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viernes, 28 de diciembre de 2012

Escribe Timoleón Jiménez: Los santos inocentes, así de sencillo




Por Timoleón Jiménez, integrante del Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montañas de Colombia, 28 de diciembre de 2012 / El 20 de diciembre de 2012 fue publicada a página entera en el diario EL TIEMPO la carta que FEDEGAN dirigió al señor Bruno Moro en particular, y a los ganaderos colombianos y opinión pública en general, a objeto de explicar su ausencia del foro sobre Desarrollo Rural Integral que se cumplía en la capital del país. La misiva tiene la virtud de expresar de manera franca el enfoque del gremio que la suscribe, lo cual resulta un importante aporte al desbroce de las causas del conflicto colombiano y al estudio de las fórmulas más justas para salir definitivamente de él.
De acuerdo con la versión de FEDEGAN, la fecha de hoy, 28 de diciembre, parece más que apropiada para representar el clamor de los santos inocentes del campo colombiano, según el cual lo vivido por su gremio representa un fenómeno de despojo masivo y verdadero genocidio. Es abiertamente conocido que las tierras dedicadas a la ganadería extensiva en Colombia sobrepasan por lo menos en diez veces las destinadas a la agricultura, protuberante realidad ignorada en la carta y que más bien trae a la memoria la fábula de Rafael Pombo sobre la pobre viejecita.
FEDEGAN cuenta aún con suficiente poder como para que su versión de la historia sea incesantemente difundida por la gran prensa, influencia de la que han carecido desde tiempos inmemoriales las grandes masas de campesinos, indígenas y mineros secularmente violentados. Este escrito, por ejemplo, no lo 4publicaría jamás EL TIEMPO. Pero no sólo los grandes ganaderos promovieron y financiaron el paramilitarismo para persistir con su vieja tarea expropiadora. También lo hicieron grandes compañías agrícolas y mineras. En vergonzante contubernio con la fuerza pública y buena parte de la clase política.
De lo que se trata ahora es de confundir las cosas. A los grandes ganaderos con los medianos y pequeños, a los poderosos empresarios del agro con el campesinado pobre, a los guerrilleros revolucionarios con los paramilitares sin entrañas, al desarrollo rural con el bienestar exclusivo de algunos, a los diálogos de paz con la rendición incondicional de la insurgencia. Una estrategia suficientemente conocida para evadir las responsabilidades directas en el conflicto. Mientras FEDEGAN y los otros implicados no las reconozcan y asuman, estaremos muy lejos de alcanzar la paz.
Con el argumento de que las FARC han destruido el campo durante más de medio siglo, FEDEGAN rechaza de plano que asuntos como el Desarrollo Rural y la Tierra sean negociados con nosotros. En realidad a las FARC, como lo sostuvimos desde la primera reunión con el gobierno, no nos interesa negociar nada en la Mesa de Conversaciones. Nunca hemos entendido la paz como el producto de un acuerdo de intereses entre el Gobierno y los guerrilleros, sino como el resultado del diálogo abierto con todos los sectores de la realidad nacional. Con esa perspectiva concebimos el foro de que tratamos.
FEDEGAN ocupa apenas un peldaño más alto que la posición oficial en torno al proceso de paz en curso. Su carta deja al descubierto que el gremio está pensando seriamente en reconvertir su actividad tradicional, amenazada por la lógica neoliberal de los tratados de libre comercio, a fin de ponerse a tono con las posibilidades de la creciente demanda mundial de alimentos y biocombustibles. Sus nuevas banderas son la gran agricultura empresarial de exportación y la ganadería moderna y sostenible, coincidiendo con el inocuo estribillo oficial de generar de este modo empleo y bienestar general.
Su carta pretexta que Desarrollo Rural no puede significar reparto de tierras destinadas a la proliferación de nuevos minifundios. Se trata es de crear condiciones para que los campesinos que tercamente aún sobreviven, puedan asociarse libremente con la gran empresa y obtener conexión con los mercados. Como quien dice, el burro amarrado expuesto al tigre. Su coincidencia con las locomotoras santistas es plena, con énfasis en que la restitución de tierras debe afectar exclusivamente a las que están en manos de narcotraficantes u organizaciones ilegales, mientras las demás deben permanecer intocadas.
Lo que les disgusta sobremanera es que se discuta ese asunto con las FARC. Su negativa de asistir al foro nada tenía que ver con que los acusaran allí de paramilitares y asesinos, cuestión que daban por descontada y que los tenía sin cuidado. Se relacionaba más bien con su desacuerdo en celebrar un evento así, capaz de despertar un sinnúmero de reclamaciones y aspiraciones sobre el destino del campo, completamente distintas a lo ya definido por el gobierno. ¿Para qué azuzar ante tanta gente el avispero de la inconformidad y la peligrosa cuestión de la redistribución de la tierra?
FEDEGAN no comparte que se les haya reconocido a las FARC un carácter deliberativo. Y mucho menos a todas esas organizaciones y personas que describe como de izquierda radical. ¿Para qué ir a repetir ante ese público tan refractario las propuestas que una y otra vez ha hecho al gobierno y que él no solamente conoce sino que ya implementa? Igual a como obraron las autoridades españolas frente al reclamo de los comuneros de José Antonio Galán, o el Frente Nacional ante los ruegos de los colonos de las zonas agrarias, de lo que se trata ahora es de imputar toda clase de crímenes a sus contradictores.
Y a eso se dedica FEDEGAN. A difamar con toda intensidad de las FARC-EP, para tapar con un dedo la irresistible radiación emitida por sus propias atrocidades. Claro que las FARC hemos apelado al uso de las armas, para defender nuestra vida y la de los miles y miles de colombianos agredidos y perseguidos por la violencia del Estado y sus grupos de asesinos encubiertos. Claro que hemos golpeado a los patrocinadores del paramilitarismo, a los sucesivos ejecutores del terror contra el pueblo colombiano. Y en ello hemos perdido miles de vidas. Y sufrido indeciblemente.
Como los centenares de miles de compatriotas que perdieron la vida sólo en el último cuarto de siglo a manos de la ofensiva terrorista del Estado. Como los millones de desterrados y despojados por la misma locura que hoy se viste de ley para culminar su obra. Si los señores de FEDEGAN adoptaron libremente la decisión de no asistir al foro sobre Desarrollo Rural Integral, las FARC-EP, que sí queríamos acudir, no pudimos hacerlo porque el gobierno nacional, en su particular manera de concebir la discusión democrática y la paz, se opuso terminantemente a ello. La única voz que al final cuenta es la suya.
La política de desarrollo rural del Presidente Santos, otro santo inocente, al igual que todas sus demás políticas, atiende solamente los intereses de un grupo selecto, ha sido concebida a espaldas de la mayoría de sus destinatarios y afectados. Creemos, al igual que muchísimos colombianos, que la voz de estos debe ser escuchada y atendida. La democracia y la paz significan eso, un foro permanente de discusión sobre el destino del país y la sociedad. Que se atienda y respete la opinión de la gente. Cuando eso suceda, habrá desaparecido por fin el conflicto armado en Colombia. Es así de sencillo, señores.

lunes, 22 de octubre de 2012

Escribe el comandante de las FARC a Colombianos y Colombianas Por La Paz

“Por medio de la presente respondo la amable e importante misiva que hicieron pública el pasado 26 de septiembre, comunicación que agradecemos profundamente por ver en ella una muestra del compromiso e iniciativa colectiva de todas las personalidades que componen CCP.


