martes, 18 de junio de 2013

Las FARC: “La Constituyente es más que un escenario de refrendación; es el espacio que define la paz”



Las FARC: “La Constituyente es más que un escenario de refrendación; es el espacio que define la paz”


·         “Las FARC no han llegado a La Habana a realizar conciliábulos”

  • “No estamos hablando de una Constituyente para después de la dejación de las armas, sino de una Constituyente como tratado de paz y nuevo contrato social”




La Habana, Cuba, sede de los diálogos de paz, junio 18 de 2013

Señores revista SEMANA y directores de medios en general:

A propósito de la opinión personal del doctor Humberto de la Calle sobre la posibilidad de una Asamblea Nacional Constituyente, divulgada por la revista Semana, al tiempo que expresamos nuestra satisfacción por la apertura del trascendental debate de interés nacional, hacemos las siguientes consideraciones:

Téngase en cuenta que la Constituyente no puede existir si no hay refrendación de la ley que la convoque con la competencia, su termino de duración, y la manera de cómo ha de lograrse su integración, señalada, obviamente, por la misma ley convocatoria.

Al incluir como parte de la competencia de la Constituyente, temas acordados en La Habana, estos se refrendarían con el voto del pueblo. ¿Qué mejor manera de resolver los puntos de contradicción de las partes cobijados por las salvedades? Ya verá la Constituyente en su sabiduría si los mejora, los aprueba o los imprueba durante el término de su duración. ¿Por qué tenerle miedo a la opinión del pueblo, a la verdadera democracia? El ejercicio del poder constituyente es sin duda, genuina expresión de la afirmación de que “la soberanía reside exclusivamente en el pueblo”.

Si la Constituyente del 91 abrió sus puertas y sesiones sin marco referencial que la limitara, ¿por qué no abrirle paso a la aplicación del artículo 376 de la actual Carta para resolver una situación de guerra que ya no la soporta el país?

Nosotros somos constructores del acuerdo de La Habana y sabemos bien que el desarrollo del segundo punto de la Agenda que ahora se inaugura, tiene todas las posibilidades para que la participación ciudadana encuentre el camino de la paz.

El tema no se restringe a analizar exclusivamente cómo las FARC hacen política; la almendra de la Participación Política está en la construcción de la democracia y de la transformación estructural del Estado. Si se convocó un Foro que reunió fuerzas vivas para revisar este asunto, es porque no todo está dicho, es porque no se puede aplazar más el sagrado compromiso de actuar de cara al país.

Efectivamente, como dice Humberto de La Calle, la refrendación es un argumento angular en todo el diseño de las conversaciones, pero el momento en que la ciudadanía interviene no está reservado a la visión de exegetas desactualizados, pues el sexto punto del Acuerdo de La Habana no desarrolla el concepto, precisamente porque está subordinado al espíritu preambular del mismo, que indica sí, que habría un periodo de amplia difusión y debate abierto y que “la construcción de la paz es asunto de la sociedad en su conjunto que requiere de la participación de todos, sin distinción”. Por lo demás, lo reservado son las discusiones internas de la mesa, que de ninguna manera sugiere el secretismo en torno a conclusiones que deben ser del dominio público. Las FARC no han llegado a La Habana a realizar conciliábulos.

No estamos hablando de una Constituyente para después de la dejación de las armas, sino de una Constituyente como tratado de paz y nuevo contrato social.
La Constituyente es más que un escenario de refrendación; es el espacio que define la paz.

Está llamada a discutir sobre el eventual acuerdo de La Habana y a superar las salvedades y disensos que van quedando en el congelador. En consecuencia, no puede ser el colofón de la dejación de las armas en que tanto insiste el gobierno. Obviamente no lo estamos planteando como punto final del diálogo, pero tampoco como comienzo del mismo; su establecimiento ya sería el triunfo del clamor nacional porque no se siga aplazando la participación efectiva del país en la solución de los problemas de la guerra y la paz que lo están afectando.

¿De dónde se inventó el doctor Humberto de La Calle que la Constituyente revisa y niega lo pactado? El pueblo no puede ser un convidado de piedra que llega a última hora solamente a refrendar lo que otros acordaron. La revisión no es negación.

No hay nada peor que hacer referencia a juristas sin nombre para disfrazar lo que no se puede respaldar con autoridad. Fernando Giraldo, politólogo y docente de la Universidad Javeriana ha dicho en el diario El Colombiano que, “para resolver un problema extraordinario, grave y complejo, se requieren medidas extraordinarias, graves, complejas y de trascendencia. Creo que tiene que ser un camino extraordinario, y este es la Asamblea Nacional Constituyente”, dice.

Si se analiza bien, someter a referendo un acuerdo que apenas en la definición parcial del primer punto tiene más de 20 páginas, quedando por resolver salvedades sustanciales, no sería práctico ni técnicamente posible.



