la tierra, en beneficio exclusivo de los grandes inversionistas en proyectos agroindustriales. Está probado que la profusión de títulos de propiedad se corresponde con antiguos planes de adjudicación de baldíos a colonos que los tienen en su poder hace años, aunque se quiera hacer aparecer que se trata de tierras restituidas a los desplazados forzados.

Utilizar a los marginados y humillados para garantizar grandes ganancias a los poderosos es una práctica habitual. Para citar solo otro caso muy del día, recordemos cómo la Corte Constitucional echó abajo el nuevo código minero con el noble argumento de que no se habían cumplido debidamente las consultas previas con las comunidades negras e indígenas afectadas. Con ello entraba en vigencia el viejo y permisivo código anterior, favorable por completo a las multinacionales. La rigurosa pulcritud de la Corte fijó un término de dos años para aliviar el entuerto, plazo que el gobierno dejó vencer con pretextos baladíes sin presentar ningún proyecto.

Todos quedaron bien, y ahora la locomotora minera puede arrollar tranquilamente esas mismas comunidades y esa biodiversidad, en cuya celosa defensa obraron esmeradamente los distintos poderes del Estado. Algo semejante, pero en el plano de los grandes proyectos de agrocombustibles, es lo que se presenta con la ley de víctimas. El concierto del poder cuenta con la parafernalia suficiente en espectáculos y medios para crear la ilusión de que se están haciendo grandes cosas por los más pobres, sin importar que, como siempre, sigan siendo acribillados.

La burocracia encargada del asunto promete a los campesinos reclamantes que el trámite de sus restituciones será mucho más ágil si afirman que fue la guerrilla quien los sacó de sus áreas, con lo que de paso crecen el número de víctimas de la guerrilla y las razones para abominarlas públicamente. De hecho, funcionarios importantes como el Superintendente de Notariado y Registro, el ministro de agricultura y hasta el Presidente de la República han aprovechado con habilidad la ocasión para envilecer con tales argumentos a sus interlocutores en el proceso de paz en curso.

Lo cual devela el verdadero sentido del discurso gubernamental de paz: preparar de antemano las circunstancias con las que se aplastará a la insurgencia en la Mesa, al mismo tiempo que se cumplen esfuerzos desmedidos por aplastarla fuera de ella.

Si se quiere conseguir la paz por las vías civilizadas, usando el camino del diálogo, debería dejarse a la discusión en la Mesa la posibilidad de concertar las fórmulas apropiadas para la reconciliación. Pero el gobierno prefiere hacer aprobar marcos legales previamente, a objeto de imponer en la Mesa, con la invocación de la sujeción a la ley o a la premura legislativa, sus exclusivos enfoques en torno a la justicia. A lo que añade una agitación mediática permanente en torno a la obligación que tenemos las FARC de responder por nuestros presuntos crímenes del único modo como según él lo admiten las legislaciones interna y externa. Así se advierte la realidad de la llamada justicia transicional.

Pero lo más interesante en el doctor Jaramillo es el desarrollo de lo que él califica como transición o tercera fase del proceso de paz. El escenario es descrito como la ausencia del conflicto y del problema de las armas, ya resueltos con base en las imposiciones aceptadas por las FARC en la segunda fase.Y consiste en el período, que puede corresponder a una década, durante el cual van a producirse las que el Comisionado denomina transformación y reconstrucción. O en palabras del expositor: “la paz consiste en quitar las armas del camino para poder transformar unos territorios y reconstruir el pacto social en las regiones”. Desde luego no deja insertarse la advertencia, un tanto disimulada entre el texto, de que todo eso se habrá de realizar “dentro de la actual organización político administrativa del Estado, que no está en discusión”. Las negrillas son nuestras.

Para que no se diga que por nuestra parte se rebuscan y editan textos al amaño para modificar la intención expresada por el expositor, tomemos partes directas de sus tesis: “La idea de la transición es también una idea normativa: se transita hacia el cumplimiento, el restablecimiento, o el fortalecimiento de un orden o de unas reglas de juego”, de donde se desprende con toda claridad que lo que el gobierno busca con el proceso es apuntalar el régimen y el orden vigente, antes que producir debates o reformas al mismo.