De entrada, me parece importante resaltar el carácter progresista y humanista que ha demostrado tener CCP desde el inicio mismo del proceso de gestación que le dio vida. La existencia de CCP demuestra la magnitud de las reservas democráticas con las que cuenta la nación.

Valoramos altamente el deseo de todos Uds. de aportar en la construcción de un acuerdo nacional que traiga la paz con justicia social y una auténtica democracia a nuestro país. Es una nueva muestra del sentimiento patriótico que caracteriza a sus integrantes, quienes con su altruista labor, han tendido puentes y allanado caminos para la reconciliación entre los colombianos.

Su carta llega en momentos en los que todo el nervio de nuestra organización se apresta a participar resuelta mente en las conversaciones de paz con el gobierno nacional, que en nuestra opinión, han de conducir hacia la superación definitiva de los factores que dieron origen a la expresión armada del conflicto social y político que hoy compromete la vida de toda la nación y el futuro de nuestro pueblo. Es un compromiso de toda la guerrillerada y como tal será asumido con toda la seriedad y la altura que el momento requiere.

Los integrantes de las FARC – EP compartimos con CCP la convicción de la urgente necesidad de lograr una resolución concertada y tratada a profundidad de los diversos puntos que resultan problemáticos para la población civil dentro del escenario de la guerra que se desarrolla en nuestro país.

Compartimos igualmente la preocupación no solo por la prolongación en el tiempo de esta confrontación, y sus dolorosas consecuencias sobre la población, sino también por la degradación que ha sufrido el conflicto con la introducción, la creación y el apoyo, a veces abierto, a veces soterrado por parte de variados organismos del Estado a los grupos paramilitares y las graves infracciones a la dignidad humana cometidas por las Fuerzas militares, reconocidas pero hipócrita mente denominadas “falsos positivos”.

Coincidimos también en que el mayor sufrimiento a causa de esta confrontación recae sobre los dolidos hombros de nuestro pueblo. Por eso mismo hemos insistido en que no es posible llegar a una paz verdadera sin realizar modificaciones estructurales al injusto andamiaje sobre el cual se erige el régimen político colombiano.

Como lo han reafirmado públicamente nuestros voceros para el diálogo, consideramos que la discusión de los puntos por Uds. planteados será un elemento de gran ayuda para el avance en la mesa de conversaciones.

De nuestra parte planteamos que, en caso de no ser posible alcanzar el fin de la confrontación en esta oportunidad, avancemos hacia la construcción de un tratado de regularización de la guerra, que incluya la cuestión del uso y empleo bilateral de explosivos y de operaciones de bombardeo indiscriminado en zonas densamente pobladas; el seguimiento a las denuncias de las víctimas; el tratamiento digno de nuestros prisioneros en las cárceles; así como la verificación de todo el proceso y de los acuerdos salidos del mismo, por parte de una comisión encabezada por organismos internacionales escogidos a mutuo acuerdo entre las partes.

Eso, en consideración a que en Colombia existe una guerra civil, inmensamente desproporcionada en medios y combatientes, degradada, y sucia por parte del Estado, en la que nuestros prisioneros de guerra ni siquiera son reconocidos como tales, y en consecuencia las normas del DIH resultan insuficientes; en esa misma dirección, nos parece cardinal poder generar un marco interno que permita trascender los estrechos límites del DIH (el cual, desde su constitución misma, ha desconocido las peculiaridades de los conflictos armados de orden interno).

En igual sentido, vemos con interés también la propuesta de cese bilateral al fuego y hostilidades, y manifestamos nuestra disposición a discutir con el gobierno nacional las condiciones en que podría darse, teniendo como horizonte un tratado como el que se mencionó anteriormente

Con toda franqueza, el Estado debe reconocer que en Colombia viene empleando métodos de guerra sucia desde hace más de 30 años (eso, en privado lo reconocen hasta los mismos altos mandos militares); el Estado utiliza la población civil como escudo, ubicando ex – profeso bases militares y puestos de policía en el centro de bienes protegidos, plazas públicas y caseríos. En las FARC-EP tenemos centenares de guerrilleros amputados, lisiados y desaparecidos, como consecuencia de las minas antipersona y kleimor que siembra el ejército alrededor de las bases y en desarrollo de operativos. Esta realidad, invisibilizada por todos los medios de comunicación, hace aún mucho más oportuno su planteamiento.

Las propuestas que CCP plantea tienen por virtud, que representan el aporte de las organizaciones populares y los movimientos sociales a una lucha que, en nuestra opinión, es de todo el pueblo colombiano. Y resulta importante, además, porque no vienen solas sino que son partícipes del torrente de iniciativas surgidas de diversas organizaciones como el MOVICE, el movimiento estudiantil, el Congreso de los Pueblos, el COMOSOC, la Marcha Patriótica, la Minga Indígena y diversas organizaciones y ONG’ s, quienes también se han manifestado a favor de la apertura y profundización de los diálogos, por alcanzar la paz con justicia social, que pretendemos adelantar y llevar a cabo.

Hemos sostenido, desde los acuerdos de La Uribe de 1984, que es imposible el logro de la paz sin la participación de las fuerzas vivas de nuestro país. De allí que consideremos que las conversaciones de paz competen a todos los ciudadanos y ciudadanas, organizaciones comunitarias, cívicas, movimientos sociales, partidos políticos, iniciativas populares, asociaciones de víctimas, convergencias gremiales, en conclusión: a Colombia entera.

El escenario que mejor recoge ese espíritu participativo y democrático, debe incluir la reunión de los principales procesos organizativos, sociales y políticos a nivel nacional y regional, las etnias y minorías políticas, así como generar los mecanismos que permitan la participación del pueblo en las esferas locales.