Si algo no tiene hoy en día la Constitución del 91, es el vigor político que le atribuyen algunos, pues su espíritu descentralizador, la pluralidad partidista de otrora y la fuerza administrativa y política para los municipios, han sido aniquilados por el tsunami neoliberal de su ejecución.

·         Contrarreformas son las 38 modificaciones amañadas que convirtieron la Constitución del 91 en una Constitución andrajosa e irreconocible.
·         La manosearon para imponer la reelección presidencial.
·         Exacerbaron el presidencialismo.
·         Transfiguraron el valioso enunciado de que la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento en una fórmula vacía.
·         Subordinaron todas las ramas del poder y hasta los organismos de control a las veleidades del Ejecutivo.
·         Desatendieron el mandato de hacer en breve tiempo la formulación de un ordenamiento territorial que respondiera a los intereses de las comunidades.

Si en contravía de los postulados de reivindicación social que contenía, hoy tenemos una escandalosa deuda social, ¿por qué no podemos discutir la política económica?

Lo que se escucha en la calle, en los clubes sociales, en los mentideros, en las esquinas de las ciudades, es que la gente, todo el mundo está molesto con la corrupción en la justicia, con los llamados “carruseles” en la contratación administrativa, con la centralización administrativa que desconoce las regiones, y con la manera como se explotan los recursos naturales no renovables a expensas del pueblo y de lo ambiental.

Hoy nadie confía en el sistema electoral corrupto y fraudulento, y el ejercicio de la política no cuenta siquiera con un estatuto de la oposición, pero sí con el terrorismo de un régimen que criminaliza la protesta social y extermina a los contradictores.

¿Acaso la regla fiscal no hiere de muerte la inversión social y la tutela? Su afán es concentrar recursos para la guerra y saciar la voracidad de la banca internacional y la corrupción.

El cangro de la justicia hoy, es la politiquería. En una justicia que está más corrupta que nunca, los magistrados de las cortes con pocas excepciones, están cuestionados por la opinión pública. Hecho que obliga a su reforma. No hay vuelta de hoja, no puede haber paz si no hay un aparato jurisdiccional que la garantice. Se debe depurar y regresar a la rama judicial, su independencia orgánica.

Los partidos políticos, organizaciones sociales, gremios y movimientos, etc., que vayan a ser parte de la Constituyente, deben ir preparando sus proyectos de reforma a la justicia para ser debatidos democráticamente. Invitamos a los decanos de derecho de todas las universidades y a los estudiosos a que se pronuncien sobre la reforma a la justicia.

Para qué traer a cuento un marco jurídico que ni siquiera existe. Con artificios no se debe endosar responsabilidades a quien no las tiene. Incluso, son más responsables las élites oligárquicas del país que los mismos militares, que siempre actuaron subordinados al poder, con pocas excepciones.

No es cierto que la justicia internacional esté por encima de la Constituyente y el soberano y cualquier transicionalidad solo la concebimos como producto de un acuerdo.

DELEGACIÓN DE PAZ DE LAS FARC-EP

lunes, 17 de junio de 2013

Compendio de Propuestas FARC-EP.Propuesta de Paz. PUNTO AGRARIO.

“Gobierno no tendrá foto de entrega de armas”: Andrés París, vocero de las Farc

Guerrillera de las FARC.


Andrés París, vocero de las Farc, sugiere que esa guerrilla no entregará las armas ni aún en el caso de que se firme un acuerdo de paz. Insiste en que no van a ir ni un día a la cárcel.

Por: Hugo Mario Cárdenas López, enviado especial a Cuba 

Domingo, Junio 16, 2013 / Desde que se iniciaron los diálogos entre el Gobierno y las Farc en La Habana, Jesús Emilio Carvajalino o ‘Andrés París’, miembro de la delegación del grupo guerrillero, se ha convertido en el hombre de las comunicaciones.

Es a través de él que los medios locales e internacionales han podido acceder a varios de los integrantes de la delegación de las Farc y quien se encarga de coordinar los comunicados que sobre los diferentes temas emiten los integrantes del grupo armado ilegal.

El pasado jueves, mientras descansaba en la piscina del Hotel Palco, junto al Palacio de Convenciones donde se adelantan los diálogos, el miembro del Estado mayor de las Farc, accedió a hablar con El País sobre los temas espinosos de la agenda, los planes políticos tras la eventual firma de un acuerdo que ponga fin a la confrontación armada y los posibles escenarios en los que se verán de llegar a dar su paso a la vida política.

¿Qué hay de diferente en este proceso para creer que es hora de la paz?