Por si quedaran dudas, agreguemos la idea de justicia que maneja el gobierno, claramente expuesta por el doctor Jaramillo: “…el conjunto de principios y reglas fundamentales que guían y limitan el comportamiento de la política y la sociedad”, o sea que para el gobierno del doctor Santos, y así lo asume en el actual proceso, la justicia no consiste en otra cosa que en el régimen constitucional y legal vigente. En esa concepción, propender por la búsqueda de la justicia en una mesa de conversaciones, equivale a quitar del camino todo cuanto afecta el orden jurídico establecido, excluyendo de antemano la posibilidad de transformarlo de algún modo.

Así las cosas, la voluntad expresada inicialmente de abordar el tema del desarrollo agrario mediante una transformación profunda del sector rural que rompa el círculo vicioso de violencia en el campo, lo cual admite la posibilidad de poner freno a los desafueros del latifundio, es esclarecida y precisada en los siguientes términos: “todo lo que hay que hacer en los territorios para restablecer y proteger los derechos de propiedad sobre la tierra”. Palabras más, palabras menos, que antes que intentar afectar de alguna manera el latifundio, el objetivo real apunta a garantizarles la intangibilidad de su derecho a los grandes propietarios de la tierra. Ya hicimos el comentario acerca de la restitución de tierras decretada en el año 2011.

La misma idea de reafirmación incondicional del régimen aparece expresada cuando se descarta de plano la posibilidad de siquiera admitir la discusión sobre una Asamblea Nacional Constituyente como mecanismo para la refrendación de los acuerdos conseguidos. Una Constituyente tendría por objeto crear un nuevo ordenamiento jurídico para la nación, “…Que es lo contrario de lo que se trata este proceso: se trata más bien de transformar la realidad para poner el último eslabón de la Constitución del 91”. No se requiere ninguna otra notificación. El proceso de paz en curso está concebido únicamente para reafirmar y fortalecer las actuales instituciones. El Estado soy yo, afirmaba con vanidad Luis XV, con un poco más de franqueza que el Alto Comisionado.

Por eso se entiende con perfecta claridad el sentido de lo expresado anteriormente en la misma exposición, en el sentido de que la paz sería la garantía de que no volverá a haber guerra, lo que será conseguido de dos formas, a juicio del gobierno. “Una es ampliar el alcance y fortalecer la efectividad de las instituciones en el territorio… La otra es construir desde abajo, apoyados en la fuerza y la capacidad de organización de las comunidades”. No hay que llamarse a engaños, el gobierno nacional no se está refiriendo a la fuerza de las comunidades, como podría desprenderse de la redacción. Está claro que se trata del apoyo en la fuerza bruta del Estado.

Con semejantes concepciones de sometimiento en la cabeza, resultan hasta risibles las inquietantes y a la vez alentadoras expresiones del doctor Jaramillo: “Nada podría ser más importante para este país que pasar la página del conflicto, absolutamente nada”… “Lo que queremos es llegar lo más pronto posible a la firma del Acuerdo Final”… “la mejor opción que tenemos de encontrar un fin digno para todos; insisto, para todos, a esta guerra de 50 años”. Otro dijo con mayor sinceridad, ni las instituciones del Estado ni las relaciones de este con el mercado se encuentran en discusión.

Montañas de Colombia, 23 de mayo de 2013.





Las FARC rechazan ultimátum contra el proceso de Paz

Diario El Tiempo. El ministro tiene prisa de terminar 49 años de guerra. En la Navidad tienen que
decidirse las FARC, dice el ministro que tiene grandes tareas electorales en el año electoral.


Las FARC rechazan ultimátum contra el proceso de Paz

 

ANNCOL / BOGOTA / 2013-05-25 / El ministro del Interior, Fernando Carrillo, tiene prisa. En la prensa colombiana se expresa con nerviosimo y exige que la insurgencia tiene que concretizar sus propuestas y llegar a un acuerdo rápidamente con el gobierno de Santos. Y pone hasta fecha; Navidad 2013.