Estamos seguros que CCP como parte de ese escenario dará un importante aporte para que el movimiento popular de nuestro país no se quede al margen ni disperso, sino por el contrario, se unifique en la construcción de ese espacio y propicie la apertura de una compuerta de comunicación con la mesa de diálogo en la que el pueblo, que es quien ha padecido con rigor la guerra, sea protagonista también en la construcción de la paz.

Nuestro equipo de trabajo para las conversaciones de paz está comprometido con la evaluación y puesta en discusión de los puntos y propuestas aportadas por Uds. y así mismo invita a toda la ciudadanía a participar de estas conversaciones que no son un conciliábulo secreto sino que le pertenecen a todo nuestro pueblo en su conjunto.

Porque, como nos enseñara nuestro gran maestro y paladín de la lucha por alcanzar una paz democrática en Colombia, Jacobo Arenas: El destino de esta patria no puede ser el de una guerra civil permanente.

Fraternal mente,
Timoleón Jiménez.
Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC EP.
Montañas de Colombia, Octubre 18 de 2012

miércoles, 26 de septiembre de 2012

“Santos y Generales anuncian pronta baja de 3 miembros del Secretariado ¿El diálogo es entonces para firmar la rendición?”: Timoleón Jiménez



Por César Jerez


Timoleon Jiménez, comandante de las FARC, reapareció en Twitter

El comandante de las FARC, Timoleón Jiménez, filtró anoche en twitter, hacia las 8:32 p.m. información que compartiría el presidente Santos y la cúpula militar, referida a la inminente baja de otros tres miembros del secretariado de las FARC, el comité ejecutivo de la guerrilla colombiana.

“Santos y generales anuncian pronta baja de 3 miembros del Secretariado. ¿El diálogo es entonces para firmar la rendición? Ayayay.” Trinó Jiménez, denunciando la eventual operación militar.

Después, en un mismo minuto, pero hoy 25 de septiembre a las 6:26 p.m. Jiménez trinó tres veces: “Conversaremos no por miedo a la muerte, como aseguran en las alturas. Sino por amor a la vida. Por cambios, justicia y patria para todos...Confían en repetir otra vez la ejecución de Alfonso Cano. Invitan a dialogar mientras planean el golpe definitivo. Así han sido siempre...La historia universal de la infamia no ha terminado de escribirse. Santos sigue orondo la tradición criminal de todas las oligarquías”.

Los trinos de Timoleón Jiménez confirman la dinámica de lo que serán los primeros meses de conversaciones de paz, una escalada militar de parte y parte que ya empezó y que buscaría fortalecer los dos puntos de partida con los que el gobierno y la guerrilla llegan a la mesa:


1. El gobierno y la cúpula militar pensando que las FARC están lo suficientemente debilitadas y desgastadas como para aceptar una negociación a cambio de la vida de los comandantes guerrilleros y algunas dádivas, jurídicas, políticas y territoriales.

2. Las FARC pensando que se mantienen invencibles militarmente y que algunos sectores de la oligarquía estarían dispuestos a aceptar un nivel de transformaciones políticas, sociales y económicas, aceptables para la guerrilla.

Además de los puntos y enfoques de partida diferentes, por su puesto, la misma agenda y su orden plantean enormes desafíos para las partes. La pretensión de resolver el primer punto de la agenda referido a las cuestiones agraria, territorial y de desarrollo rural, sin que por ningún lado de los acuerdos temáticos de partida aparezca la cuestión del modelo económico y la política minero-energética gubernamental, requerirán, sin duda, de un enorme esfuerzo en los aspectos programáticos, metodológicos e incluso de facilitación.

Por ahora, en los prolegómenos de las convesaciones que se instalarán en Oslo, lo que veremos cotidianamente es el recrudecimiento de la guerra y su impacto dramático en la vida de los pobladores rurales, las organizaciones sociales y los combatientes.

La siguiente es la relación de los trinos de Timoleón Jiménez, desde el 5 de Septiembre hasta hoy en https://twitter.com/timochenko_farc:


25 de septiembre

Notimundo transcribe los últimos trinos de 'Timochenko' hasta antes de las 10 de la noche del 25 de septiembre de 2012:
Tweets:
Toda la gran prensa aplaude la estrategia traicionera de los criminales en el poder. Odia e ignora todo lo que proviene de sus víctimas.
Por semejante brutalidad es que planteamos e insistimos en una solución distinta. La oligarquía sólo entiende de matar e intimidar.
La mano firme de la oligarquía produjo 5 millones de desplazados, 50.000 desaparecidos, 200.000 asesinados en los últimos 20 años.
Conversaremos no por miedo a la muerte, como aseguran en las alturas. Sino por amor a la vida. Por cambios, justicia y patria para todos.
Confían en repetir otra vez la ejecución de Alfonso Cano. Invitan a dialogar mientras planean el golpe definitivo. Así han sido siempre.
La historia universal de la infamia no ha terminado de escribirse. Santos sigue orondo la tradición criminal de todas las oligarquías.
Santos y generales anuncian pronta baja de 3 miembros del Secretariado. ¿El diálogo es entonces para firmar la rendición? Ayayay.
Los diálogos por la paz tendrán éxito sólo con la participación y reconocimiento de las grandes mayorías. Su agenda debe estar en la Mesa.
Cuántas victimas por la inmoral pluma de José Obdulio y hasta ahora se escandalizan. ¿En virtud de qué garantías, libertades y valores?
En cambio cuando calumnió a Sergio Jaramillo, sí violó la libertad de prensa y mereció condena. La doble moral de siempre.
Calumniar al Polo, al PC, la ACVC, a MP, a Piedad, a las FARC y al movimiento popular le ganaba todos los aplausos a José Obdulio Gaviria.
Instituciones democraticas: la misma triple alianza de la reforma judicial se a presta a reelegir al arbitrario procurador. ¿hasta cuando?
La paz de Santos, bien para los ricos: bombas, metralla, capturas en masa, persecuciones, amenazas, hambre y crímenes contra los de abajo.
Desde 1964 se traen una ofensiva tras otra. También hoy creen lograr en 6 meses lo que no pudieron ni en los últimos 10 ni en 48 años.
Según Santos habrá pronta paz. Muy rápido terminará el terror de Estado, democratizará el país y acabará con la pobreza y la impunidad.
¡Qué pena Diana Calderón! No es cierta la chiva sobre Carlos Antonio y Pablo en la Mesa de Conversaciones. Anote ahí a Rubén Zamora.
Colombia entera decidirá entre la paz con justicia social que planteamos y la guerra infinita decretada ayer por Santos. Venceremos.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Transcripción completa de la declaración del Comandante en jefe Timoleón Jiménez las FARC-EP