 

Anhelamos construir el gran tratado de paz, pero a la vez señalamos nuestra decisión profunda de no protagonizar un acto de rendición ni de sometimiento. El Gobierno después de seis meses de diálogos tiene que ser sensato porque no están hablando con una guerrilla derrotada y los planes que tienen para derrotar militarmente a la guerrilla en estos seis meses no les han dado resultados. El Gobierno debe entender que con esta generación de comandantes es posible la paz. Hay una voluntad muy grande de las Farc, del Estado mayor Central y de la delegación que se encuentra en La Habana para marchar con firmeza hacia un acuerdo de paz.

Andrés Paris desde San Vicente de
Caguán en el proceso de Paz
1999-febrero 2002.

¿Entonces la realidad es que en el Caguán no tenían voluntad de paz?

 

El mejor momento para sellar la paz fue en el proceso del Caguán, donde un hombre de la autoridad de Manuel Marulanda estaba al frente, pero por las mezquindades de la época este proceso se frustró. Lo nuevo es que los sectores sociales que reclaman la firma de un acuerdo hoy son mayores que los que existían en el proceso del Caguán.
Hoy no tenemos a un Uribe Vélez trabajando como una hiena hambrienta contra la paz, como lo fue él en su momento, que logró con éxito hacer fracasar ese proceso y con eso elegirse y reelegirse presidente. El contexto internacional también es favorable y por eso es una jugada artera la del Gobierno con Venezuela, que está jugando a la paz y estimulando un acuerdo pacífico y la oligarquía colombiana y sus servicios especiales conspirando con la oposición terrorista para desestabilizar el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

¿Las muertes de ‘Marulanda’, ‘Reyes’, ‘Cano’ y ‘Jojoy’ ayudaron para que decidieran sentarse a hablar de paz?

 

La enseñanza de nuestros fundadores y de nuestros comandantes fallecidos es fortalecer nuestra convicción en la justicia de la línea política y militar que ellos trazaron; y todos ellos, más Alfonso Cano, el hombre que más se destacó en su voluntad de encontrar una solución política, reafirman nuestras banderas de la paz, pero también nos reafirman en la voluntad de continuar en la lucha armada, mientras no se firme un gran tratado de paz.

¿Por qué se les hizo más fácil negociar con el presidente Santos cuando fue quien más golpes les dio como ministro de Defensa?

 

Los acuerdos los logran fuerzas beligerantes que están en el campo de batalla confrontados. También en la mesa, de parte nuestra, está un grupo de comandantes que ha estado en la primera línea de combate. Lo que pasa es que esa historia hace parte de la reserva y nosotros no la publicitamos, pero en la mesa estamos sentados protagonistas de la guerra y protagonistas de la política.

¿En cuáles puntos de la agenda las Farc van a ceder más?

 

Andrés Paris desde La Habana, 2013
Nosotros nos movemos sobre una línea de reformas y cambios avanzados y democráticos; ya hicimos la gran concesión que podíamos hacer y es que no estamos exigiendo los cambios revolucionarios en la mesa; y en todo lo que estamos planteando, incorporamos los intereses de otros sectores sociales. La reforma agraria, si se quiere, beneficia más a las fuerzas del capitalismo, que requiere modernizar más el campo, adecuarlo a los desarrollos generales del país capitalista que propiamente una reforma agraria de carácter socialista.

En el marco de esa reforma agraria y la restitución de tierras, ¿van a devolver las tierras que les han despojado a campesinos?

 

Esa es una calumnia muy grande de ese instrumento que se llama la Unidad de Restitución de Tierras, que fue tomada por los paramilitares. Todo el equipo que pusieron al servicio de recoger la información manipulaba al campesino que venía a reclamar su tierra después de un despojo y les insinuaban que si ellos reclamaban tierras en poder de los paramilitares, el proceso se les iba a demorar; en cambio, si hacían aparecer ese despojo como fruto de una agrupación guerrillera, ese proceso se le iba a agilizar. Cómo una fuerza ilegal combatida por todos los órganos de inteligencia puede mantener en la clandestinidad semejante cantidad de tierras.

¿Entonces las Farc no tienen tierras?

 

Contamos con algunas propiedades pequeñas, pero que están al servicio de las necesidades alimenticias o de las necesidades de los frentes guerrilleros.

¿Y cómo las adquirieron?

 

Esas tierras son tramitadas a través de mecanismos legales de compra.

¿A través del testaferrato?

 

Están a nombre de campesinos que voluntariamente colaboran con la insurgencia y ellos se vuelven propietarios de las fincas. Para nuestras necesidades, no precisamos más de diez hectáreas.

¿Creen que la Corte Penal Internacional acepte que haya impunidad a los delitos de lesa humanidad que ustedes han cometido?