En un comunicado de la Delegacion de Paz de las FARC en La Habana, la insurgencia sostiene que “Nuestras formulaciones recogiendo las reivindicaciones populares, no son una ´lista de regalos´ sino el registro de los derechos que le han sido conculcados al pueblo y es deber del Estado garantizarlos sin más demora”.

A continuación publicamos el comunicado de la Delegación insurgente en La Habana:




La Habana, Cuba, sede de los diálogos de paz, mayo 25 de 2013

El arbolito de Navidad del Ministro de Gobierno


EL NUEVO ULTIMÁTUM del Ministro Fernando Carrillo, pareciera revelar una falta de compromiso frente al proceso de diálogos, que ante todo expresa desconfianza respecto a las mismas capacidades que la Delegación gubernamental tiene para hacer posible el propósito de la reconciliación.

Sus desafortunadas comparaciones “navideñas”, que trivializan las propuestas que las FARC-EP han hecho a la Mesa de la Habana interpretando los intereses de las mayorías, en nada se sintonizan con el ambiente de optimismo que reina entre los colombianos que le apuestan y tratan de aportarle ideas positivas al objetivo de encontrar una salida incruenta al conflicto político, social y armado que padece Colombia.

Nuestras formulaciones recogiendo las reivindicaciones populares, no son una “lista de regalos” sino el registro de los derechos que le han sido conculcados al pueblo y es deber del Estado garantizarlos sin más demora. Al gobierno es a quien corresponde abrir los espacios políticos y devolver lo despojado a las víctimas de su terrorismo secular, para que el soberano pueda expresarse en un escenario de democracia verdadera.

Con esperanza, Ad portas de un acuerdo parcial sobre el primer punto de la Agenda del Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, con enfoque territorial, la Delegación de Paz de las FARC-EP reitera su invitación a la organización y la lucha de los sectores populares en función de una Reforma Agraria estructural que se sume a la realización de los cambios profundos que requiere el país para lograr el establecimiento de la verdadera democracia y de la justicia social.


NUESTRO PROPÓSITO DE POTENCIAR al máximo la producción campesina y de las comunidades rurales, en función de la soberanía alimentaria y el mejoramiento pleno de las condiciones de vida de la empobrecida población del campo y de los desplazados como consecuencia del conflicto impuesto por las élites en el poder, puede ser ahora una realidad, si entre todos logramos que la restitución de la tierra se dé en favorecimiento de los verdaderos despojados, la formalización para quienes la poseen de manera precaria o insuficiente, -tal como ocurre con los hombres y mujeres que con sacrificios adelantan los procesos de construcción de Zonas de Reserva Campesina- y, en fin, la redistribución se produzca en el sentido de superar el latifundio, limitar la propiedad y entregar la tierra de manera equitativa, justa y en fortalecimiento de la economía interna y la soberanía.

El cierre de la frontera agrícola deberá implementarse pensando en la sostenibilidad socio-ambiental, la preservación de nuestros recursos naturales, nuestra biodiversidad y nuestras fuentes hídricas, considerando que cualquier sustracción que se haga para poner límites a la depredación de nuestras áreas y conservar así los cerca de 89 millones de hectáreas de bosques que sobreviven , deberá ser para mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo, y no para llenar las arcas de las transnacionales de la explotación minero-energética o de la extracción agroindustrial y de los agro-combustibles.

Urgente y necesario será que, aun teniendo Colombia una relación potencialmente favorable en la ecuación “tierra-población”, acabemos ya con la gran concentración de la propiedad territorial que se ha traducido en la profundización de una desigualdad extrema, expresa en un coeficiente de Gini superior al 0.89, el más escandaloso e injusto del continente.


COLOMBIA DEBE ASISTIR sin más demora a la cesación del sometimiento respecto a las comunidades por parte de las élites, sobre las que se aplican métodos de explotación, de extracción de rentas o de violencia para el despojo, que potencian la acumulación y se establecen como causa fundamental de la historia de los conflictos agrarios desde los orígenes de la república; una historia en que la apropiación de los baldíos, para el Estado ha significado su principal fuente de activos fiscales, para los comerciantes y latifundistas fuente de sus principales rentas, pero para las comunidades agrarias ya sean campesinas, indígenas, afros-descendientes o raizales y palenqueros empobrecidos, era y sigue siendo su fuente esencial de supervivencia.