“Padre de la selva Colombiana”, 2008. Obra de la artista, pintora y guerrillera Anti Maleywa




Timoleón Jiménez: “Otra Colombia es posible y entre todos podemos modelarla”


Transcripción de la rueda de prensa realizada por los representantes de las FARC-EP en la Habana, el 4 de septiembre de 2012


MARCO LEÓN CALARCÁ: Les hemos convocado para darles a conocer una declaración de nuestra organización, las FARC-Ejército del Pueblo. Los aquí presentes integramos la delegación de las FARC que participó en el encuentro exploratorio para la paz con el Gobierno colombiano. Los camaradas Mauricio Jaramillo, Ricardo Téllez, Andrés París, Hermes Aguilar, Sandra Ramírez y quien les habla, Marco León Calarcá.

Vamos a escuchar al jefe de la delegación, el comandante Mauricio Jaramillo.

MAURICIO JARAMILLO: Buenas tardes. Saludamos en nombre de las FARC-Ejército del Pueblo, con sentimiento bolivariano de patria grande y justicia. Me honra presentarles la intervención de nuestro comandante, camarada Timoleón Jiménez, anunciando el cierre del encuentro exploratorio y el inicio de la mesa de conversaciones, como parte del arduo pero necesario camino de la construcción de la paz estable y duradera para Colombia. La resistencia del pueblo colombiano hace parte del torrente de lucha de los pobres del mundo por una vida digna, producto del trabajo y en paz. En ese sentido, fluye la solidaridad. Al agradecer su asistencia, invocamos su objetividad como forma de contribuir al noble propósito de paz en nuestra patria. Muchas gracias.

MARCO LEÓN CALARCÁ: Quiero decirles, además, que el jueves 6 a las 10 de la mañana, habrá una rueda de prensa con la delegación de las FARC en este lugar. También que al final de esta actividad se entregarán copias de la intervención de nuestro comandante Timoleón Jiménez, en su versión digital e impresa. Veamos entonces la declaración.




Trascripción Stolpkin.net:Nota Stolpkin.net: La siguiente transcripción, completa, es la declaración de las FARC-EP a través de su Comandante en jefe Timoleón Jiménez sobre “el anuncio oficial del inicio de conversaciones de paz con el Gobierno de Colombia”.


Comandante Timoleón Jiménez:
Las FARC-EP deseamos hacer también del dominio público, el anuncio oficial del inicio de conversaciones de paz con el Gobierno de Colombia.

Timoleón Jiménez
Efectivamente, en la ciudad de la Habana, en la Cuba revolucionaria de Fidel y el Che, en la patria socialista de José Martí, nuestros delegados suscribieron el día 27 de agosto del presente año el denominado Acuerdo General Para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera.

Con él se desata de nuevo un proceso de diálogos encaminado a la consecución de la paz en nuestra patria; una noble y legítima aspiración que la insurgencia colombiana defiende desde hace ya medio siglo. Adjuntamos el texto de dicho acuerdo.

Consideramos un deber insoslayable reconocer la invalorable colaboración del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, encabezado por el señor presidente Hugo Rafael Chávez Frías, que resultó determinante para la conclusión de este acuerdo; así como la inmejorable actuación del Gobierno del Reino de Noruega, que jugó un papel fundamental… (Interrupción).

Sin la preocupación y gestión del Gobierno presidido por Comandante Raúl Castro, esta larga faena no habría llegado a tan exitoso puerto. A todos ellos, nuestros formales y sinceros agradecimientos. Estamos seguros que toda nuestra América aplaude su generosa actuación. No nos cabe duda de que nuevas naciones seguirán sumándose al propósito de brindar este nuevo esfuerzo.

Han transcurrido 10 años, desde cuando Andrés Pastrana decidió echar en sacos rotos sus propósitos de paz, y decretar una nueva etapa en la larga confrontación civil colombiana. Daba así cumplimiento a la persistente amenaza de su primer Ministro de Defensa, que nos advertía, comenzando el proceso del Caguán, que tendríamos dos años para pactar nuestra entrega. So pena de sufrir un exterminio ejemplar, por cuenta de la arremetida que preparaba el Estado contra nosotros. Es claro que todo fue un ardid oficial para ganar tiempo. Cuánta muerte y destrucción; cuánto dolor y lágrimas; cuánto luto y despojo inútiles; cuántas vidas y sonrisas cercenadas, para finalmente concluir que la salida no es la guerra sino el diálogo civilizado. Pueda ser; y Colombia entera debe ponerse en pie para impedirlo. Que no suceda lo mismo esta vez; nuestra patria no merece esta guerra que declararon contra ella. Pero una década atrás, no sólo se vino sobre Colombia y su pueblo una espantosa y embestida militar, paramilitar, judicial, económica, política y social que hoy parece reconocerse como vana; también cayeron sobre nosotros como aves de presa, los propagandistas del régimen con su discurso difamatorio y venenoso. Cuál de los más viles adjetivos no se lanzó contra quien asumiera una posición política próxima a nuestra palabra; de qué estigma infamante no fuimos cubiertos quienes hicimos frente a la guerra y la violencia desatada con frenesí desde el Poder; cuál de los más horrorosos crímenes dejó de sernos imputado; también tan denigrante envilecimiento del lenguaje terminó siendo inútil.

Volvemos a un mesa. Reconocidos como adversarios militares y políticos; convidados y protegidos por quienes nos persiguieron; acompañados y avalados por la Comunidad Internacional.

Definitivamente tanta manifestación de odio, carece de sentido. Quizás para la satisfacción de quienes el Gobierno Nacional ha reiterado una y mil veces, tanto en el escenario exploratorio como en sus múltiples declaraciones públicas, su inamovible decisión de no permitir ninguna de las que califica como concesiones en el terreno de la guerra. En su extraño parecer, cualquier posibilidad de cese al fuego, tregua, armisticio o despeje, únicamente contribuye a la creación de incentivos perversos.

Es claro para nosotros entonces que pese a las manifestaciones oficiales de paz, los alzados llegamos a este nuevo intento de reconciliación asediados, no sólo por el mismo embate militar desatado una década atrás, sino compelidos abiertamente mediante su acrecentamiento a recoger nuestras aspiraciones políticas y sociales a cambio de una miserable rendición y entrega. Pese a tales señales, las FARC-EP guardamos la sincera aspiración de que el régimen no intenta repetir la misma trama del pasado. Pensamos simplemente que están en evidencia las enormes dificultades que tendrá que afrontar este empeño, la consecución de una paz democrática y justa, merece afrontar los más difíciles retos.