 

Esa es una interpretación de un sector de la jurisprudencia internacional, pero hay otros sectores que ven en la Constitución colombiana la posibilidad que accedamos a recursos que están en la ley y que no han desaparecido, aunque los han ido ahogando y arrinconando. Horacio Serpa dijo que no lo creyeran tan zoquete de creer que guerrilleros que llevan 50 años van a terminar sus días aceptando irse a la cárcel. Eso no tiene lógica, pero sí tenemos la disposición de encontrar y construir en la mesa de diálogos la soberanía del articulado jurídico que genere la participación política de la guerrilla en nuevos escenarios. No pensamos ir a la cárcel y hay que encontrar las figuras que están ahí en la Constitución para que las apliquemos.

¿Además de no ir a prisión, qué debe surgir del proceso para que toda una vida en el monte no haya sido inútil?

 

El guerrillero siempre lucha por la victoria, por el triunfo y si tenemos la posibilidad de ver dibujado ese triunfo en un gran tratado de paz, no se ha perdido tiempo y toda vida que se ha perdido en esta lucha ha sido una contribución a ese anhelo de la paz en Colombia. Inútiles son las vidas de antiguos guerrilleros que se han puesto al servicio de la relegitimación y la existencia de un régimen podrido. ¿Acaso cree que es muy útil la vida de quienes están hoy al servicio del régimen como Rosemberg Pabón, que hoy hace parte de las líneas uribistas?

Pero muchos sectores consideran que ustedes también cambiaron sus ideales por el narcotráfico...

 

Esos sectores están muy desinformados y debe ser que no les ha llegado ninguna noticia de La Habana; porque lo que aquí se ha visto es a una guerrilla pensante, que construye un programa agrario, que modela una nueva forma de institucionalidad, una guerrilla social e intelectual como la soñaron el Che Guevara y Manuel Marulanda.

¿Cuándo entendieron ustedes que nunca lograrían el poder por las armas?

 

Desde que nacieron las Farc, cuando eran 48 campesinos con revólver, trazaron el programa agrario de Marquetalia, el primer documento fundacional de la organización en el que se establecieron unos objetivos agrarios, pero también se definió el gran objetivo estratégico revolucionario que era la toma del poder. Hoy en día es cierto que no tenemos el mismo número de combatientes que teníamos en el Caguán, pero no somos los 48 que había en Marquetalia hace 49 años. Entonces los guerrilleros de hoy somos los suficientes para seguir protagonizando hechos de guerra o hechos de paz y la voluntad nuestra no se ha arreado en lo político ni en lo militar. El Gobierno de Colombia tiene que ser sensato y seguir reconociendo que está sentado con una fuerza política. Que deje de insistir en la derrota militar de la guerrilla que no la van a lograr.

¿Significa eso que aún creen que pueden alcanzar el poder por las armas?

 

Creemos que la lucha armada sigue siendo vigente en contra de esa institucionalidad, en contra de esa realidad económica y social. Según los manuales de contrainsurgencia, una guerrilla es 80 % política y 20 % militar. Una guerrilla pequeña ensanchando su espacio político puede protagonizar transformaciones más gigantescas en un país, que una guerrilla grande con músculo militar, pero sin influencia de masas. Entonces ahí hacen cálculos alegres los estrategas mediáticos porque los estrategas militares sí siguen viendo como amenaza la presencia militar de las Farc.

Hay quienes aseguran que sin la ayuda de Chávez, ya los habrían derrotado...

 

Sin la ayuda de Chávez en las Farc se hubiera pensado solo en una respuesta militar y en la confrontación armada; es Chávez quien construye la posibilidad de un nuevo entendimiento de paz.

El segundo punto que discuten hoy es sobre participación en política y unas elecciones cuestan mucho dinero, ¿de dónde van a sacar para financiar una campaña política?

 

Sería una estupidez meterse en un proceso electoral bajo los mecanismos tramposos y fraudulentos que existen. No vamos a entrar a participar con el actual régimen electoral y el mecanismo de compra de votos y trampas; eso sería un suicidio. Por eso en las propuestas que estamos haciendo, se contempla una reforma profunda al régimen electoral.

¿El debut de las Farc en la política lo harán en las elecciones legislativas del 2014 o en las regionales del 2015?

 

Nosotros vamos mas allá de la simple participación y garantías para hacer política por otros métodos; la esencia de este punto está en la raíz del conflicto armado. El punto agrario mostró las raíces económicas de la confrontación armada, la estrechez antidemocrática de la tenencia de la tierra y la ruina del campo colombiano. Este punto político le va a mostrar al país que la raíz del conflicto es que no hay democracia real. Si hubiera democracia no habría necesidad de armas y en este punto esperamos lograr la creación de los marcos legales, políticos, constitucionales que permitan actuar en política fuerzas distintas a las del establecimiento. Vamos hacia el rescate de los aspectos progresistas de la Constitución del 91 que en el capítulo de derechos, deberes y garantías fue bastante avanzado y estamos planteando un conjunto de reformas para que los colombianos no volvamos a caer bajo el régimen bipartidista.