No hay mejor medio para alcanzar la paz que luchar por ella.

DELEGACION DE PAZ DE LAS FARC-EP





viernes, 24 de mayo de 2013

Eliminada el Web de la Delegación de Paz de las FARC en La Habana


Este el el aviso que el lector ve cuando abre la página de la Delegación de Paz en La Habana.

Eliminada el Web de la Delegación de Paz de las FARC en La Habana


ANNCOL / BOGOTA / 2013-05-24 / A las 6 p.m. ayer jueves fue eliminada el portal de la Delegación de Paz de las FARC en La Habana, reporta la Agencia Fariana de Prensa, AFP.

Los sectores de la guerra ven con horror que el monopolio de las palabras ya no se encuentra exclusivamente en las familias o clanes mediáticos como la familia Santos, el grupo Santodomingo, Carlos Ardila Lülle o el Grupo Prisa de España, cuatro grupos que controlan 95 por ciento de los medios colombianos. Hoy los medios alternativos o digitales juegan un papel fundamental para transmitir los sucesos.

El Terrorismo Mediático no solo se refleja en el contenido de los editoriales, reportajes o en las crónicas de un pequeño grupo seleccionado desde la oligarquía, con algunas honorables excepciones, sino también en la desesperación de silenciar cualquier voz opositora.

El escándalo de “las Chuzadas”, las interceptaciones de todas las comunicaciones de periodistas, entre ellos el subdirector de ésta agencia, magistrados y dirigentes populares fueron ordenadas por los generales de la contrainteligencia del DAS y la administración de Uribe para desacreditar o silenciarlos, verbalmente y en varios casos, también físicamente.

La detención de Joaquín Pérez, director de ANNCOL es un caso ilustrativo del miedo y el horror que siente el Poder Fáctico ante una humilde agencia de noticias que es sostenida por la información, reportes o comunicados de los oprimidos de Colombia, aquellos campesinos, obreros o sectores que son excluidos en las páginas de El Tiempo o en las transmisiones de RCN o Caracol. Solo sirven en los programas de Reality Shows si tiene una cara bonita o en las telenovelas (08-24.00 horas) que solo sirven para embrutecer a la gran masa que tristemente no tiene unos medios serios a su disposición.

El Estado teme la prensa alternativa y antagónica.

Por eso no nos extraña que esos sectores de guerra ataquen el portal de la delegación de Paz de la insurgencia en la Habana. El portal sirve para que el colombiano o el periodista puedan buscar el último comunicado sobre la conversación de paz o alguna propuesta que hace avanzar el proceso a un acuerdo que el pueblo anhela.

Que esa información existe en el ciberespacio no conviene al presidente de Fedegan, José Félix Lafaurie. Por que informar sobre la tenencia de la tierra puede despertar “ideas subversivas” en el campesinado. El Portal no les conviene a las transnacionales mineras que tienen una sed increíble de abrir la tierra o la montaña colombiana para llevarse el oro, plata o el hierro de Colombia.

ANNCOL ha sido atacada y también silenciada varias veces durante varios días, pero se ha vuelto tan seguro como si Mañana Será Otro Día. La misma suerte les ha tocado a otros medios alternativos y hermanos que trabajan arduamente para que la verdad y la realidad no sea manipulada por los sectores que ayer lograron silenciar la pagina de la delegación de Paz de las FARC en La Habana.

A continuación reproducimos el comunicado de la Delegación de Paz de las FARC-EP en La Habana:



DENUNCIA PÚBLICA 
La Delegación de Paz de las FARC-EP denuncia los siguientes hechos:

1. Que el día 23 de mayo de 2013 hacia las 18:00 horas fue eliminado el blog de nuestra delegación que se encontraba alojado en el servidor de Google.

2. Que la información ubicada en él fue sustraída.

Estos hechos resultan violatorios del derecho a la libertad de expresión y atentan contra la creación de un ambiente democrático y participativo para la Mesa de Diálogos entre las FARC-EP y el gobierno de Colombia.