Por encimas de ellos, somos optimistas. La historia siempre ha sido labrada por las fuerzas sociales que apuntaron al futuro. Estamos convencidos de que la realidad nacional impondrá la voluntad de las grandes mayorías, que creen y necesitan de la paz con justicia social.

A un lado del camino deben quedar los firmantes de fabulosos contratos derivados de la guerra; los que encuentran en los grandes presupuestos de Defensa un rápido camino al enriquecimiento; los que acrecientan velozmente sus propiedades e inversiones con base en el pillaje contra los indefensos.

A la obsesiva e indolente posición de identificar la paz exclusivamente con la victoria; de alcanzarla mediante brutales operaciones militares y policiales de aniquilamiento; de conquistarla con base en devastadores bombardeos y ametrallamientos; de identificarla con la consagración de la impunidad para la arbitrariedad de sus agentes; de tejerla con millares de capturas masivas, allanamientos, persecuciones, desplazamientos y toda clase de represiones contra la población colombiana que reclama sus derechos; de asimilarla a la aceleración de la locomotora de la infamia, resulta urgente enfrentar una concepción distinta, justa, realista y constructiva.

Una paz fundada en la verdadera reconciliación, en el entendimiento fraterno, en las transformaciones económicas, políticas y sociales, necesarias para alcanzar el punto de equilibrio aceptable para todos; en la extirpación definitiva de las razones que alimentan la confrontación armada. Sobre tales certezas, se elaboró conjuntamente la parte introductoria del Acuerdo General.

Un importante logro en las discusiones del encuentro exploratorio. Se reconocen allí, entre otros hechos, incontrovertibles, que este proceso de paz, atiende al clamor de la población en su conjunto, y por tanto, requiere de la participación, sin distinción, de todos; que deben respetarse los Derechos Humanos en todos los confines del territorio nacional; que el desarrollo económico con justicia social y en armonía con el medio ambiente es garantía de paz y progreso; que el desarrollo social con equidad y bienestar, incluyendo las grandes mayorías, nos permitirá crecer como país; que la ampliación de la democracia es condición para lograr bases sólidas de paz. A pesar de ello, aún se escuchan con fuerza voces oficiales que abiertamente persisten en la salida militar. Allá ellos. Las FARC-EP asumimos, identificados con el pueblo de Colombia, que la introducción de esos axiomas en el Acuerdo General, constituye el marco teórico de principios que deberá ser materializado en los acuerdos finales sobre la agenda pactada.

Seis meses batallando por estas verdades nos permitió por fin conseguir del Gobierno Nacional su inclusión.

Para nosotros es perfectamente claro que la llave de la paz no reposa en el bolsillo del presidente de la república, tampoco en el comandante de las FARC-EP; el verdadero y único depositario de tal llave es el pueblo de este país. Es a los millones de víctimas de este régimen elitista y violento, a los afectados por sus políticas neoliberales de desangre, a los que sueñan con una democracia real en una patria amable, en desarrollo y en paz, a quienes corresponde jugar en adelante su rol protagónico por una nueva Colombia. Y a ellos, estamos dirigiéndonos los FARC con nuestro corazón en las manos. Porque ha vuelto a abrirse la puerta de la esperanza; porque repican las campanas llamando con fuerza a la plaza central, para que salgan de sus veredas, de sus viejas minas, de sus comunidades y resguardos, de sus barriadas pobres, de sus centros de trabajo, de las factorías que los consumen, de sus talleres domésticos, de su rebusque agónico de todos los días, de sus centros de estudio, de su confinamiento carcelario, de su incesante búsqueda de empleo, de sus pequeñas empresas, de sus fábricas amenazadas por la quiebra, de sus culturas ignoradas, de su nicho de desplazados, de sus escondites de amenazados, de sus rincones de víctimas, de sus hogares destruidos.

Se trata de marchar por la paz, por la construcción entre todos del nuevo país; se trata de cerrarles el portón a los amos violentos; de luchar por profundas modificaciones del orden vigente.

El espacio para la lucha de millones de colombianos está abierto. Es eso lo que significa que la paz es una cuestión de todos.

Tenemos que hacer de esta oportunidad un nuevo grito por la independencia.

Poco más de dos siglos atrás, clamaba José Acevedo y Gómez desde un balcón capitalino: “si dejáis escapar esta ocasión única y feliz, mañana seréis tratados como insurgentes. Mirad las mazmorras, los grillos y las cadenas que os esperan”.

La situación de hoy es asombrosamente semejante.

O los colombianos del montón, los secularmente humillados y ofendidos, los oprimidos y explotados nos ponemos de pie en defensa de nuestro territorio y sus riquezas, de nuestro trabajo, de nuestras libertades, familias, vidas y culturas, amenazadas por completo, o terminaremos con la marca del hierro candente en las espaldas, constreñidos por las bayonetas, lamentado sin consuelo haber sido inferiores a nuestro compromiso con la patria y nuestros hijos; o seguiremos sufriendo la prolongación indefinida y lacerante del conflicto para impedir por la fuerza semejante destino.

En días recientes, alguna revista reseñaba como una empirefollada señora de la alta sociedad, renunció de modo airado a su participación como socia en un exclusivo club de la capital, por haber visto bailando en uno de sus pasillos a un jovenzuelo atrevido que tenía, además, un cigarrillo en la mano. Una “afrenta intolerable”, a su juicio.

Que la gente de la alta sociedad proceda de ese modo, en sus clubes sociales, es un asunto de ella. Pero que no pretendan seguir obrando de igual modo con el país entero. No puede calificarse como bochinche y ruido innecesario, la participación general del pueblo colombiano en las discusiones de paz. Menos cuando ha sido éste quien ha puesto la mayor cuota de sangre y sufrimiento en el conflicto.

Llamamos por eso a Colombia entera a pronunciarse; a exigir su participación o a asumirla en las calles y carreteras, como ha aprendido a hacerlo por siglos. Ella también tiene su agenda.