¿Pero les interesa más el poder regional o se creen con la fuerza para entrar a disputar las curules en el Congreso?

 

Sabemos que tenemos una fuerza política que en el caso de lograr las garantías, tendrá una importante participación. Somos una fuerza esencialmente política, cuyo espacio no lo han ido estrechando a través de la guerra de exterminio, de la liquidación de distintas expresiones anteriores que buscaban crear una salida política y un alternativa de transformación de las Farc.

¿Van a crear un partido o tomarán la plataforma de la Unión Patriótica?

 

Frente a la Unión Patriótica lo que hemos reclamado es que se termine el proceso de reconocimiento de este magnicidio que hubo en Colombia y todo lo que se haga en beneficio de la restauración de los derechos de esta organización política son bienvenidos, pero a la vez que la Unión Patriótica lucha por estos derechos, vemos que a otras fuerzas se les niega la posibilidad de participar en política; a la senadora Piedad Córdoba le han quitado los derechos de participación política, a la Marcha Patriótica empieza ya un proceso de capturas de sus dirigentes y los pequeños partidos vienen siendo marginados y van a ser limitados e impedidos prácticamente de participar en el proceso electoral que está en marcha.

¿Usted dónde se ve tras la firma de un acuerdo?

 

Nosotros siempre nos mantendremos en el ala izquierda de la política colombiana; Estamos buscando una forma distinta a la armada de estar en el espectro político, pero a diferencia de otras fuerzas que entregaron armas e ideología, que entregaron política y principios, nosotros no encaramos un proceso sobre la base de la cooptación del régimen y a las reglas establecidas y a la ideología del régimen actual bipartidista. Seguiremos siendo una fuerza con un perfil bolivariano y revolucionario y ojalá que este ideario pueda transitar por los caminos de la acción política y de la acción pacífica.nEn lo personal no me veo en ninguna de estas tareas burocrático-parlamentarias; más bien me vería como un agitador social.

¿Por qué son tan activos y han golpeado tanto el suroccidente del país?

 

Allí hubo un trabajo paciente de varias décadas en donde la inequidad y la injusticia y el maltrato a las comunidad pobres, indígenas y negras, finalmente permitió que nuestro mensaje fuera receptivo y entrara en el corazón de la población y eso fortaleció nuestros postulados.

¿Ese será un fortín electoral de las Farc?

 

Lo vemos por ahora como un punto importante para el proceso de paz.

¿Qué modelo de proceso de paz de otro país les gustaría que se diera en Colombia?

 

El proceso de Irlanda porque se establecieron principios y, por ejemplo, ellos las armas no las entregaron.

¿Por eso no utilizan términos como ‘desmovilización’ y ‘dejación de las armas?

 

Nosotros hablamos de que las armas se silencian cuando la voluntad de dispararlas cese y eso ocurrirá en Colombia cuando se cumplan todas estas situaciones que estamos llevando a la mesa de negociación.

¿No habrá entonces un acto simbólico de entrega de armas?

 

Le hemos dicho reiteradamente al Gobierno que esa foto nunca la tendrán.



sábado, 15 de junio de 2013

Pablo Catatumbo, FARC-EP: “La paz es una tarea titánica, y no podemos abordarla con pensamientos simplistas”



Pablo Catatumbo, FARC-EP: “La paz es una tarea titánica, y no podemos abordarla con pensamientos simplistas”

Entrevista Exclusiva al Cdte. Pablo Catatumbo, por Carlos Lozano

 

El director del semanario VOZ conversó con el comandante Pablo Catatumbo, miembro del Secretariado de las FARC-EP e integrante de su delegación de paz en La Habana. Hablaron de varios temas y el dirigente guerrillero hizo sus propias reflexiones sin eludir las preguntas, tomado de: semanariovoz.com 


Por Carlos A. Lozano Guillén

Pablo Catatumbo fue uno de los últimos integrantes incorporados a la delegación de paz de las FARC-EP, proveniente de las montañas de los departamentos del Cauca y del Valle del Cauca, epicentro de agudos combates y donde es de alta intensidad la confrontación armada. En poco tiempo, Catatumbo se puso al día del funcionamiento de la Mesa de Diálogos y del contenido del debate en seis meses de conversaciones, enriquecidas con la participación ciudadana, en particular de organizaciones agrarias, sociales y populares. Reconoce que es definitiva la participación popular. Para él es la presencia a distancia del constituyente primario.

Valora el significado del “acuerdo parcial” sobre el tema agrario: “Lo logrado es un gran paso en el camino hacia la democratización de las estructuras rurales de nuestro país”, señala sin exageración. Los demás puntos también serán difíciles, requieren del tiempo razonable, aquel que no es eterno ni indefinido, pero sí el estrictamente indispensable para llegar a un acuerdo concreto y sostenible de paz con democracia y justicia social.