La responsabilidad de estos actos solo puede recaer en los enemigos de la Paz y la reconciliación de los colombianos y las colombianas.

Alertamos sobre este suceso, que es conexo con los diversos intentos de sabotaje a blogs y páginas Web de organizaciones sociales, populares y de oposición política; al tiempo que hacemos un llamado a la prensa alternativa a redoblar sus esfuerzos e interés en transmitir la información veraz y oportuna sobre la Mesa de Diálogos.

La Delegación de Paz de las FARC-EP seguirá haciendo su labor de resistencia al entramado asimétrico de los medios de comunicación. Prontamente estará disponible un nuevo portal para mantener informado al mundo entero sobre nuestras posiciones y propuestas.

El terrorismo cibernético no acallará la verdad del pueblo. 

Delegación de Paz de las FARC-EP







jueves, 23 de mayo de 2013

Un legado rebelde de las negritudes colombianas. Comunicado de las FARC-EP

Arnobis, guerrillero que se incorporó en las filas insurgentes de las FARC después que seis hermanos y primos de él habían sido asesinados por el Ejército Nacional. Murió en el bombardeo del campamento del comandante Raúl Reyes, el 1 de marzo de 2008.

Un legado rebelde de las negritudes colombianas

Por el Estado Mayor Bloque del Magdalena Medio FARC-EP

21 de mayo de 1851, abolición de la esclavitud en Colombia, treinta años después de que los grandes latifundistas de la Gran Colombia ahogaran en requisitos y formulismos el más hermoso sueño del Libertador Simón Bolívar. Ya les había manifestado él, al comenzar el Congreso Constituyente de Cúcuta, que podían negarle todo cuanto planteaba, menos una cosa, la razón más íntima de su lucha, la abolición de la esclavitud, el compromiso moral y de vida que había adquirido con Alejandro Petión, el generoso Presidente de Haití que lo socorrió una y otra vez con naves, pertrechos y dinero para la campaña de independencia.

Así que la independencia de las cinco naciones bolivarianas, su libertad, su derecho a caminar libremente por el mundo, tuvo como origen el afecto y la solidaridad de los negros haitianos. De aquellos hombres y mujeres que habían pagado con su vida y su dolor, con cadenas atadas a los tobillos, látigo en su espalda y marca de hierro candente sobre la piel, el florecimiento del capital en Europa, el enriquecimiento y gloria de señores y señoras blancos de la clase distinguida del viejo continente. Vidas negras, sangre de negros, seres humanos humillados, pisoteados y sometidos a la más cruel y vil de las injusticias.

Ellos, dignos, erguidos, hermosos como el Kilimanjaro nos dieron la libertad, nos enseñaron el significado que tiene romper las cadenas. Nadie jamás, para ejemplo de todos los tiempos por venir, podrá borrar el hecho incontrovertible de que la libertad de Nuestra América fue ganada gracias al empuje, al coraje, a la valentía, al amor por la justicia de los negros haitianos. Por eso hoy, día de las comunidades afrocolombianas, queremos rendir nuestro respetuoso y admirado homenaje a los hombres de piel negra que nos marcaron el ejemplo a seguir. Nada pudo el cepo, nada pudieron las más infamantes torturas y descuartizamientos. Los negros vencieron, los negros señalaron el camino, los negros nos inspiraron.

El Comandante Eliécer
¡Qué gente! ¡Qué raza humana tan maravillosa que no odia, sino que enseña a perdonar y amar! Para todos ellos nuestro abrazo agradecido, solidario y combativo. Aquí también hay negras y negros alzados en armas, herederos de aquellos titanes de la independencia nuestra americana. Aún los persiguen de modo implacable, todavía los acechan y asesinan con singular sevicia. Como al negro Eliécer, Comandante de las FARC caído apenas dos días atrás en las montañas del Catatumbo tras más de treinta años de heroica rebeldía. Como sucedió con BenKos Biojó, el primer hombre que gritó libertad en el Caribe, todavía las oligarquías se regocijan tendiendo celadas para asesinar a quienes claman por justicia y por respeto para su pueblo.