En nuestro país se ve de todo. Vampiros sedientos de sangre acuden hoy a los cuarteles a llenar de consejas a los miembros de las Fuerzas Armadas a fin de lograr que se atraviesen en los esfuerzos de paz y de reconciliación. Peligroso asunto. Pero saldrán también derrotados. Nadie como las guerrillas para dar fe de la entereza y valor de los soldados y policías de Colombia. Combatimos a diario en todo el territorio nacional. Ellos nos causan nuestras bajas y son a su vez alcanzados con el fuego de nuestras armas. Saben bien que la necesidad los ha impelido a jugarse la vida; que alimentan a sus familias con el miedo permanente a la muerte o a la invalidez; son colombianos del pueblo que aman la vida y se sueñan con prolongarla; que sufren necesidades si ven a sus hijos crecer en medio de tan aciago panorama de incertidumbre social y violencia, que junto a los suyos no pueden querer esta guerra. Habrán en su cúpula elementos guerreristas y ambiciosos, que se prestan a los más sucios propósitos; gente como Rito Alejo del Río o Santoyo, penetrados hasta los tuétanos por las doctrinas imperiales de la Seguridad Nacional que convierten en hongos a los hombres. Pero también debe haber patriotas; militares honestos que se preguntan por qué razón las Fuerzas Armadas colombianas se encuentran al servicio de poderosas multinacionales que saquean las riquezas del país; por qué su papel se reduce a la intimidación, al aplastamiento de la población inconforme con las políticas antipatrióticas de gobiernos corruptos; que se cuestionan por su papel de garantes de un injusto orden de cosas; que se irritan al ver como sus altos mandos dan sumisos partes a generales extranjeros. A todos ellos, extendemos en esta hora nuestras manos abiertas en procura de reconciliación. Otra Colombia es posible y entre todos podemos modelarla.

Haber llegado a la Habana no fue fruto de la resistencia indoblegable de la insurgencia colombiana. Es, sobre todo, el triunfo del clamor nacional por la paz y la solución política. Es el resultado de cada consigna pintada en una pared; de cada acto de masas promovido en centenares de sitios; de esa movilización campesina, indígena y de negritudes que confluyó en Barrancabermeja en agosto del 2011; de las arrolladoras marchas en cada departamento y en la capital del país; de la protesta social; de la lucha contra las fumigaciones; de los paros y huelgas contra el gran capital transnacional; de todos esos encuentros de mujeres, de artistas, de estudiantes y jóvenes; de Colombianos y Colombianas por la paz; del Congreso de los Pueblos; de la Minga indígena; de la movilización de múltiples sectores; del grito adolorido de los habitantes del Cauca y Putumayo, del Cesar, del Huila y la Guajira, del Caquetá, los Santanderes y Arauca; de todos los rincones de nuestra geografía patria. Semejante torrente ya no podrá detenerse, estamos seguros que seguirá creciendo; que se llevará por delante los planes imperiales, los aviones cazas, los tanques de guerra, los infernales desembarcos, los batallones de combate terrestres, los brutales escuadrones antimotines, los falsos positivos, las amenazas y los emplazamientos, el paramilitarismo, los pedantes jurisconsultos, la falsedad mediática, la politiquería rastrera, las políticas neoliberales.

Por nuestra parte, llegamos a la mesa de diálogos sin rencores ni arrogancias, a plantear al Gobierno Nacional que considere importante los de abajo; que no juzgue la como ingenuidad de sus anhelos, que no los crea incapaces de emprender grandes empresas, que le reconozca su derecho a tomar parte en las grandes decisiones nacionales.

Con el cerrado apoyo de enormes muchedumbres, no pensamos en levantarnos de la mesa sin haber hecho realidad esas banderas.

¡¡¡Hemos jurado vencer y venceremos!!!

¡¡¡Viva la memoria y el ejemplo de Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas, Efraín Guzmán, Raúl Reyes, Iván Ríos, Jorge Briceño, Alfonso Cano, Marianita Páez, Lucero Palmera, y todas las guerreras y guerreros que ofrendaron su sangre por la paz de Colombia!!!

¡¡¡Viva Colombia!!!

martes, 4 de septiembre de 2012

VIDEO: El Comandante Timochenko (FARC) afirma que otra Colombia es posible



ANNCOL Y EL PROCESO DE PAZ

La redacción de ANNCOL reproduce abajo tanto el video del discurso de Timoleón Jiménez, máximo comandante de la guerrilla de las FARC-EP, como varios artículos publicados hoy que resumen lo más importante de la noticia oficial el día de hoy; el inicio de un proceso de paz entre las FARC-EP y el gobierno del presidente Juan Manuel Santos.

También anunciamos que la Agencia de Noticias Nueva Colombia (ANNCOL) abre sus columnas para que el sector popular pueda expresarse en forma libre y soberana y así ser partícipes en un proceso de paz que debe abarcar a todo el Pueblo de Colombia.

No nos engañemos; la paz ha tenido, tiene y tendrá enemigos en los sectores guerreristas tradicionales en Colombia. Todos sabemos donde se encuentran y qué clases sociales representan.

Pero ahí están también el Departamento de Estado, el Pentágono y el Comando Sur organismos al servicio del Imperio que han sostenido esta guerra desde hace medio siglo. Bien resumen los carteles en todo el territorio colombiano; “Plan Colombia pone las armas y Colombia los muertos”.

Si hay una verdadera voluntad de paz en los sectores de la oligarquía y el Poder Fáctico, lo veremos cuando comienza el proceso en el mes de octubre. ANNCOL por su parte, hará todo para aportar con su única arma; el periodismo con ética y principios, dando espacio para el debate y la “Batalla de las Ideas”.

REDACCIÓN ANNCOL







VIDEO: El Comandante Timochenko (FARC) afirma que otra Colombia es posible

Video y transcripción parcial:

Timoleón Jiménez; “pese a tales señales las FARC-EP guardamos la aspiración de que el régimen no intenta repetir la misma trama del pasado”


Por Movimiento Bolivariano Suroccidente de Colombia 
http://www.mbsuroccidentedecolombia.org/

“La paz es una noble y legítima aspiración que la insurgencia colombiana defiende desde hace ya medio siglo (...) Han transcurrido 10 años desde cuando Pastrana decidió echar en saco roto sus propósitos de paz (...) es claro que todo fue un ardid oficial para ganar tiempo, cuanta muerte y destrucción, cuanto dolor y lágrimas, cuanto luto y despojo inútiles, cuantas vidas y sonrisas cercenadas, para finalmente concluir que la salida no es la guerra sino el diálogo civilizado. Pueda ser que Colombia entera debe ponerse en pie para impedir que no suceda lo mismo esta vez, nuestra patria no merece esta guerra que declararon contra ella. Pero una década atrás no solo se vino sobre Colombia y su pueblo una espantosa embestida militar, paramilitar, judicial, económica, política y social, también cayeron sobre nosotros como aves de presa los propagandistas del régimen con su discurso difamatorio y venenoso (...) de qué estigma infamante no fuimos cubiertos quiénes hicimos frente a la guerra y la violencia desatada con frenesí desde el poder


“El gobierno ha reiterado una y mil veces su inamovible decisión de no permitir ninguna de las que califica como 'concesiones en el terreno de la guerra', en su extraño parecer cualquier posibilidad de cese al fuego, tregua, armisticio o despeje, únicamente contribuye a la creación de incentivos perversos (...) pese a tales señales las FARC-EP guardamos la sincera aspiración de que el régimen no intenta repetir la misma trama del pasado (...)”