Pablo Catatumbo dice con ironía que el diálogo de paz no es un reinado de belleza, es difícil y complejo. Habla con profundidad de los logros de la Mesa y del futuro en medio del análisis políticos que demuestra contradicciones y dificultades, pero también enormes posibilidades de un final feliz y no precisamente como en una telenovela rosa, sino en el nuevo estadio político, social y económico de otra Colombia posible.

Cuando ya estaba editada la entrevista se precipitaron los acontecimientos políticos a raíz de las erráticas actuaciones y posiciones del presidente Juan Manuel Santos, como darle credibilidad a que las FARC son las responsables de las amenazas a sindicalistas, la reunión con el golpista Henrique Capriles y el anuncio de la integración de Colombia al pacto militar agresivo de la OTAN, que desataron la crisis de las relaciones con la República Bolivariana de Venezuela y un enérgico comunicado del Secretariado de las FARC en que asegura que “en el limbo se encuentran los diálogos de La Habana”.

No se conoce aún qué incidencia haya tenido el comunicado de las FARC en el inicio del décimo ciclo de conversaciones, pero lo cierto es que se ha perdido bastante confianza. Es un retroceso después del avance histórico que significó el acuerdo reciente. Detrás de ello está la mano de Washington, las declaraciones de Santos y la bienvenida a Capriles coincidieron con la visita a Bogotá del vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden. No existe duda de que Santos debe dar señales claras de voluntad para recuperar la confianza, si alguna vez la tuvo.

Lo aprobado

 

–¿Qué fue lo que se aprobó y que beneficios concretos tiene para la población campesina y la soberanía alimentaria?

–Como principios del acuerdo parcial a que se ha llegado en La Habana, se establecieron el respeto por la naturaleza y la participación incluyente de las comunidades del campo colombiano en todo lo que habrá de desarrollarse a partir de la implementación de lo convenido. Un asunto cardinal en este primer punto de la agenda es haber logrado el compromiso del gobierno de formalizar la propiedad de miles de campesinos y campesinas que han sido partícipes de procesos de colonización. Esto es un hecho muy importante para el campesinado colombiano, que durante toda la historia patria ha sido sistemáticamente excluido del régimen formal de propiedad de la tierra.

Es pertinente destacar esta cuestión, pues es un gran paso en el camino hacia la democratización de las estructuras rurales de nuestro país. Acompañado de esto, se plantea el cierre definitivo de la frontera agrícola colombiana, cerrándole el paso a la explotación intensiva, sin perjuicio de las comunidades rurales. Igualmente acordamos la creación de un fondo de tierras, que aunque no ha sido aún bien definido está destinado a la provisión gratuita de tierras a campesinos sin tierra, o con tierra insuficiente, afrodescendientes e indígenas.

Acompañamos este logro con la definición de un nuevo catastro del campo colombiano, que no se hace desde hace 54 años, buscando un reordenamiento productivo y socioambientalmente sostenible.

Todas estas reformas estarán validadas con la puesta en marcha de programas de desarrollo con enfoque territorial, planes nacionales que acompañarán los procesos productivos y que tendrán importantes impactos en lo productivo, el desarrollo social y el abastecimiento alimentario, a la vez que coadyuvarán al plan de suprimir la pobreza extrema, entre otras metas que forman parte de la reforma rural integral, en la búsqueda del buen vivir de todos los que labran el campo, con condiciones dignas y participación democrática.

Temas pendientes

 

–En la declaración de la delegación de paz de las FARC-EP se plantea que quedan pendientes unos aspectos puntuales que deberán retomarse antes del acuerdo final. ¿Cuáles son?

–Sí, en realidad dentro del acuerdo parcial quedaron varios temas pendientes, algunos de ellos, por su importancia, muy sensibles y yo diría que fundamentales para alcanzar un acuerdo final satisfactorio para ambas partes. En todo caso existe el compromiso de que al final del proceso se volverá sobre esos temas. Entenderá usted que existen cláusulas de confidencialidad en la Mesa que se ligan al principio rector del Acuerdo de La Habana: “Nada está acordado hasta que todo esté acordado”. Por ello no puedo referirme con más precisión a esos puntos en cuestión.

–Lo entiendo muy bien… ¿Está más cerca el acuerdo político de paz, a pesar de las salvedades puntuales?

–El acuerdo parcial frente al primer punto es un paso importantísimo. Queda aún un buen trecho por recorrer, pero se demuestra que con voluntad política y escuchando los clamores del país nacional, es posible avanzar y obtener triunfos en las batallas de la paz.