Estas negras, estos negros, estos indios, estos campesinos, estos combatientes llegados de todo el país, este pueblo colombiano perseguido y asesinado terminará por vencer. Sin importar cuanta sangre y dolor haya que poner para conseguirlo. La sangre de Eliécer nos alienta. Gracias negritudes, por ustedes aprendimos como es que florece la libertad.

Estado Mayor Bloque del Magdalena Medio FARC-EP

Montañas de Colombia, 21 de mayo de 2013

miércoles, 22 de mayo de 2013

Delegación de Paz de las FARC-EP: “Malas interpretaciones del supuesto apoyo de las FARC-EP a la reelección de Santos”




La Habana, República de Cuba, sede de los diálogos por la paz con justicia social para Colombia. Mayo 22 de 2013

UN GOBIERNO PARA LA PAZ 

Estamos dispuestos a entendernos con cualquier presidente que tenga el propósito de sacar adelante el proceso de paz.


Esta semana algunos medios de comunicación, no de mala fe, quizás por malas interpretaciones o falta de comunicación, han dicho que desde las FARC-EP se admitió que estaríamos apoyando la candidatura presidencial de Juan Manuel Santos. Pero no; lo que hemos dicho es que el presidente está en su derecho de presentar su candidatura, y que lo más importante es que exista continuidad del proceso de paz.

En reiteradas ocasiones expresamos que por el compromiso que tenemos de sacar adelante un proceso de diálogos serio, que conduzca a la paz, nuestro papel es llevar a la mesa un proyecto de país inspirados en los anhelos de las pobrerías de Colombia. Así ha sido durante la discusión del primer punto de la Agenda del Acuerdo General de la Habana. Siempre actuando a la luz del preámbulo que invita a reflexionar sobre los profundos problemas y causas socio-históricas que generaron la confrontación.

De esta forma, nuestras cien primeras propuestas para el Desarrollo Rural y Agrario para la Democratización y la Paz con Justicia Social para Colombia, recogen nuestros lineamientos históricos en defensa del campesinado colombiano, de las poblaciones rurales marginadas, y las reivindicaciones de las organizaciones sociales y políticas que han sido presentadas en los diversos foros y encuentros programados desde la Mesa de la Habana o a iniciativa ciudadana.

Ahora nos aprestamos a complementar este proyecto con las propuestas referidas al segundo punto de la agenda que tiene que ver con la participación política ciudadana, con la democracia en general y otros aspectos nodales para sostener un mundo en condiciones de justicia y libertad. 

En todo caso, desde antes y más ahora, frente a los desenvolvimientos que van teniendo las actividades del parlamento y el proceso electoral, hemos guardado distancia más que suficiente diciendo que un entendimiento de paz no puede supeditarse a presiones de tiempos legislativos ni mucho menos a campañas electorales. Para nosotros, el proceso de paz debe constituir un propósito nacional superior, incluyente, cuyo actor principal sea el pueblo colombiano, con sus sueños y sus esperanzas. A eso no se le puede negar tiempo.

Reiteramos la necesidad de mantener los diálogos, contra viento y marea, aspirando obviamente a que en vez de que en Colombia se desarrolle un proceso electoral en el que los candidatos se sacan “los trapos al sol” brindando espectáculos que se despreocupan de la miseria y el atraso que padecen las mayorías, surjan las iniciativas y los programas de cambio que requiere nuestro país para comenzar a andar la senda de la justicia y la verdadera democracia.

Bien es sabido que nosotros cuestionamos el sistema político colombiano, y dentro de él, la corrompida y excluyente mecánica electoral. Precisamente de esos asuntos y de la necesidad de instaurar la verdadera democracia en Colombia, es que trata el segundo punto de la Agenda que estamos ad portas de abordar. No obstante, cualquiera de los candidatos sería bienvenido si estableciera un compromiso definitivo en proseguir la búsqueda de la reconciliación, a partir de un tratado de paz que le brinde bienestar a todos. 

DELEGACION DE PAZ DE LAS FARC-EP