“La realidad nacional impondrá la voluntad de las grandes mayorías que necesitan la paz con justicia social. A un lado del camino deben quedar los firmantes de fabulosos contratos derivados de la guerra, los que encuentran en los grandes presupuestos de defensa un rápido camino al enriquecimiento, los que acrecientan velozmente sus propiedades e inversiones con base en el pillaje contra los indefensos. A la obsesiva e indolente posición de identificar la paz exclusivamente con la victoria, de alcanzarla mediante brutales operaciones militares y policiales de aniquilamiento, de conquistarla con base en devastadores bombardeos y ametrallamientos, de identificarla con la consagración de la impunidad para la arbitrariedad de sus agentes, de tejerla con millares de capturas masivas, allanamientos, persecuciones, desplazamientos, y toda clase de represiones contra la población colombiana que reclama sus derechos, de asimilarla a la aceleración las locomotoras de la infamia, resulta urgente enfrentar una concepción distinta, justa, realista y constructiva: una paz fundada en las transformaciones económicas, políticas y sociales necesarias para alcanzar el punto de equilibrio aceptable para todos, en la extirpación definitiva de las razones que alimentan la confrontación armada.”

“Aún se escuchan con fuerza voces oficiales que abiertamente persisten en la salida militar (...)”

“Es a los millones de víctimas de este régimen elitista y violento, a los afectados por sus políticas neoliberales de desangre, a los que sueñan con una democracia real en una patria amable en desarrollo y en paz, a quiénes corresponde jugar en adelante su rol protagónico por una nueva Colombia. A ellos estamos dirigiéndonos las FARC con nuestro corazón en la mano. (...) Se trata de luchar por profundas modificaciones del orden vigente.”

Timoleón Jiménez llama a la participación popular: “(...) la participación general del pueblo colombiano en las discusiones de paz, llamamos a Colombia entera a pronunciarse, a exigir su participación o a asumirla en las calles y carreteras (...)”

Timoleón Jiménez acerca de los militares: “Saben bien que la necesidad los ha impelido a jugarse la vida, que alimentan a sus familias con el miedo permanente a la muerte o a la invalidez, son colombianos del pueblo que aman la vida y sueñan con prolongarla, que sufren necesidades y ven a sus hijos crecer en medio de tan aciago panorama de incertidumbre social y violencia, no pueden querer esta guerra... habrá en su cúpula elementos guerreristas y ambiciosos, que se prestan a los más sucios propósitos, gentes como Rito Alejo del Río o Santoyo: penetrados hasta los tuétanos por las doctrinas imperiales de la 'seguridad nacional' que convierten en hongos a los hombres; pero también debe haber patriotas, militares honestos que se preguntan por qué razón las fuerzas armadas colombianas se encuentran al servicio de poderosas multinacionales que saquean las riquezas del país, por qué su papel se reduce a la intimidación, al aplastamiento de la población inconforme con las políticas antipatrióticas de gobiernos corruptos, que se cuestionan por su papel de garantes de un injusto orden de las cosas, que se indignan al ver comos sus altos mandos dan sumisos partes a generales extranjeros (...)”

“Haber llegado a la Habana es el resultado de (...) cada consigna pintada en una pared, de cada acto de masas (...) de la movilización campesina, de las arrolladoras marchas, de la protesta social, de la lucha contra las fumigaciones, de los paros y huelgas contra el gran capital transnacional, de todos esos encuentros de mujeres, de artistas, de estudiantes y jóvenes(...) Semejante torrente ya no podrá detenerse, estamos seguros de que seguirá creciendo y se llevará por delante los planes imperiales, los aviones cazas, los tanques de guerra, los infernales desembarcos, los batallones de combate terrestre, los brutales escuadrones anti motines, los 'falsos positivos, las amenazas y los emplazamientos, el paramilitarismo, los pedantes jurisconsultos, la falsedad mediática, la politiquería rastrera, las políticas neoliberales.”


Chávez hace un llamado para acompañar proceso de paz que inicia en Colombia
Ivan Márquez, del Secretariado de las FARC-EP, en su
reunión en noviembre de 2007 con el presidente Hugo
Cávez en Caracas. Fue un otro intento para crear
puentes por la paz. Pero Uribe cerró todas las puertas.
El presidente de Venezuela escribió a través de su cuenta en Twitter, un mensaje en el que insta a apoyar a a Colombia durante el inicio del diálogo de paz con las FARC.
El Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, hizo este martes un llamado a acompañar el proceso de diálogo que inició el Gobierno colombiano con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para acabar con el conflicto armado.
“Acompañemos a la hermana Colombia en sus esfuerzos por lograr la Paz! Ya lo dijo SimónBolívar: “La Paz es mi puerto, la Paz es mi todo”, escribió el mandatario a través de su cuenta en Twiiter @chavezcandanga.
El mensaje lo envía luego que el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, anunciara la firma del “Acuerdo General para la Terminación del Conflicto”, entre el Gobierno y las FARC.
Santos agradeció a Venezuela por acompañarlos en este proceso, y a Cuba y a Noruega, “pues este acuerdo no hubiese sido posible sin ellos. Ellos actuarán como anfitriones y garantes”.
También agregó que las negociaciones de paz son una oportunidad porque Colombia y el mundo han cambiado. ”Hoy podemos hablar de paz porque estamos avanzando y porque el uso de la violencia es cosa del pasado y ningún país de la región lo tolera”, añadió.