–Está en turno el segundo punto de la participación política, es un tema importante y de trascendencia para el futuro de la democracia. Algunos lo reducen a la participación de las FARC en el espacio político. ¿Cómo sustentan las FARC-EP la posición al respecto? ¿Qué propuestas llevan?

–Se habla mucho que nosotros entendemos participación política simplemente como nuestra presunta participación parlamentaria. Pero esa no es la esencia de nuestras banderas ni nuestra principal inquietud. En Colombia no ha habido nunca una verdadera democracia. Lo que nos mueve en este punto preciso es buscar elementos para que se dé una verdadera instauración de la democracia en Colombia. Usted sabe que hacer política de oposición al establecimiento en Colombia es una cuestión supremamente difícil, es casi un acto heroico que muchos han pagado con su vida. Lo que queremos es abrir un debate nacional para que entre todos logremos realmente un país pluralista, participativo, incluyente.

Hemos leído las propuestas que partidos, movimientos sociales e individuos realizaron en el pasado Foro de Pensamiento de la Universidad Nacional y las Naciones Unidas, y no sabe usted cuán identificados estamos con los planteamientos de ese torrente de opiniones tan diverso. De esa participación política es que hablamos, la de las amplias y diversas mayorías que debaten y construyen en colectivo.

La participación política

 

–A propósito del segundo punto de participación, ¿cómo lograr mayor intercambio con los sectores populares en la Mesa? ¿Cómo hacer que este proceso no sea tan cerrado como hasta ahora?

–Es que eso es una determinación que ha querido imponer absurdamente el gobierno de Santos, pretendiendo que es posible avanzar en un acuerdo sin la participación de los distintos sectores sociales y populares, sin que estos dejen sentir sus voces en la Mesa, lo que en la práctica se ha venido quebrando, con la movilización del pasado 9 de abril, las que se tendrán que repetir sucesivamente, igual con los foros, tanto en el agrario como el de participación política y la realización de diversos certámenes en que las FARC han venido interlocutando con diversos sectores de la población.

Las comunidades en su sabiduría y creatividad popular sabrán inventar mecanismos de participación, a través de asambleas, foros, cabildos, o cualquier otra forma deliberativa, realizarán sus propuestas por sector social, en los que llamamos especialmente a los sectores urbanos, de mujeres, jóvenes, trabajadores, LGBTI, entre otros, a pronunciarse y a sumarse; para ellos están las páginas de internet, tanto la establecida en la Mesa conjuntamente con el gobierno, como las que aparecen en “Foro permanente” o “Pueblo pa la mesa”, ahí se recepcionan sus propuestas y pueden estar seguros que nosotros las tendremos en cuenta.

Por lo demás, ni la soberanía política de las FARC-EP ni el protagonismo principal del constituyente primario son asuntos que puedan ponerse en discusión.

–Se especula mucho con el tema de las víctimas, algunos creen que allí está el “nudo gordiano” del proceso. ¿Cómo lo entienden ustedes?

–Nosotros somos plenamente conscientes de que todo conflicto interno como éste deja víctimas y genera heridas que son difíciles de curar, víctimas del conflicto. Pero nadie debe olvidar la responsabilidad del Estado y de la clase dirigente en el origen y en la génesis de ese fenómeno que ha dado en llamarse “la violencia” en Colombia y con toda esta tragedia que nos ha correspondido vivir a todos los colombianos y colombianas. Y los farianos y farianas nos incluimos allí también, pues hemos sido igualmente víctimas de persecución política, de asesinatos, desapariciones, desplazamientos.

“Soy una víctima”

 

–¿Usted se considera víctima?

–Mire: a mí me torturaron en las famosas caballerizas del batallón Pichincha en la época de Turbay, posteriormente me secuestró el MAS conjuntamente con el tristemente célebre Batallón Charry Solano y me recluyeron y torturaron en instalaciones del ejército en Bogotá, perdí a un hermano en esta guerra, una hermana mía fue asesinada por Carlos Castaño, y mi familia tuvo que asilarse y salir del país. Similar situación vivieron Alfonso Cano, Timoleón Jiménez, Iván Márquez, Ricardo Téllez, Simón Trinidad, Andrés París, Jesús Santrich, Solís Almeida, Camila Cienfuegos y combatientes de casi todos los bloques de las FARC-EP.

–¿Víctimas es un tema tabú para ustedes?

–Para nosotros ese no es un tema tabú, ni mucho menos. Las víctimas del conflicto, afortunadamente, son un sector social cada vez más deliberativo, organizado, y eso nos parece un avance para la comprensión y el debate público nacional y también para la búsqueda de salidas políticas. Por ello hemos planteado la posibilidad de la conformación de algún instrumento de veeduría al tema, con participación de la comunidad internacional, de organismos humanitarios y, como no, de nosotros, como fuerza insurgente y parte del conflicto.