Cuba expresa que tiene un compromiso histórico con la paz en Colombia
http://www.telesurtv.net/articulos/2012/09/04/cuba-expresa-que-tiene-un-compromiso-historico-con-la-paz-en-colombia-5368.html
A través de un comunicado de la cancillería, la nación caribeña confirmó este martes el inicio del diálogo de paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC para acabar con 50 años de conflicto armado en esa nación suramericana, y se ofreció para continuar prestando su ayuda solidaria a favor de este esfuerzo.
Cuba confirmó este martes el inicio del diálogo de paz entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para acabar con los más de 50 años de conflicto armado, y expresó que frente a ésto tiene un compromiso histórico con la paz de la nación suramericana.
“La Revolución cubana tiene un compromiso histórico con la paz en Colombia y con los esfuerzos encaminados a poner fin al conflicto político, social y militar de ese país hermano de América Latina y el Caribe”, reza un comunicado divulgado por la cancillería de la isla caribeña.
El Ministerio explicó que las conversaciones exploratorias para llegar a lo que se celebrará a mediados de octubre, iniciaron este año en La Habana desde el 23 de febrero y que en esos encuentros ambas partes declararon que “se ha abierto un proceso de diálogo comprometido con la paz y con la solución del conflicto histórico en Colombia”.
De acuerdo con el texto, Cuba respalda la iniciativa, “consciente de la importancia que tiene para el pueblo colombiano y de su trascendencia para América Latina y el Caribe”.
“El Gobierno cubano ha brindado su colaboración y apoyo para celebrar conversaciones exploratorias conducentes a un proceso de paz, a la vez que ha participado como garante en las deliberaciones”, expresa el comunicado
Informó que se respetó celosamente el compromiso de confidencialidad acordado por las partes y que ha servido de garante, junto a los “Gobiernos de Noruega y de Venezuela, para el traslado a Cuba de representantes de las FARC-EP”.
En el documento se asegura que el Gobierno de Cuba ha hecho “esfuerzos discretos y constructivos para ayudar a la búsqueda de una solución negociada, respondiendo siempre a una solicitud de las partes involucradas y sin influir en lo más mínimo en sus respectivas posiciones”.
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, confirmó este martes la firma de un acuerdo marco llamado Acuerdo General para la Terminación del Conflicto ”que establece una hoja de ruta para llegar a un acuerdo final que termine de una vez por todas esta violencia entre hijos de una misma nación”. En el documento no se prevé despeje alguno de territorio ni cese de operaciones militares.
En cadena nacional el mandatario afirmó que este acuerdo es diferente a otros a los que se ha llegado en el pasado y destacó que el Gobierno no hará concesiones de ningún tipo en el terreno militar, pues no se ha establecido despeje de territorio y afirmó que las operaciones militares continuarán con la misma o mayor efectividad.
Santos agregó que las negociaciones “se llevaron a cabo en La Habana con el acompañamiento de Cuba y Noruega después de año y medio de trabajos preparatorios. Se acordó la agenda del juego de un proceso que debe ser digno y debe ser eficaz”.
El proceso establece un acuerdo dividido en tres fases: la exploratoria, que estará enmarcada en sesiones de trabajo directas sin intermediarios y sin interrupciones y será la implementación de todo lo acordado con las correspondientes garantías.
En segundo término se establece proveer garantías para la oposición política del país y que se garantice la participación ciudadana y en tercer lugar la finalización del conflicto como tal, que se depongan las armas, y se permita la reintegración de las FARC a la vida civil.

Santos confirma acuerdo marco de paz sin cese de operaciones militares
El presidente colombiano destacó que hoy Colombia puede hablar de paz porque las políticas de su Gobierno ha creado condiciones para la reconciliación nacional.
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, confirmó este martes la firma de un acuerdo marco llamado Acuerdo General para la Terminación del Conflicto “que establece una hoja de ruta para llegar a un acuerdo final que termine de una vez por todas esta violencia entre hijos de una misma nación”. En el documento no se prevé despeje alguno de territorio ni cese de operaciones militares.
En cadena nacional el mandatario afirmó que este acuerdo es diferente a otros a los que se ha llegado en el pasado. Destacó que el Gobierno no hará concesiones de ningún tipo en el terreno militar, pues no se ha establecido despeje de territorio y afirmó que las operaciones militares continuarán con la misma o mayor efectividad.
Indicó que la solución del conflicto armado solo será posible si se siguen tres principios: Aprender de los errores del pasado para no repetirlos, cualquier proceso tiene que llevar al fin del conflicto y no a su prolongación y no ceder ni un milímetro del territorio nacional.
Santos agregó que las negociaciones “se llevaron a cabo en La Habana con el acompañamiento de Cuba y Noruega después de año y medio de trabajos preparatorios. Se acordó la agenda del juego de un proceso que debe ser digno y debe ser eficaz”.
Colombia ha cambiado
El Presidente expresó que las negociaciones de paz son una oportunidad porque Colombia y el mundo han cambiado. ”Hoy podemos hablar de paz porque estamos avanzando y porque el uso de la violencia es cosa del pasado y ningún país de la región lo tolera”, añadió.
Resaltó que “este acuerdo no es ya la paz, ni se trata de un acuerdo final, es una hoja de ruta que define los términos para llegar al final”.
Manifestó tener la convicción de que se está ante la oportunidad de terminar el conflicto y afirmó que “será un camino difícil, pero un camino que debe ser aprovechado por cualquier gobernante responsable, porque cientos de colombianos tienen un familiar que ha sido víctima de la violencia”.
Proceso comienza en octubre
Santos informó que el proceso de negociaciones comenzará en Oslo (capital de Noruega) el 15 de octubre próximo y luego continuarán en La Habana.
El mandatario colombiano agradeció a Noruega y Cuba, países donde se llevarán acabo las conversaciones. De igual manera, agradeció a Venezuela y Chile quienes serán acompañantes en los diálogos de paz.
Resaltó que el proceso establece un acuerdo dividido en tres fases: la exploratoria, estará enmarcada en sesiones de trabajo directas sin intermediarios y sin interrupciones y será la implementación de todo lo acordado con las correspondientes garantías.
El segundo punto de este plan de Paz “es proveer garantías para la oposición política del país y que se garantice la participación ciudadana, no solo normas, sino que sea una realidad, que quienes disientan lo hagan sin temor”.
El tercer punto “es la finalización del conflicto como tal, que se depongan las armas, y se permita la reintegración de las FARC a la vida civil junto a medidas del gobierno para el proceso de terminación del conflicto”.
“Gracias especiales a Cuba y a Noruega, pues este acuerdo no hubiese sido posible sin ellos. Ellos actuarán como anfitriones y garantes. Asimismo, agradecemos a las naciones de Venezuela y de Chile por su disposición permanente y apoyar este Plan de Paz. Venezuela y Chile serán acompañantes”.
El mandatario aseguró que “vamos a seguir comunicando los avances de este plan de Paz, manteniendo el carácter serio y discreto de las conversaciones”.