Con lo que no estamos de acuerdo es con el ruido mediático que pretenden generar algunas ONG vinculadas a la inteligencia militar y a la reacción, que muestran cifras y testimonios sin sustento alguno, fabricados en los batallones, como caballito de batalla en contra de la paz y de la búsqueda de un acuerdo.

No a la reelección de Santos

 

–¿Qué posición tienen las FARC sobre las aspiraciones reeleccionistas del presidente Santos?

–Lo hemos señalado suficientemente: la paz es un objetivo supremo de la nación colombiana, y debe estar por encima de intereses personales, partidistas o económicos. El presidente Santos, de acuerdo a la legislación vigente actualmente en Colombia, está en su derecho de lanzarse a la reelección, de eso no hay duda.

–¿Quiere decir esto que apoyan la reelección?

–No, no la apoyamos, nosotros somos la verdadera oposición al gobierno de Santos, no nos gusta su programa político ni su plan de desarrollo basado en la reprimarización de la economía y en su entrega del país a las corporaciones financieras y a la voracidad de las transnacionales. Tampoco nos gusta el régimen político que él representa por oligárquico y excluyente, además las FARC-EP no participan del escenario electoral ni lanzamos o apoyamos candidaturas.

Me remito al comunicado del Secretariado previo a las elecciones pasadas de alcaldes y gobernadores: allí está muy claro el horizonte táctico que hemos trazado para esta coyuntura. Sería además un despropósito total apoyar la reelección de un gobierno al que al tiempo se combate en toda la geografía nacional, como efectivamente lo hacen las guerrilleras y guerrilleros de las FARC-EP.

–En las filas de la izquierda se plantea un proyecto alternativo unitario para defender el proceso de paz de La Habana, exigir la apertura de diálogos con el ELN y el EPL y para convertir a ese movimiento amplio en opción de poder. ¿Qué opinión les merece?

–Pues que saludamos efusivamente dicha alternativa. La Mesa de La Habana es un logro de todo el pueblo, y su eventual fracaso sólo beneficia a la extrema derecha ultramontana y a quienes se oponen a los cambios político-sociales que Colombia necesita. Por ello es el clamor popular, ese mismo que se expresó el 9 de abril pasado, quien debe buscar senderos de unidad para ampliar el radio de acción de la lucha por la paz.

Nos parece de gran importancia que se abran escenarios de diálogos con la insurgencia toda, pues sabemos que los compañeros del ELN y del EPL tienen mucho que aportar en este momento, y que sin la participación deliberante y propositiva de ellos, no es posible avanzar hacia la paz con justicia social.

–Se habla entre periodistas y analistas que en los seis puntos hay unos difíciles y otros fáciles. ¿Cuáles son para las FARC los difíciles y cuáles los fáciles?

–Hombre, en estos temas tan trascendentales me parece que no hay cosas fáciles. La paz es una tarea titánica, y no podemos abordarla con pensamientos simplistas. Es mejor hacerle despacito y con buena letra, que metidos en una carrera loca de la que tengamos que arrepentirnos prontamente, para que sea nuestro pueblo al que le toque pagar el pato. Mire usted los procesos anteriores, y mire la realidad colombiana contemporánea: ¿Trajeron la paz a Colombia?


¿En dónde están los avances de esos procesos de paz tan mediáticos y supuestamente ágiles? Lo que pasa es que mediáticamente los grandes medios han vendido la idea de que se puede cubrir los diálogos como si del reinado de Cartagena se tratara, y así no es la cosa. Las FARC-EP tenemos una enorme responsabilidad con nuestro pueblo, y no vamos a actuar a la carrera en un tema que es vital para la vida de millones de compatriotas y para el futuro de nuestra patria.

jueves, 13 de junio de 2013

COMUNICADO CONJUNTO # 17


La Habana, Junio 11 de 2013.

Las delegaciones del Gobierno y las FARC-EP, informan que:
Con el objetivo de agilizar el trabajo de la Mesa de Conversaciones, han convenido trabajar por separado esta semana.

Cada delegación estudiará distintos documentos, especialmente los que provienen del foro sobre Participación Política, que se llevó a cabo recientemente en Bogotá organizado por la Oficina de Naciones Unidas en Colombia y el Centro de Pensamiento para la Paz de la Universidad Nacional.

A lo largo de esta semana, las delegaciones recibirán en La Habana a los voceros de estas dos instituciones.
Dicho mecanismo de trabajo demostró su utilidad durante el ciclo pasado, ya que permite a cada delegación concentrarse en el estudio de temas específicos que serán retomados en la discusión de la Mesa la siguiente semana.


Las delegaciones agradecen a los países garantes, Cuba Y Noruega, por su eficaz apoyo, al igual que a los países acompañantes, Venezuela y Chile, con cuyos voceros se reunirán al final de este ciclo para informarlos sobre la marcha de las conversaciones.